sábado, 16 de marzo de 2019

HISTORIA DE UNA PLACA.


Cuando Javier me habló hace ya tres años de este proyecto que le bullía en la cabeza, me pareció que sin duda era una magnífica idea. El que oficialmente no solo el Ejército del Aire, sino también las diversas autoridades implicadas, Ayuntamiento y universidad, colaboraran en un proyecto de reconocimiento a la que fuera primera unidad de paracaidistas del aire, nuestra querida “Bandera”, y que la ciudad de Alcalá de Henares fuera esa localidad que diera cobijo a dicha unidad, era sin duda un acto que no se podía dejar pasar o, al menos, intentar llevar a cabo. Por ello cuando Javier me lo fue contando, me puse a su disposición y le brindé todo aquello que necesitara, y lo primero de todo fue el emblema que la Bandera portara en su uniforme. Poco a poco fue Javier atando los cabos, reuniones, entrevistas, correo electrónicos (un buen montón de ellos) y finalmente, una mañana fría, pero no helada, (el tiempo ya no es lo que era antes), el Ejército del Aire, los veteranos paracaidistas de ASVESPAREA, la universidad, el Ayuntamiento y el público en general se reunieron a descubrir la placa que hoy recuerda aquella unidad, a sus hombres y el tremendo trabajo y sacrificio que se realizó para que hoy, el EZAPAC, sea digno heredero de aquellos hombres.

Le pedí a Javier que me redactara un pequeño texto con todo aquello, para colgar en mi blog, y esto es lo que desde ese día ya forma parte de la historia del paracaidismo militar español.  

CONMEMORACIÓN DEL PRIMER SALTO PARACAIDISTA DE UNA UNIDAD MILITAR, EN ALCALÁ DE HENARES.

            En el año de 1946 vio la luz la Primera Bandera de Paracaidistas del Ejército del Aire. Se trataba de la primera unidad militar paracaidista creada en España, la culminación de varios intentos anteriores frustrados. Esta unidad pionera se estableció en Alcalá de Henares, aprovechando la amplia tradición aeronáutica de la ciudad (disponía de aeródromo desde 1913), su buena comunicación y la existencia de edificios disponibles. Desde 1946 hasta 1965, fecha de su disolución, Alcalá sería su base y hogar. Su creación oficial tuvo lugar en el mes de mayo; en septiembre llegarían los primeros soldados a Alcalá. El 23 de enero de 1948 hicieron su primer salto, en la Escuela de Alcantarilla (Murcia), como parte del curso de instrucción. El 10 de abril de ese año completaron su formación, recibiendo el título de “Cazador Paracaidista”. El segundo curso comenzaría el 20 de abril de 1948, terminando el 31 de julio. De estos hechos surgen dos efemérides: en primer lugar, la fecha que hasta hoy se sigue conmemorando como fundacional, la del 23 de enero. Pero también una segunda fecha de no menor importancia: el primer salto efectuado como unidad ya operativa, una vez terminado el curso, como paracaidistas de pleno derecho (no alumnos), lo que tuvo lugar el 2 de febrero de 1949, en el aeródromo militar “Barberán y Collar”, de Alcalá de Henares; salto del que se cumplen en 2019 los 70 años.

Para conmemorar ese día se organizó el pasado 28 de enero de 2019, en colaboración estrecha con la anfitriona Universidad de Alcalá (UAH), así como con autoridades del Ejército del Aire, asociaciones de veteranos paracaidistas y con el respaldo y apoyo del Ayuntamiento de Alcalá, un acto solemne consistente en la colocación de una placa metálica que recordase la hazaña. Se situó en la pared de la conocida como “torre de secado”, donde antaño se colgaban los paracaídas para ser desionizados. Porque aquel primer cuartel paracaidista sigue existiendo a día de hoy convertido, con algunas modificaciones, en Facultad de Ciencias de la UAH. Por eso revestía especial interés que fuera ahí y en ningún otro sitio donde se colocase la placa. Desde ese cuartel salieron para su primer salto, embarcando a escasos metros en las pistas del aeródromo, y a ese cuartel regresaron a continuación. El acto del 28 de enero comenzó con un espectacular salto paracaidista, realizado por efectivos del actual Escuadrón de Zapadores Paracaidistas (Ezapac) del Ejército del Aire, herederos directos de la Primera Bandera. El día, pese a amanecer nublado, se prestó a ello, con un clima y viento suficientemente moderados. Tras el salto, se procedió al descubrimiento solemne de la placa, cuyo texto reza así:

