lunes, 17 de febrero de 2020

La escuela de caza de Gallur en Zaragoza.


En 1938 se establece en la localidad zaragozana de Gallur una nueva escuela de caza, dicha escuela está dirigida por el major italiano Guido Nobilis, contando como instructores con el teniente español Ramón Senra, y otros tres profesores más italianos. Los cursos, con dos meses de duración, cuenta con aparatos Romeo 41 y Fiat CR-32. 

La primera promoción de ésta escuela (de abril a junio de 1938) creó un emblema de curso que se intentó se convirtiera en el emblema de la propia escuela, hecho que no sucedió, quedando entonces como emblema de dicha primera promoción. Dos promociones más se formaron en dicha escuela (de julio a agosto y de octubre a noviembre de 1938), trasladándose la escuela al aeródromo de Villanubla, donde se formarían otros dos cursos más, quedando el campo de Gallur en manos de otras unidades aéreas.



Arriba, emblema creado para la primera promoción de pilotos de caza de la escuela de Gallur, desconozco el nombre del autor que lo creó. Se ve una pirámide en colores azul y verde (que debe de hacer alusión al cielo azul y a los campos verde de Gallur sin duda), en la pirámide un águila (que bien pudieran ser alguno de los profesores o el propio Guido Nobilis, y debajo los polluelos que reciben las clases del adulto, esto es los 23 alumnos), y en la parte inferior de la base piramidal una cartela de color negro con el lema “No somos naide”, frase muy en boga en aquella época…(Emblema colección Antonio Duarte).


Los componentes de este primer curso fueron: Heraclio Gautier Larrainzar, Enrique Munaiz de Brea, Antonio Manrique Garrido, José Luis Bernal de Mérida, Dario Acuña Lagos, Oswaldo Alonso Fariña, Luis Alcocer Moreno-Abella, Manuel Kindelán Nuñez del Pino, Pedro Téllez Rivas, Diego Vigueras Murube, Fernando Arrechea Belzunce, José María Etayo Elizondo, Alfonso García Rodríguez-Carracido,  Abundio Cesteros García, Antonio Espelde Hueto, Agustín Goizueta Güallar, Carlos María Rey-Stolle Pedrosa, Felipe Lorente Errazu, Gerardo Romero Requejo,  Juan Antonio Ponte Chinchilla, Salvador de Domecq Díez, Jesús Pérez Herrero, y José León Cotro Florido.


Parte de los miembros de la primera promoción de pilotos de caza que se graduaron en Gallur, algunos identificados por Canario Azaola. (Fotografía familia Etayo, archivo Canario Azaola).

Fuentes: elaboración propia. Serie “El Vigía” de Canario Azaola publicado en Revista Aeronáutica y Astronáutica nº 872, abril de 2018, “Las escuelas de caza nacionales, Gallur y Villanubla” por Rafael de Madariaga, Revista Aeroplano nº 11 de 1993. Emblema colección Antonio Duarte.

lunes, 10 de febrero de 2020

ANÉCDOTAS DE LA GUERRA AÉREA EN LEVANTE-1


HISTORIA DE UNA GP-1 CAPTURADA EN EL REBOLLAR (REQUENA).

Por Blas Vicente Marco y Carlos Mallench Sanz


Hace algunos años, y con motivo de la investigación que culminó en nuestro libro ¡Liberad Teruel![1], consultamos el Archivo Municipal de Cádiz dónde tuvimos acceso a un montón de documentos relacionados con la batalla de Teruel, pero también con fotos curiosas como las que son objeto de estudio en este artículo.


            Entre las fotos consultadas localizamos varias en las que se ve al General José-Enrique Varela Iglesias examinando una avioneta GP-1 en el capturado aeródromo de El Rebollar (Requena, provincia de Valencia).


            Lo primero que nos llamó la atención de estas fotos es el error en la fecha en la que se datan, pues aparece la fecha 14-4-1938, fecha imposible, pues justo en ese momento, Requena todavía estaba en manos republicanas. Simplemente creemos que es un error en el año, pues debieron tomarse en abril, pero de 1939.

            Pero no es el único error que figura en el texto que acompaña a las fotos, por lo que nos decidimos a analizar las mismas en profundidad.


