lunes, 26 de octubre de 2020

LA 11ª ESCUADRILLA DE HONORES, 1977.

 Vamos a conocer un emblema o parche de una unidad de honores, la 11ª Escuadrilla de Honores, que durante un tiempo fue la unidad designada para rendir honores a las distintas autoridades que visitaban España. Ésta unidad tipo compañía se encontraba en la Agrupación de Unidades y Servicios nº 1, cuyo acuartelamiento estaba ubicado en la Avenida de Portugal de Madrid, cuartel conocido como “Casa de Campo”, perteneciente al Cuartel General de la 1ª Región Aérea.

La fecha de la que hablo va de 1976 a 1978, en aquellos años la citada Agrupación estaba al mando del Coronel Antonio Linares Mohedano, un veterano cazador paracaidista, que estuvo al mando hasta 1979. Al frente de la 11ª Escuadrilla de Honores se encontraba el Capitán Enrique Martínez Rubira. Para conocer más detalles y datos sobre el parche de esta unidad, hice una pequeña entrevista telefónica en abril de este año, a mi buen amigo el Coronel Ángel Flores Alonso, por aquella época destinado en la 11ª E.H. como alférez de IMEC-EA.

Dice Ángel Flores: “El parche en cuestión del que quieres conocer datos lo diseñé yo. Aquel año (1976), me encontraba destinado en la unidad de honores como Alférez en practicas, y a su frente estaba el Capitán Rubira que mandaba la unidad. El capitán Rubiera era permisivo en estas cosas, “dejaba hacer a sus oficiales” en todo el ámbito de la unidad, trabajo, ideas, etc, siempre, lógicamente, dentro de unos márgenes. Diseñé el emblema o parche en base al antiguo emblema de las legiones aéreas, esto es, los dos fusiles cruzados con el emblema genérico del Ejército del Aire, al cual le añadí el casco blanco, pues esa era nuestra prenda de cabeza más representativa, y el nombre de la unidad en color negro por encima de todo, como fondo puse el color verde que representaba a la antigua Arma de Tropas de Aviación”.

Cuando se crea el Ejército del Aire en 1939 se organiza en base a dos armas, dos vigas que sujetaban el edificio que representaban las fuerzas aéreas, esto es, el Arma de Aviación, que tuvo como color identificativo el color rojo, y el Arma de Tropas de Aviación que tuvo el color verde como color identificativo. Ambos colores se llevaban en los rombos porta emblemas que se colocaban en las solapas de las guerreras, así como fondo de los emblemas que formaban parte de sus armas correspondientes. El resto de cuerpos y servicios tuvo su propio color identificativo. 

Continua hablando Ángel Flores: “Dibujé el emblema en papel, a mano y coloreado, y con el diseño me fui junto a un compañero a una imprenta que alguien del grupo (se refiere al GCG del MACOM, llamado coloquialmente “el grupo”) nos recomendó, donde se realizaban papel de oficina con el membrete del E.A. que se usaba en la unidad. Una vez allí y tras exponer lo que queríamos y mostrar el dibujo, medidas en centímetros y figura geométrica del parche, el encargado de la imprenta nos aconsejo la mejor forma de realizar el emblema, y que nos llamaría en unos días por teléfono para pasar a recogerlo. Así fue, al cabo de una semana recibí una llamada de la imprenta y me fui a recoger el material, que pagué en la imprenta previa autorización del Capitán Rubira, no recuerdo el importe del pedido, una pena. El parche era muy simple en su confección, mi dibujo entregado había sido “calcado” sobre un plástico transparente, y éste, a su vez, cosido a un fieltro de color blanco. Como la tirada del parche no fue muy grande no toda la gente de la unidad (hablamos solo de la 11º Escuadrilla de Honores) lo pudo tener, y tras el visto bueno del Capitán Rubira, lo cosimos (algunos le pusieron velcro para quitar y poner, otros unos corchetes, y otros directamente cosido) sobre la camisola del uniforme de aeródromo M-74. Se intento convencer al jefe de la Agrupación (Coronel Linares Mohedano) que autorizara a la 11ª Escuadrilla de Honores a poder usarlo sobre el uniforme de bonito (uniforme de paseo) y que se convirtiera en el emblema oficial de la 11ª Escuadrilla de Honores, pero éste no dio el visto bueno ni autorizó su uso oficial, tan solo nos permitió usarlo sobre la camisola del uniforme de aeródromo y siempre y cuando se usaran dentro del ACAR Casa de Campo, cuando se saliera fuera de dicho recinto debíamos de retirarlo. 

