sábado, 17 de septiembre de 2016

AVIADOR JUAN IGNACIO POMBO ALONSO PESQUERA, ÚLTIMO RAID DE LA AVIACIÓN ESPAÑOLA

AVIADOR JUAN IGNACIO POMBO ALONSO PESQUERA, ÚLTIMO RAID DE LA AVIACIÓN ESPAÑOLA.


Por Fernando Llorente Jimenez.


                                    Fotografía de Juan Ignacio Pombo.

Juan Ignacio Pombo Alonso Pesquera, era hijo de Juan Pombo Ibarra, perteneciente a la dinastía de "Los Pombo" que siendo aficionado a la mecánica y practicante de diversos deportes, derivó en la Aviación, a la que dedicó desde los 29 años haciéndose Aviador y ya en 1915, constituyó en Santander la Compañía Española de Construcciones Aeronáuticas, con instalaciones en el Aeródromo de La Albericía. Trasmitió este entusiasmo a sus dos hijos Teodosio y Juan Ignacio. Teodosio se hizo Piloto con solo 17 años en la Escuela Militar de Aviación de Alcalá de Henares. Posteriormente se hizo profesor en la “Aero-Escuela Estremera” donde tuvo la oportunidad de enseñar a volar a su hermano Juan Ignacio (nuestro personaje), que con solo seis horas de vuelo, hizo su primer vuelo "solo", y con 17 años recién cumplidos, ya daba clases de vuelo en Santander.

En 1932 Juan Ignacio Pombo fue contratado por el ayuntamiento de Santander, para promocionar la ciudad como lugar de veraneo, volando una avioneta donde se pintó la palabra Santander en sus alas. Cosa poco conocida, es que nuestro personaje ya con una economía familiar en declive, en 1934, tuvo que trabajar como tranviario y vendedor de periódicos en Madrid, en algunas temporadas. Celoso en parte por la buena trayectoria profesional de su hermano Teodosio, quiso demostrar a su Padre, que el también era un buen Aviador, y empezó a gestar en su mente la idea de realizar una grandiosa hazaña como aviador, basada en cruzar el Atlántico en avioneta, idea que arrastraba hacia unos años.

Juan Ignacio decidió con prontitud como destino final de su gran vuelo, la Ciudad de Méjico, teniendo en su mente y recuerdo, el malogrado final del "Cuatro Vientos" con la desaparición de sus Pilotos Mariano Barberán, y Joaquín Collar. Había también otro motivo muy personal, pues Juan Ignacio, se había enamorado perdidamente de una agraciada joven mexicana, la Srta. María Elena Rivero Corral, hija de un hacendado español y propietario del diario santanderino "El Cantábrico". Así pues la decisión de realizar el vuelo Santander-Méjico, estaba tomada con un recorrido de 15.550 Km y 76 horas de vuelo estimadas. Juan Ignacio, después de un repaso a las avionetas de la época se decantó por la nueva avioneta “British Eagle 2”, con cabina cerrada, monoplano, tren de aterrizaje retráctil, dos puertas laterales, y con patín de cola. El equipo de Vuelo muy sencillo: altímetro, brújula, anemómetro e instrumentos de motor. La velocidad en vuelo en crucero normal oscilaba entre 208 y 226 Km/hora. Fue modificada esta avioneta, quitando los asientos traseros, para poder instalar un deposito de 240 litros de esencia, más otros dos de 136 litros cada uno en el encastre de los planos con el fuselaje, más otros dos en las alas de 91 litros lo que hacían un total de 700 litros de capacidad de combustible. También tenía otro depósito con capacidad de 30 litros de Aceite. El Motor era un DH Gipsy Mayor, de 4 cilindros y 130CV de potencia.


             Juan Ignacio Pombo en su avioneta “Santander” poco antes de iniciar el vuelo.