“1946-2019
En este edificio se fundó y tuvo su base la 1ª Bandera de Paracaidistas de Aviación, posteriormente 1er Escuadrón de Paracaidistas (1946-1965).
En estos terrenos tuvo lugar su primer salto como unidad operativa
el 2 de febrero de 1949.
Al cumplirse 70 años de aquella gesta, rendimos homenaje y
Mantenemos vivo su recuerdo.
Alcalá de Henares, 2 de febrero de 2019”

Se contó con la presencia del Magnífico Rector de la Universidad de Alcalá, presente durante el salto, aunque tuvo que marchar pronto para atender otros compromisos (ese día era festividad universitaria, Santo Tomás de Aquino). Como maestro de ceremonias y director actuó el Vicerrector de Relaciones Institucionales, Carmelo García. Comenzó interviniendo el decano de la Facultad de Ciencias, Michel Heykoop, quien dirigió unas palabras al público asistente. Por parte de los veteranos intervendría Antonio Teruel, anterior sargento paracaidista y presidente de Asveparea, seguido por el general de división José Luis Figuero, paracaidista en activo de mayor graduación, y por el Excelentísimo Sr. alcalde de Alcalá, Javier Rodríguez Palacios. Concluyó nuevamente el vicerrector, Carmelo García. También se contó con la presencia del teniente coronel al mando del Ezapac, Juan Fernández Casas y con José Luis Garmendia, veterano paracaidista que, con sus más de 92 años, aún recuerda su paso por el cuartel de Alcalá de Henares.  Tras las alocuciones, se disfrutó de la actuación de la unidad militar de música del MAGEN, que interpretó el himno de los paracaidistas, seguido del himno de Aviación, ambos cantados por buena parte de los presentes. Anteriormente, la unidad ya había acompañado el salto paracaidista, interpretando diferentes piezas musicales. Fue un lujo contar con su presencia y virtuosismo, que dotó de mayor solemnidad y vistosidad al acto. También estuvieron presentes veteranos y miembros en activo de los paracaidistas del Ejército de Tierra, otras autoridades de ambos ejércitos, así como representantes políticos locales, dignidades universitarias, miembros de asociaciones complutenses, prensa y medios de comunicación. Alcalá de Henares tiene una deuda de gratitud con los paracaidistas del Ejército del Aire. En la ciudad complutense nació la primera unidad que se creó en España. Aquí radicó hasta su disolución en 1965; el aeródromo que le dio soporte cerraría finalmente, en 1968, poco tiempo después. Aún queda parte de las instalaciones del cuartel y del aeródromo. Otros elementos accesorios se pueden ver hoy día en el Museo del Aire de Cuatro Vientos, o en Alcantarilla, donde tiene su base el Ezapac. Pero el recuerdo de los paracaidistas del Aire en Alcalá se había quedado algo difuminado con el paso del tiempo. Con la colocación de esta placa, con este acto solemne, se quiere rendir un homenaje a aquellos pioneros y a sus sucesores, así como dejar un recuerdo para la posteridad de su paso por la ciudad de Cervantes. La Historia se hace con los hechos y los recuerdos. Honramos a quienes nos precedieron y nos dieron la oportunidad de seguir el camino que, con su ejemplo de abnegación y servicio, nos abrieron.

Dos fotografías solo acompañan este trabajo homenaje, una la placa colocada en el antiguo edificio de secado de paracaídas.


                   Placa colocada en dicho edificio.


La otra del momento en que dicha placa es descubierta por las diversas autoridades civiles y militares, entre ellos mi querido amigo José Luis Garmendia. 


Momento del descubrimiento de la placa (fotografía Grupo en Defensa del Patrimonio Complutense).

Fuentes: elaboración propia, agradezco a Javier Rubio su apoyo y colaboración con este artículo. 

domingo, 3 de marzo de 2019

UNIFORME DE PASEO DE LA PRIMERA BANDERA DE PARACAIDISTAS DEL EJÉRCITO DEL AIRE.