EL PARCHE.

El parche o emblema de la 11ª Escuadrilla de Honores consiste en dos fusiles cruzados en color marrón oscuro que simula el color de la madera del arma, concretamente dos fusiles Coruña modelo 44, fusil oficial en el Ejército del Aire usado por las tropas. Sobre estos fusiles aparece el emblema genérico del E.A. a su color (en realidad en el parche se aprecia que las alas van de color azul), timbrado de corona real. En la parte superior, y en su centro, hay un casco M-1 de color blanco, casco en servicio en el E.A. en color blanco, identificativo de las unidades de Honores y de las unidades de Policía de Aviación, y en la parte superior, pegado al círculo amarillo que rodea el parche, el nombre de la unidad “11ª Escuadrilla” en color negro. El fondo o color del parche es el color verde que identificaba a las unidades terrestres del E.A. El parche va cosido a un fieltro de color blanco. Éste parche fue también cosido en los petates de la tropa.


                           Parche de la 11º Escuadrilla de Honores de la 1ª Región Aérea.

                                          EL UNIFORME.


Camisola del uniforme M-74 que se comenzó a usar en sustitución del uniforme de aeródromo M-61, este uniforme de aeródromo se componía de camisola, pantalón, gorra de visera y botas. Duró muy poco tiempo, tres, cuatro años, ya que en 1977 se aprobaba el nuevo uniforme de aeródromo M-77 que sustituía a este otro. 

Fuente: elaboración propia, agradezco al Coronel Ángel Flores Alonso su colaboración y su regalo, con el cual he podido completar dicho uniforme.

sábado, 17 de octubre de 2020

BANDERÍN DE LA PATRULLA ACROBÁTICA DE PARACAIDISMO DEL EJÉRCITO DEL AIRE (PAPEA).

     Hace unos días y por casualidad, las cosas de buscar en el FB, me hizo encontrar una página que no conocía, llamada “Club de fans PAPEA”, donde aparece un banderín que fuera entregado a dicha patrulla. Como en ésta unidad no conocía a nadie le pedí a un amigo mío, antiguo miembro de la PAPEA, Pedreño Caravaca, me facilitara el contacto, proporcionándome el teléfono del Capitan José Luis Lomas. Una vez contactado con dicho oficial, al cual agradezco todo su apoyo y amabilidad a la hora de realizar este trabajo, he podido terminar el artículo que ahora les muestro. La pena es no haberlo sabido antes y así el banderín de la PAPEA habría sido incluido en mi libro de “Guiones y banderines paracaidistas”, publicado por la Sociedad Española de Vexilología y por la Asociación de Veteranos Paracaidistas del Ejército del Aire.

La idea del banderín se le ocurrió a la Honorable y Real Orden de Caballeros de San Cristóbal, que comunicó dicha sugerencia a la unidad de paracaidismo. Tras las oportunas consultas al Estado Mayor del Aire y tras su aprobación, se dio el visto bueno. Dicho banderín fue entregado el 7 de septiembre de 2019 en Torrevieja, en la playa de La Mata, en la XXVIII Jornada de la convivencia con las F.A.S. donde se hicieron el acto de homenaje  a la bandera y a los caídos, entrega de un banderín a la Comisaria provincial de Alicante, a la PAPEA, imposición de condecoraciones y reconocimientos, exhibición de la UME, Guardia Civil y Policía Nacional, terminando con una comida de convivencia y confraternización con homenaje a los condecorados y a las Caballeros de San Cristóbal.

En la entrega del banderín a la PAPEA estuvo presente el Coronel  Francisco Javier Fernández Fernández, jefe de la Base Aérea de Alcantarilla, siendo el banderín ofrecido a la PAPEA por la Señora Dª. Rebeca Criado Martínez, esposa del jefe de la PAPEA, y que ejerció de madrina en el acto de entrega, el Capitán de la PAPEA, José Luis Lomas Albaladejo, y el Cabo 1º Francisco Vico López que es el encargado de la custodia y traslado del banderín entregado.