En la financiación del vuelo, participaron numerosos estamentos; como el Ayuntamiento de Santander, La Diputación, la Aviación Militar, el Real Aeroclub de España etc. Se abrieron varias suscripciones populares, se organizaron eventos de todo tipo para conseguir fondos, que desembocó todo, en la creación de una comisión organizativa que tomó el nombre "Pro Vuelo a Méjico".

La avioneta se pintó de rojo y blanco, pintándose en ambos lados del motor la palabra Santander, con la que fue bautizada, recibiendo la matrícula EC-CBB. En el fuselaje figuraba la leyenda "Costa Esmeralda de España". Trajo de Inglaterra Juan Ignacio la Santander, el 4 de Mayo de 1935, y fue probada repetidas veces, antes de su bendición por el Obispo de la Diócesis, y ese mismo día se fijó la fecha del vuelo: 12 de Mayo de 1935.


                           Las etapas recorridas con la “Santander”.

El día señalado para el comienzo del "Raid", estaba en el aeródromo de la Albericia, el padre de Juan Ignacio, don Juan Pombo Ibarra fundador de la dinastía. Muchísimas personas habían acudido al aeródromo a participar en la despedida al intrépido y bisoño aviador. Despegó Juan Ignacio para dirigirse en vuelo recto a Solares, donde arrojo una corona de flores sobre la tumba de Ramon Pelayo, para después volar a Laredo y aterrizar en la playa de la Salvé. En Laredo una multitud le esperaba enfervorizada, y unas señoritas le entregaron flores y la medalla de la Virgen del Pilar para su protección. Juan Ignacio con sus solo 21 años explico a las autoridades los pormenores de su vuelo a realizar sobre el Atlántico. Despego de nuevo para Madrid, pero se ve obligado a regresar pues una formación de nubes compactas cubría la Cornisa Cantábrica.

Es así que el 13 de mayo despega de La Albericia para Burgos donde le esperan su padre y su hermano Teodosio, y en formación ponen rumbo a Madrid-Barajas, donde de nuevo es agasajado por las Autoridades y numeroso público. Despega ese mismo día  a las cuatro la tarde hacia Sevilla-Tablada, donde al llegar, de nuevo una multitud le está esperando recibiendo un sinfín de agasajos y parabienes. En Tablada se encuentra con Carlos de Haya que con sus mecánicos, intenta montar en la "Santander" su patentado sistema integral de vuelo, pero resulta fallida la buena intención de Carlos de Haya. También en Tablada el médico del aeródromo le hace unas recomendaciones dietéticas y hábitos saludables para el vuelo, suministrándole píldoras de cafeína y la lista de alimentos a llevar a bordo, consejos y dietas que Juan Ignacio obvió durante su cruce del  Atlántico.

Estamos pues a 15 de mayo cuando la Santander con 1700 kilos al despegue inicia el vuelo desde Tablada con destino a Villacisneros, vuelo que comienza con buen tiempo, pero que a la altura de Larache se estropea, lo que hace que Juan Ignacio decida el aterrizaje en Agadir para evitar complicaciones. Seguidamente toma la decisión de proceder a Sidi-Ifni y posterior Villacisneros. Llegado a Villacisneros y después de departir con los Oficiales del aeródromo y almorzar en el pabellón de oficiales, despega para Port -Etienne donde revisa el Motor y limpia filtros. Y a partir de aquí se desarrolla el vuelo, donde se suceden multitud de Anécdotas, circunstancias, aterrizajes no programados, y ya en Bathusrt (Gambia) es donde despega para comenzar el vuelo Trasatlántico, donde atravesando y evitando una fortísima tormenta, desvíos de ruta, situaciones de angustia etc. hasta que divisa la Isla de Fernando de Noronha, donde aterriza a las 15 horas y 15 minutos del 21 de mayo de 1935, habiendo volado 16 Horas y 45 minutos y recorriendo 3160 kilómetros sobre el Océano.