En cuanto a los personajes, destaca la figura del “bilaureado” General José E. Varela Iglesias, comandante en Jefe del Cuerpo de Ejército de Castilla, unidad con la que entró en Requena el día 11 de Abril de 1939, dónde permaneció hasta Julio del mismo año, hospedado en la “Casa Blanca”, que era una residencia veraniega señorial propiedad de Doña Amelia Enríquez de Navarra de Lamo de Espinosa.

            En cuanto a la avioneta, se trata, sin duda, de una GP-1. Esta avioneta biplaza con cabina abierta, equipada con un motor Walter Junior, fue resultado de un proyecto de los ingenieros aeronáuticos González Gil y José Pazó Montes, quienes en 1934 se presentaron con un prototipo en el concurso promovido por el gobierno para la construcción de una serie de 100 aparatos para Enseñanza Elemental. Consiguieron ganar con este proyecto dicho concurso y debían haberse empezado a construir en los talleres de la fábrica de Aeronáutica Industrial, S.A. (AISA) en Cuatro Vientos, pero la fabricación se paró por el estallido de la Guerra Civil. Con el comienzo de la misma, se trasladó la fábrica a Alicante dónde al parecer se fabricaron entorno a una treintena de estos aviones, que fueron utilizados por la República como aviones de enlace y de formación (se les dio el distintivo en el numeral de EG), hasta el final de la Guerra. Con dicho final, muchos de estos aviones fueron recuperados en los distintos aeródromos levantinos que tenía la República.


Lamentablemente, no se puede observar indicativo alguno en la avioneta. Consultado en 2015 con el especialista D. José Luis González Serrano, éste venía a decirnos que en unos documentos relativos a la recuperación de material aeronáutico en la zona de Levante que pudo consultar, no se mencionaba en ninguno de ellos Requena como lugar de recuperación de avión alguno; en cambio, si se decía, de forma muy exhaustiva, que se recuperaron un total de 169 aeronaves en aeródromos como La Torrecica (Albacete), Los Llanos (Albacete),  Alcantarilla, Totana, El Palmar, Archena, La Costera, Los Alcázares, El Carmolí, La Ribera, Lorca, Puerto Lumbreras, Onil, Alicante y Manises.

Con estos datos, casi podíamos aventurarnos a concluir que, la avioneta de las fotos, no fue recuperada en Requena, sino en Manises, y que posiblemente (aunque no se pueda determinar de manera definitiva e inequívoca por la inexistencia de imagen del indicativo) se tratase de la matriculada EG-020.

Continuando con la investigación, decidimos revisar el diario del General Varela, publicado por D. Jesús N. Núñez Calvo con el mismo título “General Varela. Diario de operaciones 1936-1939” en la Editorial Almena. Justo en su página 632, y en fecha 13 de Abril de 1939, encontramos esta referencia:

A las 15,15 marchó S.E. con ayudante, Capitán Naya, Teniente Yarza y escolta al aeródromo rojo de Cuart examinando una avioneta-escuela enemiga abandonada por los marxistas.”


Así pues, con esta referencia, podemos contrastar, por un lado, quienes son los que aparecen en las fotos, acompañando al General Varela; y por otro lado, que éstas fueron tomadas el día 13 de Abril (no el 14 como figura en las imágenes) de 1939 en el aeródromo de Manises, pues dista poco más de tres kilómetros de Cuart (Cuart de Poblet), dónde el biógrafo ubica dicho aeródromo.

Cabe decir que desconocemos cual fue el motivo de esta visita y del examen de dicha avioneta por parte de Varela, pues sabemos que en dicho aeródromo fueron recuperados más aparatos a los que no se hace mención alguna en su diario.

Y para concluir, y si en efecto se tratase de este aparato (el matriculado EG-020), sabemos, también por D. José L. González Serrano[1], un poco de su historia tras el final de la guerra:

“…en el Aeródromo de Manises fue recuperada la GP-1 EG-020, que tenía  rota la bancada del motor. Una vez reparada, el 6 de diciembre de 1939 fue  trasladada en vuelo al Parque de Cuatro Vientos, donde se procedió a hacerle una  revisión más profunda y a aplicarle la matricula militar que le había correspondido. Tras servir en la Escuadrilla del Estado Mayor, volvió a entrar en Maestranza en  febrero de 1941 para una nueva revisión. El 2 de abril, Aviación Civil se hizo cargo de ella, con la matrícula EC-BAT, que le había sido asignada el 27 de marzo, y   posteriormente la cedió al Aeroclub de Barcelona. Las noticias posteriores que tenemos de este ejemplar hacen referencia a su estancia en la Maestranza de  Logroño desde agosto de 1949, al menos, y a su destrucción en accidente ocurrido en Agoncillo el 9 de agosto de 1950, como L.3-129, a consecuencia del cual fallecieron sus tripulantes, Capitán Gonzalo Inenariti Alcaraz y Teniente José Luis González Barahona".



