miércoles, 9 de noviembre de 2016

LAS BANDERAS USADAS EN LAS EMBARCACIONES DE LA AVIACIÓN MILITAR ESPAÑOLA.

La aviación militar española ha venido usando desde su creación, una bandera que identificara a las embarcaciones, tanto pequeñas como medianas y a los barcos que a lo largo de más de un siglo han sido usadas por dichas embarcaciones al servicio de esta arma. Siempre se tiende a pensar que la Aeronáutica Militar, posteriormente Aviación Militar, Arma de Aviación y finalmente Ejército del Aire, comúnmente para todo Fuerzas Aéreas, son aviones, si, lógicamente, pero hay aviones que no toman tierra, sino que amerizan, como los hidroaviones, que desde la creación de la Aviación Militar han formado parte de sus aeronaves. Los hidroaviones comenzaron a usarse desde la primera mitad de los años veinte del siglo XX, y por sus filas han pasado míticas aeronaves como los Dornier Wall, Machi, Savoia, Heinkel, Cant-Z, o los Grumman, entre los principales y algunas otras marcas  pero en cantidades menores, actualmente en el Ejército del Aire están encuadrados en el 43º Grupo de FF.AA. los Canadair, que combaten los incendios, conocidos popularmente como “los botijos”. Son aparatos que normalmente amerizan (aterrizar pero en elementos acuáticos, como mares, lagos, ríos caudalosos, etc.), aunque algunos posean tren de aterrizaje retráctil provisto de ruedas. Tras el amerizaje, suelen usarse una seria de embarcaciones pequeñas, bien para el arrastre del hidroavión hacia el muelle o bien para llevar o recoger a la tripulación o el material que transporte. Esas embarcaciones han sido manejadas por personal civil contratado al servicio de la Aviación Militar, en su inmensa mayoría, y por personal de la Aviación Militar en menor grado. Escribí un artículo para la revista Soldiers Raid hace ya más de quince años donde contaba lo que era precisamente el Servicio Marítimo del Ejercito del Aire, en el cual se trataba su historia, uniformes, embarcaciones y diversos aspectos de este servicio. Actualmente sigo trabajando en este servicio del Ejercito del Aire.

LAS BANDERAS.


La primera bandera usada por las embarcaciones al servicio de la entonces Aeronáutica Militar se comenzó a usar en 1927. Leemos en la Colección Legislativa lo siguiente: “De acuerdo con lo informado por el Ministro de Marina, el Rey (q.D.g.) ha tenido a bien disponer que las embarcaciones menores al servicio de la Aeronáutica Militar usen la bandera que señala la Real Orden  de 12 de enero de 1915, sustituyendo al membrete el emblema de Aviación. 8 de marzo de 1927” (Orden Ministerial 120).


Bandera con los colores nacionales en la que aparece el escudo de España usado al principio del siglo XX, durante el reinado de S.M. Alfonso XIII, con el emblema general de la Aeronáutica Militar establecido en 1913, debajo del escudo de España. (Dibujo realizado por Luis Miguel Arias para la página Flag of the world).

Esta bandera fue usada hasta 1931.

La segunda bandera fue la republicana, creada en 1931 por un decreto, y que sustituía a la roja y gualda. Este pabellón de embarcaciones menores al servicio de la Aeronáutica Militar, es la versión republicana de la Orden publicada el 6 de mayo de 1931, que establecía las normas de uso de dicha bandera. Para la creación de este pabellón se actualizó la Real Orden Circular de 8 de marzo de 1927  que establecía la insignia para las embarcaciones menores al servicio de la Aviación Militar, que a su vez salía de la Real Orden Circular de 12 de enero de 1915.


Como se aprecia lleva los colores republicanos con el escudo de España adoptados ambos con la Orden del 28 de abril de 1931, añadiendo el emblema del Arma de Aviación en vigor en ese momento debajo del escudo de España. Dibujo realizado por Luis Miguel Arias para Flag of the world).

Estuvo en servicio hasta 1939 que fue derogada.

La tercera bandera vuelve a sus colores originales, roja y gualda, desde que fuera declarada oficial como bandera para la Armada española por S.M. Carlos III, y posteriormente como bandera nacional por S.M. Isabel II. La bandera ya llamada oficialmente “Bandera del Servicio Marítimo”, es regulada con el  Reglamento de banderas, insignias y distintivos de 1945, donde se establecen las medidas y el diseño para dicha bandera (así como las demás banderas, tanto civiles como militares).


Dibujo que aparece en dicho reglamento, como se puede apreciar lleva en la franja superior (roja) el emblema genérico del Ejército del Aire, en la franja central el escudo de España del momento y debajo de este el lema “AVIACIÓN” en color negro. Letras y emblemas estampados.


Bandera original usada por el Servicio Marítimo del Ejército del Aire desde su creación en los años cuarenta hasta 1978. Se encuentra en el Museo del Aire de Cuatro Vientos.

No sé hasta cuando estuvo en servicio ya que las grandes embarcaciones del E.A. fueron desapareciendo hasta quedar tan solo la lancha “Pollensa” que si la izaba, pero estuvo mucho tiempo atracada en el muelle de la base de Pollensa, hasta que se hundiera en trágico accidente.

La última bandera usada por las embarcaciones del Ejército del Aire, el Servicio Marítimo del Ejército del Aire ya había desaparecido, fue regulada en 1977.