Tras la creación de la Primera Bandera de Paracaidistas del Ejército del Aire, sus primeros cursos de paracaidistas vestían el mismo uniforme que el resto de la tropa del Ejército del Aire. No había distinción especial en cuanto a dicha uniformidad, tan solo se diferenciaban por el título de cazador paracaidista que se lleva en el pecho y el emblema de la bandera en metal en el brazo izquierdo.  Para darle una diversidad que pudiera dar un valor moral en el que se apoyaran los paracaidistas, como le sucedía a la Legión, o los Regulares, no solo con sus uniforme especiales, sino también con sus emblemas, el jefe de la primera bandera, comandante Mariano Gómez Muñoz, desde el primer momento solicitaba en los diversos informes que se envían al Estado Mayor del Aire y en sus memorias anuales dicha petición. Ya en la primera de las memorias, la correspondiente a julio de 1949, “se solicitaba algún tipo de estimulo psicológico con algunas modificaciones que hicieran ostensible en el uniforme la condición de paracaidista, además de los correspondientes distintivos”. También en la memoria correspondiente a julio de 1951, se seguía solicitando lo mismo que en la de 1949, con la adición del emblema de lanzamientos paracaidistas, que se había aprobado por la comisión de vestuario y equipo el 10 de abril de 1951 pero que el Estado Mayor del Aire no lo había aprobado aun (y no se aprobaría hasta marzo de 1962). Enlace para saber más de este emblema.


Por lo tanto, la uniformidad de los primeros paracaidistas del aire no varió, siguió siendo la misma que el resto de la tropa del Ejército del Aire salvo por el título y el emblema de brazo de unidad como digo.




Arriba, vista delantera del uniforme que un cazador paracaidista de la Primera Bandera de Paracaidistas del Aire usaba en sus salidas del cuartel, paseos, tardes libres, o en dias señalados, fiestas, desfiles etc, obviamente sin el correaje. Abajo, vista trasera del uniforme. (colección Carlos Bourdon).


Vista lateral del uniforme donde vemos el emblema de la unidad sobre la manga izquierda entre el hombro y el codo. (colección Carlos Bourdon).




Los tres emblema identificativos que diferenciaban a un cazador paracaidista de un soldado de cualquiera de las legiones aereas. Arriba el título de cazador paracaidista. Centro, emblema de la Primera Bandera de Paracaidistas. Debajo, rombo de color verde (el verde era el color del Arma de Tropas de Aviación que emglobaba a las Legiones de Tropas de Aviacion y a la Primera Bandera de Paracaidistas) con el emblema de paracaidistas en lugar de los fusiles cruzados. 



Arriba y abajo, vemos dos capturas de imágenes de uno de los desfiles de la Primera Bandera de Paracaidistas en su acuartelamiento de Alcalá de Henares o incluso por la misma ciudad donde solía desfilar  por sus calles en días de fiestas señaladas. Podemos observar el uniforme (RUEA de 1946), con correaje de tropas y guantes blanco, título de cazador paracaidista en el pecho y emblema en la manga izquierda del uniforme.

Fuentes: elaboración propia, uniforme y emblemas colección del autor.

domingo, 17 de febrero de 2019

LA SECCIÓN DE APOYO AL TRANSPORTE AÉREO DE COMBATE (SAATAC).


Tras la fatídica orden firmada por el nefasto Ministro del Aire Diaz de Lecea en 1965 desactivando, aunque más bien prefiero decir, eliminando, al 1er Escuadrón de Cazadores Paracaidistas del aire, se creaba la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas del aire. Esta Escuadrilla de Zapadores se componía de una Plana Mayor, y varias secciones: Sección de Administración y Personal, Sección de Señaladores-Guía, Sección de Golpes de Mano y Destrucciones, Sección de Apoyo, y Sección de Apoyo al Transporte Aéreo de Combate (S.A.A.T.A.C). Esta sección fue la última que se formó en la Escuadrilla de Zapadores, y fue creada a solicitud del Mando Aéreo de Transporte (MATRA) por el Estado Mayor del Aire. La función principal que comenzó a desarrollar esta sección era la de preparación y manejo de cargas que se transportaban para ser lanzadas por la aviación de transporte en acciones de guerra, si bien esta sección tenía las limitaciones lógicas de personal y medios.