Imagen de nuestra más que probable protagonista GP-1, tomada en el aeropuerto de El Prat ya con la matrícula EC-BAT.

Nuestro agradecimiento a D. Javier Fernández Reina, por las facilidades dadas en la consulta del Archivo Municipal de Cádiz; a D. Juan Arráez Cerdá, por facilitarnos foto de la avioneta tras su paso a la aviación civil; y a D. José-Luis González Serrano, por aportarnos una luz en la posible identificación de la avioneta de estas fotografías. 


[1] Los datos que, a continuación se transcriben, salen del artículo de J. L. González Serrano, titulado “Historia de las avionetas monomotor (indicativo 30) en el Ejército del Aire”, publicado en la Revista AEROPLANO número 13 (año 1995), página 124.

[1] Vicente, Blas y Mallench, Carlos (2016): ¡Liberad Teruel!, ed. Dobleuve Comunicación.


lunes, 3 de febrero de 2020

EL ESTADO MAYOR DEL EJÉRCITO DEL AIRE.


Hace unos días un miembro de una página de facebook dedicada al coleccionismo de parches del Ejército del Aire colgaba el que sería en breve el parche del Estado Mayor del Ejército del Aire, y lo mostraba para su venta o intercambio con otros coleccionistas de parches. Esto me hizo recordar porqué en el E.A. no se actualizaban los emblemas y la uniformidad del actual Estado Mayor.

Desde la creación de dicho cuerpo en el seno de la aviación militar española no ha variado mucho todo lo relacionado con este servicio. Su uniformidad es la misma que en el resto de armas y cuerpos que formaron o forman el E.A. y tan solo se les distinguía de los otros miembros por el emblema ovalado que llevaron, actualmente en desuso. En el Ejército del Tierra se distinguen de las otras armas por su faja azul celeste y por sus rombos de E.M. pero en el Ejército del Aire los componentes del E.M. jamás han usado faja azul, y los rombos del Estado Mayor que fueron creados en 1941 solo se usaron hasta 1946 desapareciendo con el nuevo reglamento de uniformidad de ese año.
Por todo ello he dejado “volar un poco la imaginación” y he pensado en crear lo que desde mi punto de vista podrían ser los miembros del Estado Mayor del Ejército del Aire, siempre, como digo, desde mis conocimientos uniformologicos, por lo tanto estos dibujos no deben ser tenidos en cuenta pues no son elaborados por el Ejército del Aire, sino creados por mí.

Primer dibujo.



He querido representar a un General de División diplomado en E.M. y destinado en el propio Estado Mayor del Aire en el CGEA. El uniforme en cuestión es el de diario modalidad A. Para ello le he vuelto a colocar en las solapas de la guerrera los viejos rombos del E.M. que se crearon en 1941, los cuales si actualmente estuvieran en vigor llevarían a sus espaldas la friolera de 78 años, siendo uno de los emblemas o distintivos más longevos del E.A., quedando de esta forma dichos rombos solo para los generales destinados en el E.M. Si tanto se quiere preservar la historia del E.A. esta sería una buena forma de cuidar dichos emblemas históricos. Le he suprimido los rombos esmaltados del generalato que deberían de llevar, ya que al portar sobre la bocamanga su correspondiente graduación, no haría falta volver a llevar otra divisa en los rombos como en la actualidad llevan todos los generales del Ejército del Aire. A su vez llevaría en el brazo derecho, entre el hombro y el codo, el emblema del Estado Mayor del E.A., que se convertiría en emblema de destino, como algunas unidades ya lo llevan en sus camisas de manga corta, por ejemplo EZAPAC, EADA o SEADA. En el bolsillo superior derecho lleva el distintivo de Diplomado de Estado Mayor de las FF.AA., el resto de la uniformidad sigue siendo la actual en uso.