Dibujo que aparece en dicho reglamento, como se aprecia en la franja superior (roja), figura el emblema genérico del Ejército del Aire. En la central (amarilla), las letras mayúsculas E.A. abreviatura de Ejército del Aire. Letras y emblema estampados.

Bandera según el Reglamento de banderas, estandartes, guiones y distintivos (Real Decreto núm. 1511/1977 de 21 de enero).

Fuentes: Colección Legislativa, Reglamentos de Banderas de 1945 y 1977. Página

lunes, 7 de noviembre de 2016

Joaquín García Morato y José Ibarra Montís: Dos vidas paralelas

Leyendo y releyendo los pocos libros existentes sobre la Aviación Nacional durante la Guerra, nos asalta una duda ¿Qué convierte a un personaje en héroe y a otro lo relega al olvido? La historia nos refiere hazañas de muchos héroes que perduran en el tiempo y justo es que esto sea así. Pero también llama poderosamente la atención aquellas vivencias de gente corriente que pese a compartir trayectorias similares a las de los que denominamos “Ases”, terminan relegadas al olvido, sepultadas por el inexorable paso del tiempo. Este es el caso de dos figuras de nuestra aviación cuyas trayectorias fueron similares pero sólo uno de ellos destacó y su memoria perdurará. Nos referimos a Joaquín García Morato y a José Ibarra Montís. De Morato se ha escrito mucho (y a nuestro juicio, con razón, no en vano es el “AS de ases” de la aviación), pero de Ibarra cuanto apenas se ha dicho nada...veamos porqué.

LOS COMIENZOS


            García Morato nació en Melilla el 4 de mayo de 1904 y, ya desde muy joven, comienza su carrera como aviador. En 1920, cuando ni siquiera ha cumplido la mayoría de edad, ingresa en la Academia de Infantería de Toledo y en abril de 1925 entra en la escuela civil de aeroplanos. En agosto de ese mismo año, nada más recibir el título de piloto, realiza el curso para obtener el de militar en biplanos Avro 504.


                                      Joaquín García Morato. (Archivo Canario Azaola).

Por su parte, José María Ibarra Montis, nació el 16 de octubre de 1896, en Palma de Mallorca. En 1920 y 1921 se hizo piloto en Cuatro Vientos, siendo destinado a Alcalá de Henares, e una escuadrilla de biplanos Havilland D13.4.


                          José María Ibarra Motis.(Familia Ibarra, archivo Canario Azaola).

GUERRA EN MARRUECOS

            Llegada la guerra de Marruecos, Morato es enviado allí en 1927, sufriendo su primera caída tras ser derribado su avión, accidente del que sale ileso. Posteriormente pasa a la escuadrilla de cazas Bristol en Nador (Melilla), donde realiza más de 50 misiones y se inicia en la acrobacia. Después, el piloto es destinado a la base de hidroaviones de Mar Chica (El Atalayón). Allí sufre un accidente que le deja 32 heridas y dos huesos fracturados y que le obliga a pasar un año en el hospital de Carabanchel. Ya recuperado, García Morato reanuda sus vuelos como teniente en un grupo de reconocimiento en una base de Getafe.

            También Ibarra fue a Marruecos, incluso bastante antes que Morato, y sin duda con una actuación más amplia y destacada: en enero de 1922 consiguió (siendo ya teniente) ir destinado al 2° Grupo de Escuadrillas, de Melilla, participando con él en los bombardeos de castigo a diversos poblados y en las acciones de apoyo a las fuerzas de tierra. En abril marchó a Caracho, con la escuadrilla del capitán Manzaneque; en la zona occidental, durante aquel mes, realizó misiones de bombardeo contra el campamento del cabecilla Raisuni. y tas posiciones de Jerba, Taula, el Fedán Yebel y el bosque de Selalem. Participó en los primeros bombardeos nocturnos llevados a cabo por la Aviación Militar española, atacando con precisión y efectividad la Zauía Tilili, y abriendo camino a las tropas en su avance sobre Tazarut, verdadero símbolo de resistencia. Tras regresar a la escuadrilla de caza y combatir duramente, en 1925 ascendió a capitán, y participó en la campaña preparatoria del desembarco español en Alhucemas, bombardeando Ait Kamara, y bombardeando diversos poblados incluido Alhucemas. Realizó brillantemente el desembarco en la playa de la Cebadilla y en el morro Nuevo, el 8 de septiembre. El 23 del mismo mes, tres columnas españolas atacaron las posiciones del Malmusi defendidas por varios miles de rifeños, participando toda la aviación de la zona, abasteciéndose en la bahía los hidros, para lo que se había situado convenientemente el falucho “Virgen de Loreto”, cargado de bombas y gasolina, en la cala de Las Isletas. Los aviadores hubieron de echar el resto para abrir paso a las columnas, pero a la caída de la tarde vio el Malmusi clavarse en su cima la bandera de España. La actuación del capitán Ibarra fue sobresaliente, y se vio felicitado en la orden general del Ejército de Marruecos. “por el entusiasmo con que contribuyó al avance de nuestras fuerzas en la acción sobre Malmusi el día 23 de septiembre de 1925’. A principios de 1926 reatizó en Los Alcázares, el capitán Ibarra, el curso de hidros, y en febrero fue destinado a la base de hidros de El Atalayón, en la Mar Chica, y ya como piloto de hidros, realizó misiones de bombardeo a los poblados de la costa, siendo derribado en alguna ocasión.