Fotografía del acto de entrega, de izquierda a derecha el Coronel de la B.A. de Alcantarilla, la madrina del acto, el Capitán de la PAPEA y el Cabo 1º que porta el banderín. (Fotografía vía twitter).

El diseño del banderín es obra del Cabo Juan A. Solano Alba, que se ha basado en la IG 90-27, que se publicó el 7 de febrero de 2008, único texto que actualmente está en vigor y que se sigue usando sin que nadie con capacidad para hacerlo la actualice y convierta en una verdadera guía como la que tiene el Ejército del Tierra. 

El banderín como vemos es de color azul. En su centro el nuevo escudo heráldico adoptado por la unidad, escudo español, con los emblemas o figuras que formaban el escudo de la PAPEA, al que se le ha añadido su nuevo lema, una cartela con los colores nacionales y el nombre de la unidad en abreviatura. El emblema genérico del E.A. encima de dicho escudo y timbrado sobre ello la corona real española. En la parte inferior una cartela blanca con el nombre de la unidad en letras negras,  y debajo de todo ello el aspa de San Andrés con la sempiterna aspa de Borgoña. En las tres cara del banderín un fleco de oro.


           Banderín que se encuentra en las oficinas de la unidad.  (Fotografía PAPEA).

Al nuevo emblema de la unidad se le ha incorporado un lema que antes no disponía: “Lo único imposible es aquello que no intentas”,  un magnifico lema que fuera creado por la Cabo primero Diana Vetia Ruiz, paracaidista que procede del EZAPAC, y que durante su participación en la jornada del día internacional de la mujer celebrada en la Región de Murcia en marzo de 2016, dio a conocer esta frase, que sin ella saberlo, se convertiría en el lema de su propia unidad. Frase que el Capitán José Luis Lomas “adopto” como lema para incorporarlo al nuevo escudo heráldico de la PAPEA.


Vemos el nuevo escudo heráldico de la unidad, como base un escudo español, con bordura de oro, el fondo es de color azul, en su centro el antiguo emblema que usara la PAPAEA, paracaídas, figura humana en caída libre, espada, aros olímpicos y laurel. Se le ha añadido el lema en letras de oro en su parte superior, y en la inferior una cartela con los colores nacionales y la abreviatura de la unidad en color negro ribeteada en oro. Una cartela más grande en color blanco en forma semiesférica con letras de color negro y el nombre, esta vez completo, de la unidad. En su parte superior, sobre la bordura de oro el emblema genérico del E.A. y todo ello timbrado de corona real española.

Quizás sea éste un buen momento para que el resto de patrullas que representan al Ejército del Aire en múltiples actos civiles y militares, nacionales y extranjeros, llevando siempre muy alto el nombre de España, tuvieran también su banderín, por ejemplo la patrulla aspa, la patrulla de honores, o la patrulla águila.

Fuentes: elaboración propia, agradezco al Capitán José Luis Lomas Albaladejo y a todos los miembros de la PAPEA su colaboración y mi admiración hacia ellos por su trabajo bien realizado.

lunes, 21 de septiembre de 2020

SOLDADO DEL CENTRO LOGÍSTICO DE TRANSMISIONES.

     En el año 1939 surge el "Regimiento de Transmisiones de Aviación", cuyos mandos procedían del Regimiento de Transmisiones del Ejército de Tierra del Pardo (Madrid), teniendo como cometidos los servicios de comunicaciones terrestres (Telefonía y Telegrafía). La Jefatura se instaló en un chalet de la calle Serrano, en el lugar que ocupa la Embajada de los EE.UU. de América. Posteriormente, se trasladó a otro chalet de mayor capacidad, ubicado en la calle Joaquín Costa. El local que dio origen al futuro "Parque de Transmisiones" fue una Iglesia, en construcción y semiderruida, situada en la calle de Joaquín Costa en Madrid. Allí se almacenaba el material destinado a los montajes de Servicio de Transmisiones (teléfonos, teletipos, cables, herramientas para el tendido de líneas, etc.) y algún otro material de recuperación. A principios de 1942 se procedió a la expropiación de los terrenos lindantes con la Base Aérea de Getafe, donde en los años sucesivos se fueron ubicando las distintas Unidades del entonces conocido como Cantón de Getafe, entre ellas esta Unidad.