Arriba, los rombos del E.M, que se usaron en 1941 y que desaparecieron en 1946, volverían a las solapas de las guerreras de los Generales del E.A. para su uso en el Estado Mayor. (Colección Carlos Bourdon). Centro, el distintivo de Diplomado del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. (Colección Carlos Bourdon). Debajo, el emblema que se ha creado para el Estado Mayor. (Colección Carlos Bourdon).

Segundo dibujo.


He querido representar a un comandante cazador paracaidista diplomado en Estado Mayor, uniformidad diario modalidad “A”, destinado en el E.M. del CGEA. No porta los rombos de diplomado como el de los generales, pues lleva el distintivo de Diplomado en Estado mayor de las fuerzas armadas, así como los rombos con la estrella de cinco puntas en el rombo. En su brazo derecho el emblema del E.M. como distintivo de destino.




Arriba, el distintivo de Diplomado del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas. (Colección Carlos Bourdon). Centro, el rombo de diplomado en E.M. sobre el color rojo del Cuerpo General. (Colección Carlos Bourdon). Debajo, el emblema que se ha creado para el Estado Mayor. (Colección Carlos Bourdon).

Agradezco a Francisco Vela Santiago su colaboración con el diseño de los  dibujos por mi solicitados.

FUENTES: elaboración propia
“Las escuelas de estado mayor y de guerra del Ejército, su contribución a doscientos años de estado mayor”. Ministerio de Defensa, mayo de 2009, Madrid. “Historia del cuerpo y servicio de estado mayor”, de Eladio Baldovín Ruiz, Ministerio de Defensa, marzo 2001, Madrid. “Estado Mayor, historia, organización, uniformes del cuerpo y distintivos el servicio”, Luis Grávalos González, José María Bueno Carrera y José Luís Calvo Pérez, Aldaba Militaría, 1990.

lunes, 27 de enero de 2020

TENIENTE AYUDANTE DE 2ª INGENIERO AERONÁUTICO D. JUAN FERRERO MUÑOZ.


No conocí al Teniente Ingeniero Aeronáutico Ferrero Muñoz, pero poco a poco si le he ido conociendo a través de mis trabajos de investigación relacionados con el  personal paracaidista. Y el caso de Ferrero Muñoz es uno de los “varios casos raros” que a lo largo de los años me he ido encontrado con el personal que consigue ser cazador paracaidista.

Llamo casos raros a los que me he ido encontrado por el camino, oficiales y suboficiales, que aun teniendo su especialidad aérea o sus propios títulos aeronáuticos, sus destinos claramente diferenciados de los riesgos del salto (algunas veces trabajos burocráticos) han sentido la llamada del salto al vacío suspendido sobre una tela, gente a la cual el riesgo no les ha importado, que no iban a ser paracaidistas con vocación de carrera dentro del Ejército de Aire, pero que aun así, lo han conseguido, por eso mi admiración hacia ellos.

El caso del Teniente ayudante de 2ª, con titulo de Ingeniero Aeronáutico Ferrero Muñoz es uno más de esos casos, pero además él incluso decidió que los paracaidistas serian parte de su vida, a parte de la enseñanza, y eso lo iremos viendo a lo largo del articulo.  

Primero conozcamos un poco más al protagonista. Juan Ferrero Muñoz nació el 30 de octubre de 1932. Comienza su vida militar en 1952 como soldado de reemplazo. Al poco tiempo, en 1954, cursa solicitud y es nombrado alumno para el curso de ascenso a Sargento en la Escuela de Suboficiales de los Alcázares en Murcia. Sin embargo no termina el curso, pues presenta solicitud para la convocatoria que se presenta en la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos (BOA 93 de fecha 16 de agosto de 1955),  y tras revisión de su documentación es aceptado el Cabo 1º Juan Ferrero Muñoz con el número 74 incorporándose a la Academia en octubre de 1955. Tras dos años de duro trabajo y terminar con aprovechamiento sus estudios, se le concede el título técnico de Ayudante de Ingeniero Aeronáutico de la especialidad de Aerotecnia (BOA 84 de 16 de julio de 1957), siendo promovido al empleo de Ayudante de segunda con la asimilación de Teniente y antigüedad en el Ejército del Aire de 15 de julio de 1957.