TIEMPOS DE CALMA ANTES DE LA TORMENTA (la “Acrobacia”)

            Los conocimientos de García Morato sobre aviación le convierten en profesor y en 1929 es nombrado educador de vuelo en la escuela de transformación de pilotos, donde además de enseñar, obtiene el título de observador. Tras proclamarse la segunda República, sería dado de baja en el arma de Aviación y sería destinado al Batallón de Infanería de Montaña Estella nº4. Destinado a Aviación de nuevo un tiempo después, fue a la Escuela de Guadalajara como profesor de vuelo. En 1934 ejerce de profesor de vuelo sin visibilidad y da clase en el Aéreo-Club de Madrid. Un año más tarde se saca el diploma de telegrafista, lo que le permite pilotar polimotores, cazas e hidroaviones. Además de estos títulos, acumula otros tantos con los que podrá pilotar durante combates y realizar operaciones en condiciones de poca visibilidad y también de noche. Pero su ansia de vuelo no se queda satisfecha y pronto comienza a aprender acrobacia. En 1935 asciende a capitán y es destinado al Ministerio de la Gobernación, y de allí como profesor a la Escuela de Vuelo y Combate, publicando por esas fechas dos libros: "Vuelo sin visibilidad exterior" y "Acrobacia Aérea". Como experto piloto acrobático era frecuentemente invitado a participar en concursos y festivales aeronáuticos. Consigue dominar a la perfección esta técnica considerando la acrobacia un elemento indispensable en la lucha aérea. El avión elegido por nuestro protagonista para realizar sus acrobacias fue una Fleet 2. García Morato participa en varios concursos y gana la mayoría de ellos, llegando incluso a alcanzar el título de subcampeón del mundo en vuelo acrobático. El 9 de Junio de 1935 asombró al público luso en un Mitin Internacional de Acrobacia Aérea celebrado en Lisboa. Sus habilidades y su manejo del aparato en condiciones extremas le convierten en uno de los mejores pilotos de su tiempo.

            Ibarra, por el contrario, seguía combatiendo: con ocasión de los sucesos que en octubre de 1934 dejaron a Asturias en manos de los revolucionarios, y aislada del resto de España, partió al frente de una improvisada escuadrilla, compuesta por cuatro avionetas y un autogiro, realizó una serie de servicios entre el aeródromo de León y la playa de Gijón, transportando personal médico y elementos de cura, durante el tiempo que la situación duró. Como colaboración al “Año Polar Mundial” celebrado en 1935, el capitán Joaquín Iglesias, uno de los héroes del “Jesús del Gran Poden”, proyecta una expedición científica al Amazonas, siendo esta aprobada por el Gobierno español, decidiendo financiar la empresa, para la que se construyó el “Artabro”, buque planero dotado de una avioneta con flotaduras de la que Ibarra fue designado piloto. Una serie de circunstancias hicieron que la “Expedición Iglesias al Amazonas” fuera suspendida. Pero también sabemos que como experto piloto, dedicó tiempo durante estos primeros años treinta a participar en algún que otro mitin aeronáutico mostrando acrobacias. Seguro que coincidieron nuestros protagonistas en alguno de ellos.
           