Fue la única sección de las cinco que formaban la  Escuadrilla de Zapadores que tuvo un emblema propio.

 No tenía muchas referencias sobre este emblema, y acudí a un buen amigo mío, al que siempre acudo cuando me atasco en algo, todo hay que decirlo, y le pregunté sobre ello: “Este emblema lo hizo en su momento el que era por aquel entonces brigada José Barajas Martín. El fue el que diseñó el emblema. Se los mandaba fabricar a un civil que trabajaba en la sala de plegados de la Escuela de Paracaidistas, un tal Agustín. La fabricación eran bastante basta, y solían romperse muy a menudo al ser fabricados en zamac o algo así”.



Arriba, vemos el emblema de la S.A.A.T.A.C. por su anverso, debajo, reverso del emblema y los puntos de sujeción al uniforme, le falta el alfiler (colección José Ramón Pardo Onrubia).



El diseño de dicho emblema de la S.A.A.T.A.C tiene como base el emblema de la Escuadrilla de Zapadores, al cual se le ha añadido una cartela con las letras que forman el nombre de dicha sección.

He recreado el uniforme de un cabo destinado en dicha sección.


Uniforme M-75, compuesto de gorro, guerrera y pantalón en azul aviación (en el caso de la Escuadrilla de Zapadores con prenda de cabeza especifica), camisa gris, corbata y zapatos de color negro. Correaje de fusilero en lona M-79. (Colección Carlos Bourdon).



Arriba, detalle del emblema que se portaba en la manga derecha del uniforme de paseo o bonito, entre el hombro y el codo. Título de cazador paracaidista en el pecho y rombos de tropa vitrificados. Debajo, boina de la Escuadrilla de Zapadores con su emblema y divisa de cabo. (Colección Carlos Bourdon).



Fotografía y ampliación de la misma del zapador Juan José Rueda Cantó, destinado en la SAATAC de la Escuadrilla de Zapadores Paracaidistas, y en la que me he basado para documentar este artículo. No es el modelo de foto que a mí me gusta para acompañar mis trabajo, pero es la única que he podido conseguir, si alguien del antiguo SAATAC dispone de alguna fotografía en la que se vea el emblema y sea de mejor calidad, y no le importa que se disponga de ella, me gustaría incluirla en este trabajo. (Fotografía Rueda Cantó).

Este fue el inicio o la historia de lo que en un futuro se convertiría una pequeña sección en una incipiente unidad, la EATAM (Escuadrilla de Apoyo al Despliegue Aéreo), pero eso es otra historia que tocaré en un futuro.

Fuentes: elaboración propia, artículo sobre los Zapadores Paracaidistas del Aire del Teniente Coronel Jaime Aguilar Hornos para la Revista Defensa. Agradezco a mi querido amigo Antonio Teruel, Presidente de ASVEPAREA, su descripción de cómo se gesto el emblema de la SAATAC. Uniforme colección del autor. 

domingo, 3 de febrero de 2019

CABALLERO CADETE DE LA ACADEMIA GENERAL DEL AIRE CON UNIFORME M-46.


La Academia General del Aire se crea por decreto del 28 de julio de 1943 (BOMA 94 de 7 de agosto de 1943), situándose en la base de San Javier. Sus alumnos usaban como uniformidad lo establecido en el decreto de 1938, en la cartilla de 1941, y el traje de vuelo italiano. Hasta 1946 con la aparición del RUEA de ese año, no se comenzó a usar el uniforme del cual vamos a hablar.

EL UNIFORME.

Guerrera para caballeros cadetes. De tejido gris azulado, cerrada, con cuello vuelto, abrochado este con dos corchetes, en las puntas del cuello portarán los rombos de la academia. Del interior del cuello saldrá una tirilla de piqué blanco. La guerrera abrochará con cinco botones dorados, y con el emblema del Ejército del Aire troquelado. Lleva cuatro bolsillos, dos superiores con tablilla central, y dos inferiores, todos con tapa. Las hombreras dobles y desmontables.