 Continuaría en la Escuela de Ingenieros Aeronáuticos de prácticas hasta que se le designará un nuevo destino. El nuevo destino le llega (BOA 88 de 25 de julio de 1957) al incorporarse voluntario a la Escuela de Especialistas como profesor. En esta escuela permanece hasta agosto de 1959 (BOA 94 de 6 de agosto de 1959), pasando destinado con carácter voluntario y en su misma categoría y especialidad (profesor) a la Base Aérea de Alcantarilla. En Alcantarilla, sede de la Escuela Militar de paracaidistas, se convoca un curso de paracaidismo (octubre de 1959)  para Jefes y Oficiales del Arma de Aviación (Servicio de Tierra), que dará comienzo en enero de 1960, al cual se inscribe el Teniente Ayudante de Segunda Ingeniero Aeronáutico Juan Ferrero Muñoz. Tras acabar con aprovechamiento el 49º curso de paracaidismo, y siéndole concedido el titulo de cazador paracaidista con fecha del 19 de diciembre de 1959, continua en la Base Aérea de Alcantarilla. En la Orden del Día con fecha de 20 de diciembre de 1960, en dicha unidad se le felicita por la forma brillante con la que llevó a cabo sus cometidos durante el presente año, anotándose esta felicitación en su hoja de servicios. Durante este año lleva a cabo 40 saltos con paracaídas desde avión. En 1961, y tras concedérsele la gratificación de vuelo (BOA 132 de 4 noviembre de 1961), lleva contabilizados a lo largo del tiempo 104 saltos con paracaídas desde avión, de los cuales 4 son saltos de apertura manual retardada. Prosigue en Alcantarilla dando clases de profesor de aerotecnia. Continuaría entre la Base Aérea de Alcantarilla y la Escuela Militar de Paracaidismo “Méndez Parada” su vida profesional, hasta 1984 que pasaría a la reserva.

Esto es a grandes rasgos la vida militar de Ferrero Muñoz. En cuanto a emblemas, distintivos y condecoraciones, tuvo concedidos para su uso sobre el uniforme los siguientes:
El distintivo de especialidad aeronáutica de “Aerotecnia”, el cual le fue concedido al finalizar sus estudios, en 1957 (BOA 84, de 16 de julio de 1957).
El distintivo de profesor al ser destinado a la Escuela de Especialistas (BOA 88 de 25 de julio de 1957).
El uso permanente del título de cazador paracaidista (BOA 123 de 12 de octubre de 1963).
El uso del distintivo de lanzamiento y permanencia en unidades paracaidistas (BOA 127 de 22 de octubre de 1963).
El uso del distintivo de paracaidista de la Federación Aeronáutica Internacional (BOA 16 de 16 de febrero de 1964).       
Cruz del Mérito Aeronáutico sin pensión por dos años de permanencia en unidades paracaidistas (1961). Y Pensionada por tres años en unidades paracaidistas (1962). Vamos a ver dos de sus uniformes, ambos siendo teniente. La única foto de la que dispongo es con uniforme blanco en una entrega de títulos aeronáuticos.


Teniente Juan Ferrero Muñoz, se aprecia claramente el distintivo de profesor en el lado izquierdo del pecho, así como el titulo de paracaidista y el de su especialidad de aerotecnia. También lleva el cordón de la victoria y el ceñidor de gala. (Archivo Carlos Bourdon).


UNIFORME BLANCO.


El uniforme representado en la fotografía correspondería al periodo de tiempo en la que el Teniente Ferrero sale destinado de la academia con su especialidad de Aerotecnia, pasa a la Escuela de Especialistas donde le añade el lazo de profesor, para posteriormente obtener el título de cazador paracaidista, entre 1957 y 1960. Guerrera de color blanco para verano M-41. Consta de guerrera, pantalón, funda de gorra, calcetines, camisa y zapatos en color blanco, corbata negra. Lleva el cordón de la victoria para oficiales, cinturón de gala y espadín. Hombreras de plástico negro con divisas de teniente y emblema del cuerpo aeronáutico, titulo de cazador paracaidista, y distintivo de su especialidad, aerotecnia. Por último el distintivo o lazo de profesor. (Colección Carlos Bourdon).