LA GUERRA CIVIL

            En julio de 1936, cuando se produce el alzamiento militar, García Morato de 32 años, que ejerce como profesor en la escuela de vuelo de Alcalá de Henares, se encuentra de permiso en Gran Bretaña. Tas conocer la noticia de la sublevación, regresa a España y viaja a Sevilla en un Douglas DC-2, para incorporarse rápidamente a la Guerra. Nada más llegar a España, Morato se desplaza a Córdoba, escenario en el que intervendrá en varias ocasiones durante la Guerra. Apenas transcurren 15 días del estallido bélico, cuando, el 3 de agosto presta su primer servicio y desbarata una acción republicana sobre la ciudad andaluza, que se encuentra en poder de los rebeldes. Al mando de un Nieuport 52, bombardea una concentración de tropas republicanas en la localidad de El Carpió. Su segunda victoria llega nueve días después tras derribar un bombardero republicano sobre la ciudad malagueña de Antequera. Durante la contienda pasarán por sus manos toda clase de aviones. Será uno de los primeros pilotos españoles en manejar los biplanos He-51. Al mando de este tipo de aparato derriba varios Nieuport y un Potez 54. También será el primer aviador en probar los cazas Fiat CR-32, aprovechando que es enviado a una de las unidades italianas. Con estas máquinas, que se convierten en sus compañeras inseparables durante la Guerra, protagoniza la mayoría de los derribos y hará caer varios 1-15 rusos. En diciembre del 36, cuando el mando nacional forma un grupo independiente compuesto por esta clase de aviones, encarga a García Morato que lo dirija. Su grupo será conocido como la “Patrulla Azul” y protegerá la zona del sur de España, donde operan los Breguet rebeldes. El emblema de la Patrulla Azul, que se convertirá en un mito, está formado por un círculo con un halcón, que representa al propio Morato, una avutarda, que representa a su compañero de grupo Bermúdez de Castro, y un mirlo, con el que se identifica a Salvador, el tercero del grupo. El emblema, pintado en azul sobre fondo blanco, iba acompañado del lema, que se haría archipopular, "Vista, suerte y al toro", que se colocaba en la parte izquierda de la deriva. Tras la formación de esta patrulla, el piloto y acróbata del bando nacional vuelve al Frente de Córdoba en enero de 1937. Allí protagoniza varios derribos más, esta vez de dos bombarderos SB-2 soviéticos. Ese mismo mes regresa a Madrid para apoyar la ofensiva del Jarama. Entre las muchas acciones que desarrolla durante el conflicto destaca la del 18 de febrero en el Frente de Madrid, por la que se le concede la Cruz Laureada de San Fernando. El enemigo, que cuenta con un gran número de Chatos Ratas, tiene el dominio del aire en esta zona. La inferioridad en el número de aparatos y la "táctica equivocada" seguida por el oficial jefe de la aviación nacional en este sector provoca que la escuadrilla de Morato sea enviada al Frente de Madrid con el fin de arreglar la situación. Un día después de su llegada a la ciudad, la Patrulla Azul comienza su primer servicio. Unos cuantos aparatos de bombardeo, escoltados por 21 cazas y la escuadrilla de Morato entran sobre territorio enemigo. Allí, 36 cazas rojos comienzan su ataque contra los aparatos nacionales. El aviador, junto a sus dos compañeros de patrulla, Salvador y Bermúdez de Castro, hace frente a los cazas del Ejército republicano y en total, los pilotos derriban ocho aparatos rojos frente a una única pérdida en el grupo enemigo. Como consecuencia de esta lucha, y de otras dos batallas más libradas en los días posteriores, el bando nacional consigue el poder del aire en este frente. Esta operación le vale a García Morato la Cruz Laureada de San Femando, que se le concede asimismo por todas las intervenciones llevadas a cabo hasta el 18 de febrero de 1937. Para esta fecha, ya lleva acumulados más de 150 servicios de guerra. A los otros dos pilotos compañeros se les otorga la Medalla Militar. La intervención de la Patrulla Azul se convierte en decisiva en muchas fases de la Guerra y sirve para cambiar el signo de la batalla. Así ocurre por ejemplo en Talavera, también en el Frente de Madrid, donde la intervención de su Fiat sirve para dar un giro a los acontecimientos. La escuadrilla de García Morato se encuentra destinada en un aeródromo de la ciudad toledana, que "cuenta con poca guarnición y escasa artillería, frente a la fuerza del enemigo, que tiene toda clase de material de guerra". La aviación es la única posibilidad de salvar las posiciones nacionales en este frente y Morato y su escuadrilla bombardean las concentraciones y posiciones enemigas provocando su retirada en escasas horas. Poco después de su intervención en Madrid se le confía a García Morato el mando de un grupo de caza compuesto por dos escuadrillas, que es bautizado con el nombre de Grupo Azul. Este grupo se estaciona en un aeropuerto cercano a Zaragoza, donde debuta en un combate contra varios cazas de la aviación republicana. En el mes de septiembre de 1937 García Morato es enviado a Italia. Dos meses después regresa a Madrid para ponerse al mando de las unidades aéreas en el norte, como comandante de la Brigada Aérea Hispana, y en julio del 38 dirige, relevando del mando al propio Ibarra (al que había puesto él mismo), el grupo de caza, el 3-G-3. Durante los años que lucha en la contienda, este piloto solo será derribado una vez. Su única caída tiene lugar el 3 de octubre de 1938, en un enfrentamiento sobre el Ebro, cuando es alcanzado sin querer por otro aviador de su propio grupo que perseguía al mismo aparato enemigo. Como consecuencia del choque, García Morato se ve obligado a realizar un aterrizaje forzoso, aunque sale nuevamente ileso del accidente. En diciembre del mismo año, el piloto suma a su currículo particular varios derribos más: el de tres bombarderos R-5 enemigos. Su última victoria, la número 40, tiene lugar el 19 de enero de 1939, en el Frente de Cataluña en Igualada, tras abatir un Polikarpov 1-15, Chato.


Morato e Ibarra juntos poco antes de su muerte. (Fotografía familia Ibarra, Archivo Canario Azaola).