Por Decreto de 11 de Enero de 1942, que creaba el Servicio de Transmisiones del Aire, la O.M. de 1 de Febrero (B.O.A. nº 15) organizaba el citado Servicio y en su artículo 10 especificaba que estaría constituido entre otros Organismos por los "Parques y Talleres Central y Regionales". Dando cumplimiento a esta O.M, fue creado el "Parque y Taller Central de Transmisiones" con propia Plantilla de Personal Militar y Civil. Más tarde, concluidas las primeras obras en 1947 comienza el traslado a la nueva ubicación en la localidad de Getafe. Finalizando el citado traslado a finales de año 1948.

Desde su creación como Parque y Taller Central de Transmisiones, esta Unidad ha sufrido diversos cambios en cuanto a su denominación, habiendo sido conocida por Parque Central de Transmisiones, Parque de Transmisiones, Grupo Logístico de Transmisiones y actualmente por resolución 04/93-DOR de 21 de Abril, de Jefe de Estado Mayor del Ejército del Aire, su denominación oficial es la de Centro Logístico de Transmisiones del Ejército del Aire (CLOTRA).


           Parche del Centro Logístico de Transmisiones (colección José Ramón Pardo Onrubia).

El uniforme.

El uniforme es el M-89 compuesto de guerrera, pantalón y gorro en azul aviación, camisa gris, corbata y zapatos de color negro.


Uniforme de paseo o de bonito como solía llamarse a esta modalidad de uniformidad con el emblema en el brazo derecho, entre el hombro y el codo (colección Carlos Bourdon).

Sobre la guerrera los rombos vitrificados para tropa, así como el emblema del Centro Logístico de Transmisiones. El emblema de unidad se comenzó a usar a partir de la creación del Centro Logístico, sobre todo por la tropa destinada en dicho centro. Las pocas fotos que he podido ver de la unidad muestra llevando el emblema solo en el uniforme de paseo, no en el uniforme de aeródromo, y no por todos, ni los oficiales ni los suboficiales lo llevaban. Desconozco hasta ahora quien fue el creador de dicho emblema.


Fotografía de Raul Reviriego, Getafe 1994.

Fuentes: elaboración propia, uniforme colección del autor.

lunes, 7 de septiembre de 2020

EL CAMBIO DE RUMBO DEL AVIADOR: LAS MEMORIAS DE HIDALGO DE CISNEROS

Carlos Lázaro Ávila

Introducción

            Cambio de rumbo, escrita por el jefe de las Fuerzas Aéreas de la República (FAR), Ignacio Hidalgo de Cisneros y López de Montenegro, es una de las primeras memorias publicadas por los aviadores que combatieron en la Guerra Civil y, a diferencia de los otros escritos autobiográficos que se publicaron (Sangre en el cielo de F. Tarazona y Un aviador de la República de Juan Sayós) tuvo una enorme difusión editorial en Europa del Este y Francia. En España hubo que esperar al 25 de noviembre de 1978 para que se pudieran presentar en Getafe, emblemático lugar aeronáutico vinculado a la vida del autor, en un acto al que asistieron antiguos miembros de las FAR[1].


El comandante Hidalgo de Cisneros.

                           Portada del documental Camarada General (Fotos ENAIRE).

El origen de Cambio de rumbo.

En el Archivo Histórico del Partido Comunista de España (AHPCE. Fondo Ignacio Hidalgo de Cisneros. Carpeta Biografías) que se atesora en el Centro de la Memoria Histórica de Salamanca, se conserva un breve curriculum vitae mecanografiado de 22 páginas, sin fecha ni firma, que muy probablemente le sirvió al futuro jefe de las FAR como borrador para redactar los dos volúmenes de su autobiografía. Gracias a la información proporcionada por Fernando Hernández Franch, íntimo amigo de Hidalgo y Jefe de la Sección de Información de las FAR durante la guerra, parece que Hidalgo comenzó a redactar sus memorias en el parque Stromovka de Praga.