Arriba, vista frontal de la guerrera con el cordón, rombos, título de piloto y emblema de VSM. Abajo, vista lateral de la guerrera. (Colección Carlos Bourdon).


Detalle del cuello de la guerrera con los rombos y los distintivos de curso de la AGA, así como parte del cordoncillo que sujeta el cordón de diario. (Colección Carlos Bourdon).

Distintivo de curso para la Academia General del Aire, uso exclusivo para este centro de enseñanza. Consiste en dos alas estilizadas, unidas por su base, en metal dorado. Este distintivo se lleva en el cuello a 3 milímetros del lado superior externo del rombo. Los caballeros cadetes que cursen  el primer año llevarán uno, y dos los del segundo curso, paralelos y separado entre sí por unos dos milímetros. (Dibujo del RUEA de 1946, figura 168).


Cordones de diario encarnados de 3 mm de diámetro, formado por trenzas de 32 y 38 centímetros de longitud. En un extremo tiene un ojal con su pasador para sujetar a la hombrera, el otro extremo termina en dos cabos de cordón sencillo de 11 centímetros de largo y en su centro un nudo de tres vueltas. Estos cordones sencillos rematan en sendos conos metálicos dorados en cuya base llevan la corona imperial (real abierta). Un cordoncillo al final de las trenzas sirve para su sujeción al primer botón. (Colección Carlos Bourdon).


Gorra de plato para oficial M-46, común para todos los oficiales del Ejército del Aire, incluidos los alumnos de la AGA. (Colección Carlos Bourdon).


Título de piloto militar, M-41, en metal y esmalte (Colección Carlos Bourdon).



Arriba, fotografía de un alumno de primera época de la AGA, con el uniforme del cual hemos hablado y visto. Abajo, lámina del RUEA de 1946 con la figura del alumno de la AGA, vistiendo el uniforme azul aviación para diario. (Dibujo del RUEA de 1946, figura 164).


Fuentes: elaboración propia, uniforme, emblemas y fotografía colección del autor.

martes, 15 de enero de 2019

DON JOSÉ PAREJO LINARES, CABO AYUDANTE ESPECIALISTA MECÁNICO MOTORISTA DE AVIÓN, 1960.

Comenzamos una nueva temporada en el blog Museo Aviación Militar Española, éste es el séptimo año de permanencia en Internet.



Perteneciente a la XIX promoción de especialistas de la Escuela de Especialistas de León. Esta promoción se componía de mecánicos motoristas de avión y de armeros artificieros.



Emblema de la XIX promoción, los atributos centrales son una hélices tripala y un águila con la alas abiertas, en la parte inferior una cartela de color verde con unas iniciales DPS, que significa “difícil pero salimos”, de ésta penden los dos distintivos de las especialidades, a la izquierda el motor en estrella de los mecánicos, y a la derecha la bomba de los armeros artificieros. En la parte superior una cartela con los colores nacionales y lo que creo, pues no consigo identificarlo bien, 19 promoción.

DON JOSÉ PAREJO LINARES.

Natural de Villanueva de Algaidas, provincia de Málaga, ingresó en la Escuela Especialistas el 1 de noviembre de 1957, en la 19ª Promoción de especialistas. Soldado 1ª Ayudante Especialista el 21 de marzo de 1959, siendo  destinado al 25 Ala de Bombardeo Ligero (Tablada) y destacado a Canarias y al Sahara, tripulante de los He-111 Pedro. Asciende a cabo ayudante especialista el 1 de noviembre de 1959. Vuelve a la Escuela el 12 de septiembre de 1960 para hacer el curso de “especialista e ingreso en la Escala”. Terminado el curso el 14 de julio de 1961 asciende a Cabo 1º especialista mecánico de motor de embolo y reacción, siendo destinado al 35 Ala de transporte (Getafe) donde vuela DC-3 y DC-4. Asciende a Sargento el 26 de julio de 1963. Pasa a la situación de “Supernumerario” el 30 de noviembre de 1966. En Aviación Civil prestó servicios en Air Spain, Aviaco e Iberia, volando Britannia, DC-8, DC-10 y B-727, acumulando un total de más de 20.000 horas de vuelo.


EL UNIFORME.