También a Ibarra sorprendió el 18 de julio de 1936 disfrutando de sus vacaciones...pero no tuvo la fortuna de Morato. Fue detenido en su casa de Campins (según su expediente, en situación de “Eventualidades en el Arma de Aviación), y trasladado al barco prisión “Uruguay”, fondeado en el puerto de Barcelona, y al negarse a prestar servicio, lo llevaron al castillo de Montjuich. Fue puesto en libertad el 23 de Febrero aunque permaneció en Barcelona hasta el verano de 1937 en que se escapó, logrando pasar a la zona nacional, a través de Andorra y Francia. Tras los juicios contradictorios que se solían hacer a los pilotos “pasados”, y seguro que gracias a las declaraciones de antiguos compañeros corroborando su adhesión a la causa, fue ascendido a comandante (por antigüedad, y con fecha 20 de Marzo de 1937), y pasó al Arma de Aviación con fecha 6 de Septiembre (Boletín Oficial 326). Enseguida se incorporó al naciente grupo 7-G-14 realizando misiones de reconocimiento como piloto de “Rayo” He 70, siendo luego nombrado por escasos meses, adjunto al jefe del 16° Grupo de Caza Legionaria Italiana, la célebre “Cucaracha”, realizando misiones en los frentes de Aragón. En enero de 1938 le fue confiado por el propio Comandante García Morato (sabedor de su valía) el mando del nuevo recién creado grupo de caza denominado 3-G-3, de Fiat CR.32, (más tarde integrado en la Escuadra de Caza que ya entonces dirigirá García Morato). El 24 de aquel mismo mes, mientras al frente de 12 aviones realizaba una misión de protección a bombarderos, en el Alfambra, fue atacada la formación por la antiaérea propia, resultando alcanzado el avión del comandante Ibarra que, herido de metralla, se vio obliga do a arrojarse en paracaídas, cayendo en las líneas nacionales. De resultas de los combates, quedó herido en un brazo y con contusiones en un ojo, causando alta el 8 de Febrero en el Hospital Militar de Irún. De nuevo al frente de su grupo, se distinguió, el 13 de mayo, cuando con 18 aviones protegía a una formación de bombardeo, en Allepuz, y entabló combate con 50 aparatos enemigos, obteniendo una señalada victoria. Con este motivo, el Jefe de la Brigada Hispania (Apolinar Sáez de Buruaga) decía en la orden de ésta: “Con motivo de los servicios realizados hoy por nuestras escuadrillas de caza, se puso de manifiesto el alto espíritu combativo de dichas unidades y del Comandante Ibarra que las mandaba, que a pesar de ser sus fuerzas un tercio de las enemigas, no dudó en entablar combate a veinte kilómetros en el interior, derribando ocho aviones enemigos.”. El día 30 de Mayo, fue apartado del mando del 3-G-3 (relevado del mando del 3-G-3 por el propio Morato quién pasaría entonces a mandarlo personalmente) y destinado a la Región Aérea Sur en calidad de Jefe de la Escuela de Pilotos en el Aeródromo “Haya” de Jerez de la Frontera, situación en la que permaneció hasta el 23 de Febrero de 1939 en que le fue entregado el mando de un nuevo grupo de bombarderos alemanes Do 17, el 8-G-27 “bacalaos” con el que terminó la guerra.
            Si el lector lee detenidamente estas líneas, observará que Ibarra fue apartado del mando del Grupo de Caza 3-G-3 por el propio García Morato. La explicación del porqué podríamos encontrarla en el derribo que sufrió el día 24 de Enero que le daño un ojo. Morato era muy exigente con sus pilotos y si creyó que la integridad física de Ibarra corría algún riesgo, es fácil que lo apartase de la “caza”. Quizás este lamentable incidente fuese determinante en la carrera de Ibarra.
           
FINALES TRÁGICOS

            La guerra había terminado. Para García Morato era diferente de los demás. Su posición, su influencia y sus condecoraciones, pesaban mucho, por lo que el futuro le deparaba un elevado puesto en el organigrama del Ejército del Aire que se iba fraguando poco a poco. Pero la fortuna le fue esquiva: el 4 de abril de 1939, tiene lugar el trágico accidente que acabó con su vida, tan sólo un mes antes de cumplir los 35 años de edad y 4 días después del fin de la contienda. El 8 de marzo el piloto llega a Griñón, prestando allí servicios para la capital y otras localidades cercanas como Ocaña, Brunete, Toledo o Aranjuez. Un mes después, el día 4, partiendo desde el aeródromo madrileño, emprende el vuelo con la intención de tomar unas vistas para una película de guerra. Morato despegó su Fiat 3-51 (hay versiones que relatan su participación con un I-16) y realiza las fotografías, tal y como estaba previsto. Tras finalizar su trabajo, el comandante Morato se entretiene en un simulacro de combate con un Rata. El accidente se produce cuando Morato intenta tomar tierra picando sobre el extremo del campo y en la misma dirección de entrada para llegar al suelo y subir hasta quedar invertido, enderezar el aparato y terminar virando 180° al mínimo de velocidad, para llegar así al extremo del campo y tomar tierra. A pesar de su excelente manejo del aparato, el comandante no consigue salir airoso de esta peligrosa maniobra y choca antes de llegar a tierra. Tras su muerte, es condecorado con la Medalla Individual y es ascendido a comandante efectivo por méritos de guerra. En 1950 le es concedido el condado del Jarama también a título póstumo. Durante la Guerra Civil, García Morato realiza un total de 511 servicios de guerra, incluyendo 122 misiones de ametrallamiento a tierra. Además, participa en un total de 144 combates y derriba 40 aviones. El general Franco, que escribió el prólogo de las memorias del piloto, aseguró que el aviador nacional "murió como los héroes legendarios: en plena juventud, feliz y victorioso. Sus alas poderosas se quebraron un día ante el azar, más quedó su espíritu flotando en las que en una mañana han de nublar el sol".

            Y si mala suerte tuvo nuestro “AS”, peor suerte corrió Ibarra, que el mismo día, ese fatídico 4 de Abril de 1939, y a punto de cumplir 43 años, partió al mando de su escuadrilla de Do 17. La mala visibilidad jugó en contra de los pilotos, estrellándose los 3 aparatos contra una montaña muriendo todos sus ocupantes, en lo que supuso uno de los mayores accidentes aéreos tras la guerra.  Junto al Comandante Ibarra viajaban (y también perecieron) el Teniente Nogueira Vadillo, el Sargento Mecánico Luis Felices Rodríguez y el Sargento Cecilio Ramos. Ibarra fue ascendido por méritos de guerra en 1940 y condecorado a título póstumo con la Cruz de Guerra, dos Cruces Rojas, la medalla de la Campaña, y dos cruces alemanas de 2ª clase.

            Vidas paralelas, trayectorias similares y desgracias iguales. Pero muchas preguntas quedarán sin respuesta:             ¿Qué convirtió a Morato en una leyenda y dejó en el olvido a Ibarra? Ibarra fue en tremendo piloto militar...sólo su actuación en Marruecos merece reconocimiento y gloria. Pero no la tuvo. ¿Por qué?