    La lectura de los dos volúmenes de sus memorias es enormemente amena y divertida, lo que convierten a Hidalgo de Cisneros en un personaje humano y militar  enormemente atractivo para el lector. En el primer volumen de Cambio de rumbo expone su infancia y juventud previa al ingreso en la Academia de Intendencia de Ávila. A continuación narra su formación como piloto, la participación en la campaña de Marruecos y su estancia en el Sáhara como jefe de una escuadrilla de Breguet XIV, que quizás sea la etapa más aventurera y divertida de su historia. En el desierto, Hidalgo compartió experiencias aeronáuticas con notables pilotos de la aviación española, así como con el aviador francés Antoine de Saint-Exupéry.

En Cabo Juby. En el centro, con mono blanco y el pelo rapado, Hidalgo de Cisneros. En su extremo derecho Saint Exupéry. (AHEA).

En el segundo volumen de Cambio de Rumbo explica la etapa correspondiente a la II República en el que pone de relieve hechos históricos tan relevantes como su participación en el frustrado golpe de Cuatro Vientos junto a Ramón Franco (1930), su exilio en París (donde se hizo amigo de del político socialista I. Prieto) y su agregaduría militar en Berlín-Roma (que abandonó momentáneamente para sacar de España a Prieto durante la revolución de Asturias de 1934); socialmente, Hidalgo de Cisneros también dejó su impronta al casarse con Constancia de la Maura (nieta del político conservador Antonio Maura) que acababa de divorciarse de su marido. El matrimonio comenzó a frecuentar los círculos sociales e intelectuales más cercanos de la izquierda y el PCE. Antes de iniciarse la Guerra Civil, Hidalgo era ayudante militar del Jefe del Gobierno y Ministro de la Guerra, Santiago Casares Quiroga y ante los rumores del golpe, había recibido órdenes del general M. Núñez de Prado, Director General de Aeronáutica, para controlar la actuación de los aviadores golpistas en Madrid. Hidalgo intentó garantizar la lealtad de los principales jefes de la Aviación Militar, concentrando la mayor parte de los aviones en las bases aéreas de Madrid por si se producía un golpe militar.


Reunión de jefes en la Guerra Civil. De izda a dcha: Hidalgo, Rojo, Miaja y Osorio Tafall (AHEA).

El 18 de julio, Hidalgo y otros oficiales movilizaron y armaron a los obreros de aviación de Getafe y Cuatro Vientos para enfrentarse a los militares sublevados y después participó en combates sobre la Sierra de Madrid en un caza Nieuport Ni-52. En septiembre de 1936, gracias a su privilegiada relación con Prieto, entonces Ministro de Marina y Aire, Hidalgo de Cisneros fue nombrado jefe de las FAR, puesto al que accedió sobrepasando a oficiales más antiguos y con más rango militar que él. En sus memorias, el piloto vasco aportó una visión general de la guerra aérea, tanto en lo que se refiere al tema aeronáutico como al político, ya que se afilió al Partido Comunista de España (PCE), lo que le causó un distanciamiento con Prieto. A finales de 1938, Hidalgo fue enviado a Moscú por el jefe del Gobierno Juan Negrín para negociar con Stalin un envío de armamento para que la República resistiera hasta el estallido de la guerra de Europa. Después del golpe militar del coronel Segismundo Casado, Hidalgo se exilió de España tripulando personalmente el Douglas DC-2 que le llevó a Francia junto a otros políticos y militares. Después de una breve estancia en la URSS, regresó a Francia y en septiembre de 1939 embarcó hacia México rechazó1 para volver a Francia. Allí residió hasta septiembre de 1939, mes en el que solicitó un visado para los EE.UU. hacia donde embarcó con Constancia de la Mora en octubre con el fin de dirigirse a México, donde estaba arraigando una nutrida colonia de ex miembros de la FAR y obtuvo la nacionalidad, permitiéndole libertad de movimientos por América. 

