jueves, 4 de octubre de 2018

TROCITOS DE HISTORIA



            Hace unos meses y junto a Carlos Lázaro, escribí un artículo sobre la participación de los Ju 87 "Stuka" en la Guerra Civil Española. El artículo fue publicado en el número 22 de la revista Desperta Ferro y en él narrábamos las vicisitudes por las que pasó este aparato de novísima concepción para la época, cuyo bautismo de fuego fue precisamente durante la Guerra Civil, en la Batalla de Teruel (Febrero de 1938), aunque había estado ya en el año 1936 en su forma primigenia y a modo de prueba (se trata del prototipo Junkers 87 V4 (La 'V' por Versuchmachine –prototipo- y 4 por ser el cuarto de ellos).

            Este es uno de esos aviones que no necesita presentación, pues seguro que todo el mundo ha oído hablar alguna vez del Ju 87.  Su diseño y su el tipo de bombardeo en "picado" que efectuaba fue el resultado de la búsqueda del avión perfecto con el que disminuir el índice de error en el lanzamiento de la "bomba" (pues sólo llevaba una o de 250 kg. o de 500 kg.), consiguiendo que el Stuka llegase a tener un margen de error por debajo de los 5 m2. En Alemania hubo verdadera obsesión por diseñar un avión que cumpliese con estas expectativas y a raíz de esto surgió el Hs 123 “Angelito”, que también participó en nuestra contienda.

            Retomando la participación en España, y tras las enseñanzas adquiridas con el prototipo citado, el 15 de enero de 1938 llegaron desde Barth los tres primeros ejemplares de Junkers Ju 87 de la serie A, siendo montados en los Talleres del Parque de Aviación del aeródromo de León). Estos aviones recibieron el indicativo 29 (dentro de la “veintena” de todos los aviones de bombardeo), y como número propio recibieron el 2, 3 y 4. Una vez finalizado el montaje en León, bajo el mando del teniente Hermann Haas, la patrulla de Ju 87 partió el 7 de febrero hacia el gélido aeródromo de Calamocha (Teruel), agrupándose bajo el nombre inicial de Stukakette (Cadena de Bombardero en Picado) y bajo la supervisión del oberstleutnant Schwartzkopff se preparó para intervenir en la contraofensiva franquista que se había iniciado un mes antes. La Stukakette pasó a depender, administrativamente, del Grupo J.88 y adoptó la denominación 5.J/88. Tras su paso por Calamocha durante las campañas de Teruel y Aragón, se desplazó la unidad a el aeródromo de La Cenia, dónde permanecería durante parte de la campaña de Levante y las de Ebro y Cataluña.

            La imperiosa necesidad de reducir los márgenes de error y de mejorar resultados con el avión, llevó a los alemanes a probar diversos componentes con los que mejorar sus rendimientos (partes de motor, flaps, alerones, timones de cola, equipos de radio, etc.).

            Todos estos componentes eran de la casa Junkers y venían con una "chapa" identificativa.


Una de estas chapas ha llegado recientemente a mi poder de las manos de un buen amigo y la cantidad de información en ella contenida ha permitido que varios amigos del grupo de Facebook "Junkers Ju 87" puedan averiguar a qué componente pertenecía.


            En primer lugar, decir que estas chapas identificadoras van marcadas, como no podía ser de otra forma, con el logo de la casa Junkers en el lado superior izquierdo, a continuación hay tres líneas:
            SERIE.- Es el número de referencia de la pieza.
            ZEICHN.- Nos refiere la pieza exacta y el tipo de avión que la emplea,
            F.M. (fabr. monat).- Es la fecha de fabricación del componente.



          
            Básicamente, esta chapa pertenecía a un alerón de un Ju 87 (el 87 es el tipo de Junkers y el alerón es el 313) y fabricada en Junio de 1937. De estos sencillos datos, podemos deducir que a partir del verano de 1937 llegaron a España componentes de los famosos alerones del "Stuka" en forma de "ala de gaviota invertida" que eran probados buscando el que mejores prestaciones desarrollase.



            Con esto, está demostrado que este tipo de piezas pese al tamaño reducido de las mismas (apenas 6 cm de largo), son una fuente excepcional de información.

Fuente: artículo escrito por Blas Vicente Marco, chapa y documentos archivo del autor.

1 comentario:

  1. Como bien demuestras, no hay menor interés histórico por pequeño que sea el testimonio llegado a nuestras manos, principio muy valioso para quienes tengan responsabilidades patrimoniales. Un buen ejemplo a seguir.

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