            Posiblemente no encontremos nunca explicación a éstas y otras preguntas. Pero de lo que si estamos seguros es que ambos fueron dos grandes pilotos de su época y esperamos que estas líneas sirvan como merecido homenaje a ambos.


Bodegón titulado “Dos ases, dos amigos, dos almas voladoras”. El bodegón consta de una gorra de plato del mismo modelo como las portadas por los dos héroes, el diario La Vanguardia de fecha domingo 9 de abril de 1939, con la noticia del fallecimiento de los dos héroes, titulada “Duelo de la Aviación Nacional” que incluye la fotografiada de la familia Ibarra, un banderín de fieltro del Grupo de Morato, y una estrella de Comandante en fondo negro. 


Fuentes: Artículo realizado por Blas Vicente Marco y Carlos Bourdon. Expediente personal de José María Ibarra y Montín (depositado en el AHEA). Agradecemos a Paloma Bengoechea y a Eloy Blanco su apoyo. Libro “Guerra en el Aire”, Editora Nacional, 1940. Comándate Joaquín Garcia Morato. Material del bodegón colección Carlos Bourdon. Página web


viernes, 4 de noviembre de 2016

EL CLAEX CUMPLE 25 AÑITOS….

CLAEX, 25 años en vanguardia es una obra divulgativa elaborada de forma colectiva por el Centro Logístico de Armamento y Experimentación, perteneciente al Ejército del Aire, con motivo del 25 aniversario de su fundación.  En ella se detallan, con un generoso acompañamiento de imágenes muy ilustrativas, los cometidos y los hitos más significativos alcanzados en estos 25 años de existencia en las cinco funciones principales que tiene asignadas el Centro:
1.- Apoyo técnico-logístico al armamento del Ejército del Aire.
2.- Experimentación, homologación y recepción de aeronaves, así como de los equipos y el armamento aéreo.
3.- Mantenimiento, modificación, desarrollo, validación y verificación del software de los ordenadores embarcados en los sistemas de armas del Ejército del Aire.
4.- Programación de librerías, desarrollo de tácticas y técnicas de perturbación en el ámbito de la guerra electrónica.
5.- Desactivación de explosivos.

Otros capítulos tratan sobre: el origen del CLAEX; las visitas y actos relevantes que se han producido en este tiempo; los jefes que han tenido la responsabilidad y orgullo de mandar el Centro o sus unidades precursoras y, por último, una mención y honra a los caídos en acto de servicio. La gran variedad de cometidos desempeñados y los logros conseguidos en estos años, convierten al CLAEX en una unidad única en nuestras Fuerzas Armadas y con pocos equivalentes en nuestro entorno internacional.

                                                                    Portada del libro.

Autor/es: Centro Logístico de Armamento y Experimentación
Fecha publicación: 2016. ISBN: 978-84-9091-206-5. PVP: 7 euros.
Se puede pedir al Ministerio de Defensa:  publicaciones.venta@oc.mde.es
Como veréis 7 eurillos no son dinero y merece la pena el esfuerzo realizado por su personal.

lunes, 31 de octubre de 2016

CURSO DE SOCORRISTA PARA EL E.A.

Por José Ramón Pardo Onrubia.

En los años 70 del pasado siglo XX, y en concreto en 1978, se realizaba un Curso de Socorrista de la Cruz Roja en el Hospital del Aire. Dicho Curso era impartido por miembros de la Cruz Roja y por médicos y enfermeras del citado hospital.

Tenía este curso una duración aproximada de dos semanas, en la que se impartían clases teóricas y prácticas. Estaba pensado para el personal de Tropa de reemplazo que realizaba el Servicio Militar en  el Hospital del Aire, en calidad de sanitarios; ya fuera para servicios de consultas, plantas, guardias sanitarias o servicios en urgencias. También lo realizaban los Cabos 1º y Cabos profesionales (reenganchados).

Después de un examen, si resultaba apto, se le entregaba el Diploma, el Carnet y la insignia de Socorrista. Dicha insignia no estaba regulada para poder utilizar en el uniforme en el Ejército del Aire, pero todo el personal con dicho curso la ostentaba con orgullo.

Los Suboficiales del Ejército del Aire de la especialidad de Automóviles, una vez realizado el curso, solían portarla también en el uniforme, aunque no lo hicieran en el Hospital del Aire.



Diploma que se entregada una vez finalizado el curso de socorrista. Distintivo que se porta en el uniforme, provisto de una aguja en su parte posterior para su sujeción. Ovalado con faja de color azul y sobre esta en su parte superior la leyenda “Cruz Roja Española”, en la inferior la categoría del distintivo, en este caso de “Socorrista”. En su centro y de color blanco en la parte superior la cruz roja, emblema mundialmente conocido y que identifica a esta identidad. En el centro dos figuras que llevan en sus brazos a un herido. (Colección Pardo Onrubia). Este distintivo que no era oficial en el Ejército del Aire si fue consentido, como otros, y no se puso objeción alguna a portarlos en las guerreras



Carnet de socorrista que se concedía una vez terminado el curso. Arriba anverso del carnet de la Cruz Roja Española, Asamblea de Madrid, por ser la ciudad en la que se realizaba el curso. Debajo, reverso. (Colección Pardo Onrubia).