En 1948 regresó a Francia e inició una serie de encuentros en Hendaya con su hermano Francisco (general del Ejército de Franco) en los que, por encima de las diferencias políticas -a veces tirantes- siempre prevaleció el sentimiento familiar. Al parecer, el deseo de Ignacio era regresar a México porque sus medios económicos le permitían vivir más holgadamente que en Europa, pero al final fijó su residencia en la localidad polaca de Zakopane. El aviador español viajó repetidamente por Europa, recalando frecuentemente en Francia para acercarse a ver a la familia o para reencontrarse con sus viejos camaradas de la FAR. Ignacio Pío Juan Hidalgo de Cisneros falleció repentinamente el 9 de febrero de 1966 en Bucarest, donde recibió sepultura; gracias a las gestiones de su sobrino, sus restos mortales fueron trasladados a Vitoria, donde fueron inhumados en un acto al que asistieron numerosos aviadores republicanos. 

Amplia difusión editorial

La figura aeronáutica y militar de Hidalgo de Cisneros es, por razones obvias, enormemente atractiva en lo personal y aeronáutico-militar. El piloto tuvo una vida aeronáutica notable (antes de la Guerra Civil, era un experimentado piloto de aviones terrestres e hidros), es citado frecuentemente en los estudios de la aviación de la guerra y su figura, a veces, ha sido muy ensalzada, por lo que sus memorias (como cualquier otra fuente primaria) deben ser analizadas con rigor histórico. Gracias a la correspondencia epistolar mantenida entre la familia sabemos que Hidalgo pasó por Praga en el año 1959 lo que nos sirve, junto al testimonio de Hernández Franch, para asegurar que el exjefe de las Fuerzas Aéreas de la República comenzó sus memorias en el parque Stromovka. La primera edición de sus recuerdos apareció en castellano en Rumanía en 1961 y su éxito editorial le garantizó la publicación de la segunda parte en 1964 (teniendo una reedición en 1970) así como ediciones posteriores en países del este de Europa. En los mismos años, Cambio de Rumbo se publicó en Polonia como Dobry wiatr alisio (Ministerstwa Obrony Narodowej, Varsovia, 1961) y Lotnik Republiki (Wydawnictwo Ministerstwa Obrony Narodowej, Varsovia, 1964). En Alemania se harían varias ediciones de la versión germana Kurswechsel (Militärverlag der DDR, Berlín, 1973 y 1976; Frankfurt a. M., Röderberg, 1976 y Militärverlag, Berlín, 1982). 



Ediciones iniciales en Bucarest de 1961 (Fotos colección CLA).


Edición polaca (colección CLA). 


                               Edición de Alemania Oriental (colección CLA).

En 1964 la Société d’éditions de la Librairie du Globe de París publicó una versión en castellano (aunque el primer volumen apareció con el título de Memorias I. Cambio de rumbo y el segundo Memorias II. La República y la Guerra de España) y en francés (Virage sur l’Aile), reeditándose en esta lengua en 1965. Finalmente, allende nuestras fronteras, las memorias de Hidalgo también vieron la luz en Italia en 1969 como Cielo rosso di Spagna (Editori Riuniti).


Edicion en Francia (colección CLA). 


Edición italiana (colección CLA).

Desconocemos qué edición de presentó en Getafe en noviembre de 1978, pero a la primigenia obra impresa en castellano Bucarest ya se había unido la de la editorial Laia (Barcelona, 1977), que la sacó al mercado con un interesante prólogo de Manuel Tuñón de Lara. La última edición de las memorias de este aviador la promovió su sobrino, Ignacio Hidalgo de Cisneros Alonso (Ikusager, Vitoria, 2001) e incluye un interesante anexo fotográfico. Analizándola en retrospectiva, en comparación con las 83 autobiografías de aviadores de la República que ya se han editado o se conoce su existencia, se puede decir que Cambio de rumbo es la obra que ha tenido mayor difusión editorial. 



Ediciones españolas (colección CLA).


[1] Ver, C. Lázaro Ávila “General Ignacio Hidalgo de Cisneros”, en J. García Fernández, 25 Militares de la República (Ministerio de Defensa, 2011) y el documental Camarada General (ENAIRE).

lunes, 6 de julio de 2020

LA AVIACIÓN ESPAÑOLA, SU MÚSICA Y SUS MÚSICOS.