Antes de llegar a Méjico, muchos avatares y también infortunios le suceden, siendo el más significativo, su aterrizaje imprevisto en Camocin (Brasil) y cuando inicia el despegue desde este lugar con poca distancia para irse al aire, toca una de las ruedas con la valla perimetral del campo de vuelo, capotando la Santander, y sufriendo graves destrozos que la incapacitan para el vuelo, por lo que Juan Ignacio permanece allí casi dos meses, tiempo que duran las gestiones muy complicadas y costosas  para conseguir una nueva avioneta. Llega por fin la nueva avioneta y Juan Ignacio ordena, que en la nueva se monten todos los elementos que se puedan desmontar de la primitiva para continuar su vuelo a Méjico. Muy largo seria el relato de la continuación del vuelo hasta Méjico por el largo numero de cosas y sucedidos que se desarrollan, así pues plantémonos en la llegada a Méjico el día 16 de septiembre de 1935, donde una multitud invade el aeródromo Balbuena, y allí las primeras autoridades del Gobierno Mejicano, embajador español, aviación militar de Méjico, colonia española, reciben y agasajan a Pombo apoteósicamente, sucediéndose dos importantes acontecimientos, el primero el encuentro de Juan Ignacio Pombo con su enamorada la Srta. Maria Elena Rivero Corral, y el reconocimiento como huésped distinguido y nombramiento de teniente honorario de la aviación militar de Méjico donde se le condecora. Hasta mediados de octubre que Pombo abandona Méjico, son innumerables los agasajos, banquetes, recepciones, fiestas corridas de Toros, donde Pombo con la avioneta "Santander" puesta en la Monumental de Méjico hace el paseíllo rodeado de toreros y sus cuadrillas. Antes de abandonar Méjico, Pombo dona la "Santander" al Museo de Aeronáutica de Méjico, cosa que más tarde no se consolida pues es puesta en servicio con matricula civil mexicana, operando para el Gobierno, y en un vuelo resulta destruida.

Abandona Méjico Pombo para su regreso a la Patria, pasando por Cuba y Nueva York, donde las recepciones y homenajes se suceden, embarcando finalmente en Nueva York, en el Transatlántico "Habana" y alcanzado España por Vigo, después La Coruña, Gijón ciudades en las que recibe sendos agasajos y homenajes nuevamente, llega por fin el 4 de Noviembre a Santander, donde es recibido en el puerto por miles de personas y todas las autoridades locales y provinciales. Desciende Juan Ignacio del buque ataviado con el uniforme de teniente de la Aviación Militar de Méjico y luce las condecoraciones de Venezuela y Méjico sobre el uniforme.


Llegada a Santander en barco de Pombo, viste como se aprecia en la fotografía el uniforme de Teniente Honorario de la Aviación Militar mejicana, a su lado dos oficiales de las Fuerzas Aéreas españolas con el uniforme M-31 en vigor en esa época.

Al día siguiente por ferrocarril, llega Juan Ignacio a la Estación del Norte de Madrid, donde es recibido por las autoridades civiles y militares, por el Ministro de la Guerra en representación del Gobierno, Sr. Gil Robles. Luce con orgullo Pombo su flamante uniforme de Teniente Aviador Mejicano con sus correspondientes condecoraciones.


Con su uniforme de aviador mejicano es fotografiado a su llegada a la estación del Norte en Madrid.

Días más tarde en Madrid, hace Juan Ignacio, una visita a los padres de los infortunados aviadores Mariano Barberán, y Joaquín Collar, a quienes hace entrega de sendas condecoraciones otorgadas por el Gobierno Mejicano. En Madrid y mientras en Santander se le nombra hijo predilecto de la ciudad, se suceden innumerables homenajes y toda clase de actos en su honor, y también se le comunica que la Compañía Líneas Aéreas Postales Española, más conocidas por sus siglas como la LAPE, le ofrece un puesto de piloto en su flota.