Personal del E.A. destinado en el Hospital del Aire de Madrid, cabos 1º y cabos. Dos de ellos con el distintivo de socorrista una vez terminado el curso. El segundo por la izquierda el por entonces cabo 1º José Ramón Pardo. (Colección Pardo Onrubia).

Fuentes: Texto, documentos, emblema y fotografía de José Ramón Pardo Onrubia.

LA CRUZ DE SANTIAGO EN LA HERÁLDICA AERO-MILITAR ESPAÑOLA DE LOS AÑOS 30 Y 40.

POR BLAS VICENTE MARCO.

Cuando oímos hablar de la Cruz de Santiago, todos pensamos en el emblema que portan los peregrinos que van a Santiago de Compostela, a las llamadas “Tortas de Santiago” y a diversas representaciones, casi todas ellas religiosas. Pero ¿Cuál es el origen de este emblema y cual su relación con la aviación militar española?
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En el siglo XII (1158) se estableció la Orden Religioso/Militar de los Caballeros de Santiago. Un siglo más tarde, en el XIII obtuvieron el rango de Cruzados, otorgado por el mismo por el Papa tras la actuación de los caballeros de la orden en la batalla de las Navas de Tolosa. Desde aquella época, la orden militar continuó portando con orgullo su distintivo hasta que fue disuelta la Orden en 1873 con la llegada de la Primera República.

Desconocemos el motivo de porqué comenzó a usarse en aviación, pero su primera aparición en los CR.32 de la Escuadrilla de Caza 8 E-3, que la adoptaron como emblema, hace indicar que se pretendía crear un símil con la “defensa de la unidad nacional”. Esta escuadrilla fue creada en Sevilla, en 1938, (concretamente en Tablada) como escuadrilla de caza independiente (independiente de los dos grupos existentes en aquel momento, el 2 y el 3-G-3), y contó con pilotos de la talla de Eduardo Noriega, Jorge Luis Muntadas, Javier Busquets Sindreu, Ramón Luca de Tena, Demetrio Zorita Alonso, F. Gómez Trenor, Enrique Mendía Ruiz, Pedro Lacalle Orellana y Federico Garret Rueda. Su primer jefe fue el comandante José Pazó (recordaremos a Pazó por ser uno de los padres de las González-Gil Pazó GP-1 y GP-4). La valía de Pazó como ingeniero obligó a sus superiores a apartarlo del mando de la escuadrilla y dicho mando recayó en las manos de un experimentado piloto, el comandante Arístides García-López Rengel.


Sobre para cartas de la 8-E-3, con el emblema de la unidad (Colección Blas Vicente Marco)

Arístides mandó el 8 E-3 hasta el final de la guerra, aunque ya casi finalizando la misma, cambió de nombre. En marzo de 1939 pasó a denominarse 4 E-3 e integrarse en el Grupo 2 G-3 mandado por Angel Salas Larrazábal, perteneciente a la 7ª Escuadra de Caza (junto con su hermano el 3 G-3), mandada por Joaquín García Morato.


 D. José Pazó Montes, delante de uno de sus prototipos.Fuente:

Finalizada la contienda, una nueva campaña arrastraría a muchos de los veteranos españoles a combatir de nuevo. La Segunda Guerra Mundial. En ayuda de las tropas alemanas, marcharon varias escuadrillas de Caza y con la Primera Escuadrillas marchó Arístides García. Lamentablemente, el bravo piloto desapareció en combate sobre Rusia el 27 de Noviembre de 1941. Y precisamente una de estas escuadrillas (denominadas “Azules) lució de nuevo el emblema de la Cruz de Santiago. La Segunda Escuadrilla fue constituida el 6 de febrero de 1942 en Morón, y hasta el 2 de marzo reciben instrucción en dicha base y en la de Tablada (quizás aquí tengamos el porqué de usar el mismo emblema que la Escuadrilla 8 E-3, cuya base también fue Tablada).


                 Morro de un “tripala” con el emblema de la 2ª Escuadrilla. Fuente:
                       http://www.mve2gm.es/paises/bando-del-eje/luftwaffe/



Izquierda, emblema de la 2ª Escuadrilla azul para uniforme. (procedencia Internet). Derecha, emblema pintado en los morros de los M-109. (procedencia Internet). 

Su jefe fue el comandante Julio Salvador y Díaz-Benjumea y la formaron 19 pilotos. Salvador organizó la 2ª Escuadrilla Azul con en tres patrullas al mando de los Capitanes Bengoechea, Serra y Frutos. El 8 de junio la Escuadrilla llegó a su base de operaciones en el aeródromo de Orel (URSS), agregada al JG51 "Mölders", como 15/JG 51. El palmarés de la misma es sorprendente, pues la 2ª Escuadrilla participó en 1.312 misiones de vuelo y en 117 combates aéreos, derribando 13 aviones. Se contabilizaron tres bajas (2 oficiales y un soldado) y regresó del frente Ruso en Noviembre de 1942.


Fuentes consultadas: Pazó Giménez de la Espada, Alejandro: “El vuelo de José Pazó”. Edición de Autor. 2013.


EJERCICIO APROC 2016.

  
Organizado por el Centro Europeo de Recuperación de Personal, del 25 de septiembre al 13 de octubre, se ha desarrollado el Air Centric Personnel Recovery Operatives Course 2016 (APROC16), celebrado en la Base Aérea de Lechfeld (Alemania), y contando con la participación de personal y medios de 13 países europeos.