“No es dilatada la relación de la música con nuestra aviación militar porque corta es la vida de nuestro propio Ejército del Aire si la medimos con patrones de calendario, comparándola con la historia de los otros dos. No obstante, pese a su juventud, el mundo de nuestras alas nos ofrece un testimonio riquísimo, concentrado en el tiempo, de hechos de destacado relieve que han configurado, a su vez, uno de los pasajes más brillantes de la historia de las armas de España. Y en el texto, aunque breve, de ese discurso ha encontrado la composición musical hermosas fuentes de inspiración que le han permitido acopiar un sólido y variado catálogo de creaciones dedicadas a los diferentes capítulos de su gesta. Sin descartar una decisiva aportación de la elaboración externa, que las hay, y muy buena, debemos la mayor parte de aquellas a los hombres que han encabezado, o se han alineado en las formaciones instrumentales mantenidas por el Ejército del Aire desde su creación. Himnos, marchas, cantos, glosas de toques han ido surgiendo en abundancia desde 1940, como una manifestación más del espíritu de este juvenil Ejército que, aún en su corta andadura, ha sabido contribuir con su arrojo y con su sangre a escribir una parte muy destacada que los historia militar”.

Autor Ricardo Fernández de la Torre
Editado por el SHYCEA, AÑO 2004.
Tamaño: 31 x 22 cm. Páginas 102
Idioma castellano, Fotos a color y en b/n.


Bodegón “La Aviación y la música”, rodeado de diversos emblemas y distintivos usados a lo largo del tiempo por los músicos del E.A. (Libro y objetos colección Carlos Bourdon).

lunes, 29 de junio de 2020

ESCUADRÓN DE ALERTA Y CONTROL Nº 8, LAS PALMAS DE GRAN CANARIAS.


Estuvo asentado en el denominado pico de las nieves en Las Palmas de Gran Canarias, empezando a operar en julio de 1968 tras los sucesos del Sahara, y de forma totalmente independiente en 1970, recibiendo como indicativo radio “PAPAYO”. Estuvo funcionando hasta 1987 que es reorganizado y creándose el Escuadrón de Vigilancia Aérea nº 21, dependiente del Mando Aéreo de Canarias.



Fotografía de Fernando Prieto junto a dos de sus compañeros (Castellano y Aguilar) en la zona de operaciones del EAC nº 8, en 1974 (Fotografía Fernando Prieto).

Tuvo dos emblemas que se diferenciaban tan solo en la forma de colocación sobre el uniforme.



Arriba, el emblema con tres agujeros para coser a la camisa o al uniforme. Debajo, el otro emblema con alfiler trasero para pinchar sobre la camisa o el uniforme (colección Carlos Bourdon).

Como se puede apreciar en los dos emblemas lleva una silueta de un avión, desde mi punto de vista inspirado en el F-5, muy estilizado, dado la apariencia de una flecha que está dispuesta a salir disparada desde el arco (la forma de las antenas del EAC) sobre fondo de color rojo, en color negro el nombre e indicativo W8


Recreación de una camisa de tropa M-73 con el emblema del PAPAYO 8 en el bolsillo, divisa de cabo y gorro de paseo (colección Carlos Bourdon).

Fuentes:
Elaboración propia, emblemas y uniformidad colección del autor

lunes, 15 de junio de 2020

DIEGO MARÍN AGUILERA, UN PRECURSOR DE LA AVIACIÓN


Por Ángel Flores Alonso.

Desde que la Aviación fue un hecho y se tomó conciencia de ese gran paso que había de revolucionar la historia de la humanidad, en España no se ha dejado de reivindicar la figura de nuestro precursor Diego Marín Aguilera, un burgalés de Coruña del Conde que vivió entre los años 1757 y 1799 y logró desarrollar un ingenio volante con el que planeó varios centenares de metros partiendo desde el cerro donde se asienta el castillo de su pueblo; ocurrió aquella efemérides en mayo de 1793.