Podemos ver el lazo de profesor, (arriba), título de cazador paracaidista (centro) así como la especialidad aeronáutica de ingeniería en aerotecnia. (debajo). (Colección Carlos Bourdon).

UNIFORME DE DIARIO.

No dispongo de una foto del Teniente Ferrero Muñoz vistiendo el uniforme azul aviación de diario.


El uniforme que vemos es el M-46 de diario azul aviación, consta de guerrera, pantalón y gorra de plato en color azul aviación, camisa gris, corbata y zapatos de color negro. Representa la etapa en la que sigue siendo teniente pero a partir de 1960, ya que a los emblemas anteriores hay que añadirle el distintivo de lanzamiento y permanencia unidades paracaidistas, así como el distintivo de la Federación Aeronáutica  Internacional de paracaidismo. Lleva igualmente el emblema de la Escuela Militar de Paracaidistas de metal en el brazo. En su pecho un pasador con dos condecoraciones, cruz merito aeronáutico pensionada o otra sin pensionar. (Colección Carlos Bourdon).




Arriba, distintivo de lanzamiento y permanencia en unidades paracaidistas, en el disco de color rojo inferior es donde se lleva el número de saltos conseguidos. Centro, distintivo de paracaidista de la F.A.I. Debajo, emblema no oficial de la E.M.P. y que muchos llevaban en el brazo izquierdo de la guerrera. (Colección Carlos Bourdon).



Cruz mérito aeronáutico pensionado y cruz mérito aeronáutico distintivo blanco. (Colección Carlos Bourdon).

Éste ha sido un pequeño relato de la vida militar del Teniente Ferrero Muñoz, un profesor de ingeniería aeronáutica con vocación paracaidista que le llevó a servir entre los paracaidistas. Hemos podido ver dos de sus uniformes, verano y diario, y conocer un poco más al paracaidista que llevaba dentro. Sirva éste artículo como homenaje a su persona.

Fuentes: elaboración propia. Expediente personal del AHEA, Boletines Oficiales del Ministerio del Aire (varios años), escalas de las armas y cuerpos (varios años), base de datos de personal Paracaidista de mi archivo, uniforme y emblemas colección del autor, agradezco la colaboración de Eloy Blanco del AHEA.  

jueves, 16 de enero de 2020

LA COMPAÑÍA ESPAÑOLA DE TRABAJOS FOTOGRAMÉTRICOS AÉREOS.