José Parejo Linares en 1960 con el M-46 de lona, en el apreciamos los galones de cabo así como el emblema de su promoción y tu especialidad aérea. (Archivo José Parejo).


Cazadora M-46 usada en época estival por los alumnos (y también por la tropa del E.A.) reemplazó al incomodo M-46 de paño y de loneta de algodón durante unos años, posteriormente a partir de 1962-63 se retiraría dando paso al M-61. Esta cazadora, que junto al pantalón y el gorro eran de color azul grisáceo debido a los lavados solía quedarse descolorida, perdiendo bastante de su color original, fabricadas en loneta de algodón fueron muy populares entre la tropa, al ser más cómodas, se dejaron de usar los incómodos uniformes M-46 de paño y de loneta largos. (Colección Carlos Bourdon).


Detalle del galón de cabo, de la especialidad y del rombo. (Colección Carlos Bourdon).




Arriba, rombo de fieltro en color rojo de los especialistas de Aviación, igual al llevado por Parejo en su uniforme. Abajo, especialidad de mecánico motorista de aviación, un motor en estrella de cinco brazos en el centro del conocido rokiski, igual al usado en su uniforme. (Colección Carlos Bourdon).

Sirva este pequeño trabajo de homenaje a un especialista del Ejército del Aire que dedico muchos años de su vida a engrandecer a la aviación militar española.

Fuente: elaboración propia, agradezco a don José Parejo Linares su colaboración. Uniforme y emblemas colección del autor. 

domingo, 23 de diciembre de 2018

MAUSER Y BAYONETA PARA EL EJÉRCITO DEL AIRE, MODELO 1944. EL M44 EXPERIMENTAL Nº. 1


Por Jaume Cánaves y Blas Vicente.

Con la creación del Ejército del Aire en 1939, como ejército independiente, fue necesario dotar a sus unidades tanto aéreas como terrestres, de uniformes, reglamentos y también de armas. Es un proceso lento que pasa por distintas fases y distintos Ministros y Jefes del Aire hasta que se crean una serie de pautas definitorias. Muchas de ellas han llegado hasta nuestros días. Uno de los aspectos que se tienen en cuenta (y más chocante) fue el dotar a la tropa de aviación de un arma reglamentaria diferente a la usada por el Ejército de Tierra y por la Armada (Mosquetón Mauser Coruña Mod. 1943). Se trata del mosquetón Máuser Modelo 1944.




De arriba abajo, un Vz. 24 checo, un VZ29 polaco y un Mosquetón Coruña Modelo 1943. Fotos Andrés Recubenis.

Mientras que los Máuser Modelo 1943 del Ejercito de Tierra y de la Armada se basan el Karabiner 98k alemán, el Modelo 1944 del Ejercito del Aire se basa en el Wz-29 polaco (que a su vez era un derivado del Kar 98AZ alemán), de los que se importaron grandes cantidades durante la Guerra Civil por parte de la República[1]. Las diferencias con el Modelo 1943 “Coruña” (reglamentario desde esa fecha en el Ejército de Tierra y la Armada) es que éste suele llevar orejetas protectoras del punto de mira, solamente tiene una anilla y la presilla para el portamosquetón sobre el costado izquierdo, y no necesitó chatón suplementario para la colocación del cuchillo-Bayoneta porque con él se usó uno de nueva construcción con las cotas del modelo alemán, generalmente con anillo, o el original alemán sin anillo, aunque también con las del polaco, checo, de recuperación. También destacan elementos accesorios completamente experimentales, como un freno de boca del que al parecer no se construyeron muchas unidades y con apagallamas (para evitar producir incendios dados que en las bases existía gran cantidad de combustible para los aviones), etc. Se puede observar que estos fusiles tienen un conector para el freno de boca que iría enroscado al cañón. El "botón" bajo la boca del cañón lleva un muelle y dejaría el freno de boca bloqueado para evitar que se desenroscase.    Hace un par de meses, Jaume Cánaves, coleccionista (coautor de este estudio) y en la actualidad residente en Estados Unidos, consiguió en aquél país[2] el Mauser M44 del Ejército del Aire marcado como Experimental nº. 1. Creemos suficientemente importante este hallazgo como para que sea el protagonista del artículo.