                                                     Parche del ejercicio APROC 2016

Representando a España y por parte del Ejército del Aire ha participado el Ala 48 y el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (EZAPAC). Este curso, evolución del anterior Combined Joint Personnel Recovery Standardisation Course (CJPRSC), es el adiestramiento más avanzado disponible en Europa para mejorar las técnicas, tácticas y procedimientos de recuperación de personal. El EZAPAC participó con un equipo operativo de ocho para-rescatadores, además de con dos suboficiales especialistas en supervivencia, evasión, resistencia y escape y un oficial ‘Mission Monitor’. Estos últimos se integraron en la célula de dirección del curso. Una vez más el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas, única unidad terrestre con la misión de recuperación de personal de las Fuerzas Armadas españolas, demostró su alto nivel de preparación ejecutando cada misión asignada de manera satisfactoria y mejorando su capacidad de operar con otros países. Por otro lado, el Ala 48 desplegó un HD.21 del 803 Escuadrón de Fuerzas Aéreas, con unas 20 personas entre tripulaciones y personal de mantenimiento, que operó junto a un CH-53 alemán, HH-212 y HH-139 italianos, Mi24 polaco y AS555 Fennec francés. El APROC 16, desarrollado en dos fases, una teórica y otra práctica, ha tenido como objetivo mejorar el conocimiento y la interoperabilidad en el planeamiento y ejecución de misiones de rescate de personas en ambiente no permisivo, aumentando gradualmente el nivel de dificultad y hostilidad del escenario, rescatándose tanto a militares como civiles, algunos de ellos gravemente heridos, todo ello de manera simulada.

              Personal del EZAPAC evacuando a un herido. (Fotografía web Ejército del Aire).


Helicóptero super-puma del Ala 48 en el ejercicio APROC 2016 (fotografía página web Ejército del Aire).

Fuentes: pagina web Ejército del Aire www.ejercitodelaire.mde.es y pagina web del European Personnel Recovery entre. www.eprc.it

viernes, 28 de octubre de 2016

ARTÍCULO PLACAS DE IDENTIFICACIÓN EN ESPAÑA, REVISTA EJÉRCITO.

En septiembre me llegó la Revista Ejército correspondiente al número 904 julio-agosto 2016. En esta revista hay un articulo llamado “Placas de identificación en España” escrito por el Subteniente de Administración Enrique López Modrón. El artículo me parece muy interesante, ya que de chapas de identificación no hay mucho material escrito precisamente, lo cual aprovecho y felicito al autor. Hasta aquí todo bien, pero en la página 58, margen superior, aparece una fotografía de una chapa que López Modrón describe como chapa de identificación. En el texto del artículo dice lo siguiente: “En el bando republicano, determinadas unidades consideradas de élite, como los carabineros o los pilotos de aviación, tuvieron sus propias chapas de identificación”.



Arriba, hoja del artículo a la que me refiero. Abajo, ampliación de la chapa de identificación que dice ser de piloto republicano.

Hasta donde yo sé y he podido investigar, los pilotos, en la guerra civil, no llevaban ninguna chapa de identificación, los pilotos alemanes y soviéticos no portaban identificación alguna precisamente para no ser identificados si caían en manos del bando contrario. Y si caían, se les identificaba rápidamente. En cuanto a los pilotos españoles, tanto nacionales como republicanos, en ninguno de los 35 libros de memorias y recuerdos escritos por dichos pilotos, en su mayoría republicanos, y en los boletines de la Asociación de Veteranos pilotos de la Republica (ADAR), que tengo en mi archivo, en ninguno se menciona chapa de identificación alguna. Esto no quiere decir que algún piloto llevara de forma particular alguna medalla grabada con su nombre, pudiera ser.

La chapa que nos muestra López Modrón, no corresponde a chapa de identificación personal. Estas otras chapas proceden del mismo portal de ventas de donde el autor ha conseguido la imagen. 




Arriba, una chapa idéntica a la del artículo, pero con número distinto. Centro, otra chapa pero con emblema de aviación años cuarenta. Abajo, chapa con más signos, además de numeración, letra, símbolo (irreconocible) y emblema.



Arriba, chapa sin emblema pero con clara explicación de lo que representa, en este caso el SAF-3 que significa Servicio de Aviación y Fabricacion-3 (Reus). Fabrica de montaje de aeronaves en Reus. Abajo, chapa con emblema de aviación y número, esta chapa corresponde a la Maestranza de Cuatro Vientos, Albacete o Sevilla, pues todas usaban el mismo emblema para las Maestranzas.


                                 Emblema personal civil trabajador en Maestranza Aérea.

En realidad todas estas chapas no son de identificación personal, sino más bien son chapas que según he averiguado, pues un viejo veterano trabajador de la Maestranza Aérea de Cuatro Vientos me comento hace unos años, las había visto en cajas con repuestos, cajas de herramientas, cajas de utillajes varios, etc. Como chapas para identificar el número de cajón que contiene algún elemento de trabajo, pero nada más lejos de la realidad que la de identificar a una persona.

 En esto portales de ventas los que venden no se preocupan de identificar las piezas, y muchas son puestas a la venta con atractivos nombres que llevan al engaño a quien muestra interés por dicha pieza, y de esta forma, el vendedor hace caja a costa del comprador.

Creo que con toda esta información expuesta queda claramente demostrado que no existió chapa de identificación para pilotos. Por el contrario, si alguien tiene pruebas de que si existieron y me lo puede demostrar se lo agradecería y rectificaría el artículo.