Por Blas Vicente y Antonio Duarte



Las pasadas navidades salió a la venta, en un portal de subastas, la foto objeto de este artículo. En ella, como el lector apreciará a simple vista, se observa un posado de dos pilotos equipados con gruesos trajes de vuelo en cuero (el de la izquierda con mono de cuerpo entero, el de la derecha, con traje de dos piezas) delante de un avión en el que se lee FOTOGRAFÍA AÉREA. En la foto se distingue perfectamente a uno de los sujetos...perfectamente, para quién está familiarizado con la historia de nuestra aviación. El sujeto de la izquierda es, ni más ni menos, que José Pazó, uno de los diseñadores de las avionetas González Gil-Pazó. Puestos en materia para averiguar algo más sobre el otro piloto, sobre la avioneta y sobre el contexto de la foto, se preguntó a un buen amigo y gran investigador de nuestro pasado aeronáutico: David Gesalí.
Gesalí nos puso en el camino correcto…comentó del otro personaje: “puede ser Corrochano, pues la avioneta pertenece a la empresa para la que él trabajaba CEFTA…pero no, Corrochano era más delgado”.
            Con esta pista nos pusimos a investigar al respecto de la tal CETFA, que resultó ser las iniciales de La Compañía Española de Trabajos Fotogramétricos Aéreos, que fue una compañía aérea española creada en el año 1927 bajo los auspicios de Julio Ruiz de Alda Miqueleiz (uno de los fundadores de la Falange Española), por D. José-María Ansaldo Vejarano y D. Fernando Rein Loring, tres de los pioneros de la aviación española. Y como no, la principal actividad de esta empresa fue la fotografía aérea aplicada a la fotogrametría. El lector se preguntará ¿Qué es la fotogrametría?...pues básicamente, se trata de una ciencia cuyo objetivo es "medir sobre fotos".
Hasta aquí, sabíamos que uno de los pilotos de la foto era José Pazó, y que el avión que aparecía al fondo pertenecía a CEFTA. Con estos datos, ya pudimos acometer una investigación seria con el fin de identificar al otro piloto e incluso el modelo de avión. Dado que uno de los pilotos se identificaba bien como José Pazó Montes, el siguiente paso fue consultar un excelente trabajo sobre su biografía, escrito por su hijo, Alejandro Pazó Giménez de la Espada, titulado “El vuelo de José Pazó. La trayectoria de un ingeniero y aviador militar en el siglo XX” ….¡bingo¡ en las páginas 24 y 25 de dicho libro se habla sobre la pertenencia de Pazó a dicha empresa.
Don Alejandro explica que, en mayo de 1934, su padre fue destinado en Comisión a la Dirección General de Aviación Civil y nombrado Jefe del Servicio de Fotogrametría Aérea del Catastro, puesto en el que permanecerá hasta el inicio de la Guerra. Al parecer, este nombramiento supuso para Pazó “una de cal y otra de arena”: por una parte tuvo que abandonar su puesto de ingeniero aeronáutico en Cuatro Vientos, y dejar de vestir el uniforme militar, pero como compensación, este nuevo destino le iba a permitir acumular horas de vuelo y mantenerse en plena forma, cosa indispensable para un buen piloto (lo que, sin duda, contribuyó a salvarle la vida durante la Guerra Civil en la que formó y comandó una unidad de caza que contaba con aviones italianos Fiat CR.32, denominada 8 E3), y además, también le permitió tomar contacto con el mundo de la fotografía aérea, que era una ciencia en desarrollo de gran proyección.
Don Alejandro sigue explicando: “La República consideraba de máxima importancia disponer de una cartografía moderna y exacta como base a la reforma catastral en marcha, que pretendía acabar con la tradicional evasión fiscal por parte de los propietarios de tierra…se realizaban vuelos de fotografía estereoscópica, a rumbo determinado, que cubrían dos veces la misma aérea tomadas por la cámara en dos ángulos diferentes, lo que permite observar el relieve mediante un par de fotos y un esteróscopo, y trazar líneas de nivel con un ahorro considerable de trabajo topográfico sobre el terreno…comienza su labor equipando los nuevos aviones De Havilland Major y Fox, excelentes y seguros biplanos, con los que volaría casi dos mil horas, y reclutando un grupo, de excelentes pilotos como Corrochano, Richi, Espinel, Gómez del Barco, o Perez Porro…”


En ésta fotografía tomada el 1 de Enero de 1925, se pueden observar los Oficiales, alumnos y profesores de la Escuela de Pilotos de la Compañía Española de Aviación. Luis Bengoechea Baamonde, sentado el primero por la izquierda de la segunda fila; Rafael Serrano Arenas, sentado, cuarto de la segunda fila, Julio Salvador Díaz, sentado sexto de la segunda fila; de pie en la tercera fila quinto con mono blanco Juan Castro Carrasco, a su izquierda el Brigada profesor Telesforo Espinel y a su izquierda el profesor e ingeniero, el capitán Ismael Warleta de la Quintana. Fuente: 


https://www.europeana.eu/portal/es/record/2022701/lod_oai_archivoimagen_jccm_es_45726_ent1_.html