Marca de número de serie del Experimental nº 1(abajo)  y otro fusil de lotes posteriores (arriba).




Detalles del roscado del cañón para el freno de boca (arriba y centro) y el freno de boca (abajo). 

Los marcajes son distintos. Así, mientras que los mosquetones 1943 llevan la inscripción del águila de San Juan, el año de fabricación, el nombre de la fábrica, y el número de serie en el lateral (precedido de una letra); el Máuser 1944 lleva el emblema del Ejército del Aire, y en el lateral, al número de serie le preceden las letras EA. Todos excepto al parecer el Experimental nº. 1 que también lleva el Águila de San Juan y el nombre de la fábrica de Coruña. Comparando estos emblemas, se puede observar una variación desde los primeros que lo usaron hasta lotes posteriores, puesto que dicho emblema se fue estilizando.



Detalle del alojamiento del cerrojo en el Experimental nº. 1 con el logo de la Fábrica de Armas de Coruña. (fotografías superior e inferior). Nótese como el cerrojo está completamente “bruñido” excepto la parte sobresaliente que está pavonada.




Véase el emblema del Ejército del Aire en dos ejemplares más tardíos 






Otro de los elementos diferenciadores lo constituyen los elementos de puntería, destacándose en el Experimental Nº. 1 un alza micrométrica con la que ajustar la deriva y que el punto de mira frontal queda completamente oculto.

Dicho esto, hay que pensar que la bayoneta debía adaptarse a este nuevo modelo. Se pretendía también tener una bayoneta propia, alejada de la usada por el Mosquetón Coruña M43, con su característica hoja afalcatada.


Bayoneta para el Mauser Modelo Coruña 1943.

La solución fue doble, por un lado se podían usar bayonetas alemanas o polacas de recuperación (con ligeras modificaciones y añadiéndoles número de serie) y por otro, se construyeron bayonetas nuevas. En cuanto a estas últimas, el nuevo diseño fue una copia del modelo alemán para el mosquetón Modelo 98K. En esta versión, y a diferencia de las bayonetas alemanas de última época, las cachas no eran de bakelita, sino de madera y están sujetas con tornillos pasadores y ovalillos. Se conserva, eso sí, el orificio de engrase junto a la guarda. Normalmente, a no ser de las reutilizadas, no llevan en el lomo de la empuñadura la chapa apagafuego. Esta versión, la española, lleva el ojo para la boca del cañón en el gavilán del lado interior de la cruz y es muy corto. Tiene la hoja recta, con lomo redondo al interior y filo desde la bigotera hasta la punta al exterior, con vaceos de media caña sobre las dos caras. Son varios los marcajes que pueden observarse, destacando que en una de las caras de la bigotera está el escudo de la Fábrica de Armas de Toledo, y en el lado opuesto el número de serie, que imaginamos tendría correlación con el número de serie del fusil. La vaina de esta bayoneta es toda de acero estampado, con botón plano y alargado para el tahalí, y una boquilla fija con un tornillo que, a su vez, sostiene un fleje ondulado para el mejor ajuste de la hoja. Está pavonada en negro o pintada en color gris plomo. Las demás piezas de la bayoneta están bruñidas, incluida la guarda.



Bayoneta española Modelo 1944 para el Ejército del Aire. Fotos archivo Blas Vicente.



Este fusil y su bayoneta, se conservan a fecha de hoy en las unidades del Ejército del Aire como arma para desfiles


·      Nuestro agradecimiento por los datos y fotografías aportadas a los miembros del Grupo de Historia Militar Para Adultos (GHMPA, Manuel, Andrés, Jesús y Miguel), a D. Paco Fuentes,  así como a D. Jesús Porras. Agradecemos igualmente a Carlos Bourdon por su apoyo a través de este blog.




[1] Los datos han sido obtenidos del libro de Barceló Rubí, Bernardo: “TRES SIGLOS DE ARMAMENTO PORTÁTIL EN ESPAÑA”, Barcelona, 2002.

[2] Quizás algún día nos demos cuenta de lo importante que es que en Estados Unidos exista una mayor permisividad con las armas de fuego…gracias a ello se van a conservar intactas muchas armas españolas.