El Ejército del Aire le ha rendido en varias ocasiones merecido homenaje, si bien lo ha hecho a instancias de una entidad civil, la antigua Hermandad y luego Centro Cultural “Ntra. Sra. de Loreto”, constituida en 1970 en Aranda de Duero y formada por antiguos miembros del EA motivados por la Patrona de la Aviación española. Fueron los directivos de dicha entidad quienes proyectaron erigir un monumento a Diego Marín en su pueblo natal, haciéndolo realidad en 1973 junto con el Ministerio del Aire y el Ayuntamiento de Coruña del Conde.

El recuerdo de aquel primitivo aviador se guardaba entre sus propios paisanos. Familiares y vecinos suyos dieron la pista de su hazaña a un cronista burgalés, Juan Albarellos, que en 1918 visitó Coruña del Conde y recogió unos datos de los que dio testimonio en el libro “Efemérides burgalesas”, publicado un año más tarde. Tiempo después, en 1932, otro reportero -esta vez de la revista “Estampa”- repitió visita a la localidad y tuvo otro encuentro con descendientes de Diego Marín, reeditando una crónica sobre éste y sus precursores vuelos en la que variaba algunos de los datos conocidos.

En marzo de 1992, tuve ocasión de contactar con la alcaldía de Coruña del Conde e interesarme por constatar datos y huellas de aquella figura pionera, yendo en representación del Museo del Aire a cuya plantilla pertenecía. Me atendió con mucha amabilidad su alcalde Elías García y pude conocer a una descendiente del propio Diego Marín, Dña. Teodora, una mujer ya anciana que conservaba varios recortes de prensa relativos a lo anteriormente difundido sobre este precursor y poco más contaba al respecto, dada su avanzada edad. Recorrí los lugares emblemáticos vinculados a esta historia y sus hechos, y obtuve suficiente inspiración para contribuir a su mayor difusión dedicándole un capítulo del libro “Nuestros Pioneros”, un volumen tipo cómic editado por el Museo en 1998 dentro de su colección “Imágenes de la Aeronáutica Española”.

En mayo de 1993, al cumplirse el segundo centenario de sus vuelos, se rindió nuevo homenaje a su figura histórica instalando un avión T-33 junto al castillo, en la zona donde se supone que se lanzaba al aire Diego Marín, admirando a cuantos visitaban Coruña del Conde la presencia de aquel avión a reacción colindante a las ruinas del edificio medieval; por desgracia en 2012 se desmontó el avión y se retrocedió su depósito por problemas de mantenimiento.

El primer monumento erigido en 1973 también tuvo cambios posteriores al añadírsele en dos ocasiones sucesivas esculturas de Diego Marín a bordo de su ingenio volador, interpretado artísticamente, y hoy sigue recordando en su adecuado emplazamiento la figura de este pionero español de la Aviación mundial.

ILUSTRACIONES.


                         Cuadro de J. Benítez, representativo de esta efemérides. (Museo del Aire).


Página titular del libro de J. Albarellos. (Internet).  



Artículo de la revista “Estampa”, hablando sobre Diego Marín, el primer hombre que voló sobre España.


                                      Vista aérea de Coruña del Conde, a fines del s. XX.


                                  Procesión de la Hermandad Ntra. Sra. de Loreto, año 1972.


                                    Emblema la Hermandad de Nuestra Señora de Loreto.



Monumento a Diego Marín en Coruña del Conde, marzo de 1992. Placa dedicada en el monumento (Fotografías Ángel Flores).


          Doña Teodora, descendiente de Diego Marín, marzo de 1992 (fotografía Ángel Flores).


                        Iglesia parroquial de Coruña del Conde. (Fotografía Ángel Flores).


Interior de la iglesia; bajo el púlpito se enterró a Diego Marín en 1799. (Fotografía Ángel Flores).


                                    Cerro y ruinas del castillo (Fotografía Ángel Flores).


          Zona desde la que se dice se lanzaba a volar Diego Marín (Fotografía Ángel Flores).


                           Página del cómic dedicado a Diego Marín. (Fotografía Ángel Flores).


                                     Cerro del castillo con presencia del avión T-33.



Izquierda. Aspecto del monumento en abril de 2008, con una primera escultura añadida. Derecha. Aspecto del monumento en octubre de 2019, con un segundo modelo de escultura.