En el libro citado aparecen tres fotografías del archivo de D. Cecilio Yusta que muy bien pudieron estar tomadas en la misma fecha que la del inicio del artículo y en la que se ven muchos personajes. Intuimos que fueron tomadas cuando Pazó accedió a mandar el servicio en Mayo de 1934, y en ellas deben estar el resto de pilotos y de personal del servicio.
Con estos datos, conseguimos estrechar el cerco para entender el contexto de la fotografía. La avioneta, estaba claro que era una de los dos modelos citados…el otro piloto, uno de los de la lista (descartando a Corrochano “que era más flaco”).
Nos bastó una simple búsqueda en internet para llegar a la conclusión de que el personaje de derecha era Espinel, como así lo refrendan las fotos aparecidas en un artículo del último número de la revista Aeroplano, firmado por D. Antonio Montero, sobre la biografía de dicho piloto.
Según D. Antonio Montero[1], la Ley de 6 de agosto de 1932 retomó, en su artículo 5.º, la idea surgida en los años veinte, de construir una base gráfica catastral mediante fotogrametría aérea. Se trataba de sustituir los croquis del Avance Catastral, mediante imágenes aéreas. Para llevar a cabo esta renovación, se creó el Servicio de Fotogrametría Aérea del Catastro, dependiente del ministerio de Hacienda y el director general de Aeronáutica Civil, Arturo Álvarez-Buylla, designó como jefe de dicho Servicio a Ismael Warleta, y este a su vez ofreció el cargo de secretario a nuestro otro protagonista: Espinel.
Montero nos confirma en su excelente artículo que Espinel ejercería además de jefe del servicio de vuelos, dotado de fiables avionetas de Havilland, Fox Moth y Major, que se adquirieron para poder realizar la tarea (como demuestra el recorte de prensa adjunto), y que los pilotos eran, además del propio Telesforo Espinel Meléndez, José Corrochano Márquez, Lorenzo Richi Álvarez, José María Gómez del Barco, Buenaventura Pérez Porro, y el propio José Pazó Montes, que sustituyó en el cargo a Warleta en Mayo de 1934.
En el citado recorte de prensa vemos que las avionetas compradas, en número de 4, por el Estado Español, fueron las The Havilland “Fox Moths”, que, sin duda, coinciden con la de nuestra foto…
Por lo tanto….MISTERIO “FOTOGRÁFICO” RESUELTO.


Es curioso que uno de estos aviones con “montaje fotográfico” incluido, debía formar parte, embarcada en el buque Artabro, de una expedición al Amazonas llamada “Expedición Iglesias” (https://vidamaritima.com/2007/05/la-expedicion-iglesias-el-artabro-y-los-moth-major/)


Recorte de prensa de la revista Flight, de 14-9-1933 en el que se hace referencia a la compra por el Gobierno español de 4 “Fox Moths” para trabajos fotográficos, que estaban modificadas para portar avanzadas cámaras fotográficas Zeiss. Fuente: https://aeropinakes.com/wordpress/1933/09/14/fox-moths-for-spain-specially-equipped-for/
Fuentes: artículo realizado por Blas Vicente y Antonio Duarte
Bibliografía:
-          Pazó Giménez de la Espada, Alejandro: “El vuelo de José Pazó. La trayectoria de un ingeniero y aviador militar en el siglo XX”. 2013.
-          Montero Roncero, Antonio: “Maestro de maestros: Telesforo Espinel Meléndez”. Revista AEROPLANO, nº. 37, año 2019. Pp. 52 – 71.



[1] TTe. Col. D. Antonio Montero Roncero: “Maestro de maestros:  Telesforo Espinel Meléndez”. Revista AEROPLANO, nº. 37, año 2019. Pp. 52 – 71.

lunes, 13 de enero de 2020

LA AVIACIÓN EN LAS ARTES VISUALES.


                                           Cartel expositor. (Autor Dario Pozo Hernández).

Pilar Alguacil, licenciada en Geografía e Historia, se ha dedicado durante años a enseñar y difundir la cultura aeronáutica desde el Museo del Aire, donde estaba destinada en la Sección Histórica. En esta conferencia, ilustrada con gran cantidad de contenidos gráficos, Pilar nos contará cómo la Aviación, desde el instante mismo de su nacimiento, se convirtió en motivo e inspiración de artistas, en un momento en el que la mentalidad de la sociedad occidental cambiaba para abrazar con entusiasmo todo aquello que representase movimiento y progreso. Aviones y pilotos entran de lleno en la pintura y en la escultura, en la fotografía y en el cine, sus gestas se trasladan al papel, al lienzo, a la piedra, a la película fotográfica y al celuloide, excitando la imaginación de los genios creadores del siglo XX y convirtiéndose en elementos habituales de sus obras, sirviendo como excusa para la exploración de nuevas formas de representación.

Los amantes del arte y de la aeronáutica podremos disfrutar de esta conferencia el viernes 31 de enero a las 19:00, en el Salón Azul del RACE (entrada por el restaurante El Mirador) en el Aeródromo de Cuatro Vientos (acceso desde la salida 30 de la M-40 y carretera de la Fortuna). Entrada libre hasta completar aforo.



        Cartel expositor