El 11 de febrero de 1936 contare Matrimonio en Madrid, con la jovencísima novia Srta. Maria Elena Rivero, ceremonia algo deslucida, por la ausencia de la madre de la novia, muy contrariada a la boda dada la juventud de los novios. Viste Pombo de uniforme de aviador Civil y sus condecoraciones y la cola de la novia es llevada por los sobrinos del novio, Juan y Rafael, que posteriormente serian flamantes comandantes de IBERIA. Es a finales de febrero cuando después de haber hecho unos vuelos como 2º Piloto en LAPE, Pombo pide la baja en la compañía, por discrepancias políticas con el, Gobierno Republicano, aunque años más tarde en instancia dirigida y después de la Guerra Civil, manifiesta que fue despedido. Vuelve Pombo a Méjico como exiliado, pero el comienzo de la Guerra Civil en España, hace que regrese precipitadamente a España, presentándose en Tablada el 26 de agosto de 1936, y afiliándose al Tercio Extranjero de pilotos, para luego y tras un curso de transformación con nombramiento de alférez de complemento de Aviación, sea destinado a los Breguet XIX y posteriormente al 2-G-11 grupo de reconocimiento, con aviones Heinkel-46 "pavas". Realiza Juan Ignacio 30 servicios de guerra con casi 300 horas de vuelo, siendo por estas fechas cuando nace su primer hijo, a quien ponen de nombre Juan Ignacio. En junio de 1937, es nombrado teniente de complemento, y en diciembre de este mismo año y por motivos médicos es dado de baja en vuelo, pasando al servicio de tierra y siendo nombrado jefe del aeródromo de Lasarte.

Llega 1938 y en abril se le nombra jefe del aeródromo de Gamonal (Burgos) y en Junio nace su hija Ana Maria. Estando de jefe de aeródromo en Burgos, tiene que preparar la llegada y posterior lugar de reunión de los enviados del insurrecto coronel Segismundo Casado a parlamentar con los representantes del general Franco los términos de la rendición total del Ejercito Republicano. Recién liberado Madrid, es enviado Juan Ignacio al destacamento especial gubernativo de la ciudad de Madrid. El 14 de agosto se le desmoviliza y licencia, pasando a la escala de oficiales de complemento, concediéndosele la Cruz Roja al Merito Militar y la Medalla de la Campaña. Se traslada unos meses a Santander, a la casa familiar para posteriormente fijar su residencia en Madrid, donde en octubre de 1939, cursa instancia al Ministro del Aire general Yagüe, solicitando en atención a sus meritos e historial aeronáutico, le fuera concedida la jefatura del aeropuerto de Barajas. No es resuelta favorablemente su petición, pero en su lugar se le encuadró en la Sección de Información del Servicio de Información y Policía Militar (SIPM) que dirige el coronel Ungria. Pronto se le encomienda una misión muy especial y reservada a Pombo por sus muchas y muy buenas relaciones que mantiene en Méjico, y la carencia de relaciones diplomáticas entre España y Méjico. Cumple muy bien Pombo esta misión, que consistía en recuperar el importe en divisas que el Gobierno Republicano español había pagado por 20 aviones Bellanca, y que estaban embargados y retenidos en Méjico. Pombo consigue que el Gobierno Mejicano se haga cargo de estos aviones para su Aviación Militar, y el gobierno de Franco reciba la cantidad pagada por el Gobierno Republicano. Distintos viajes realiza Juan Ignacio Pombo entre España y Méjico entre 1940 y 1944, llevando a cabo diferentes gestiones para el Gobierno de Franco. Llega 1944 y Pombo decide establecerse en Méjico, donde se traslada con su esposa y sus tres hijos, y allí nacerán sus dos últimos hijos. Se dedico a muy diversos negocios con desigual fortuna y poco exitosos, volvía a España de vez en cuando y en Méjico sus recuerdos aeronáuticos hacen que recupere su licencia de piloto, y organiza vueltas aéreas, demostraciones aeronáuticas y toda clase de eventos para el Club Aéreo Mexicano, corriendo con sus gastos en muchas ocasiones. También se contrata como piloto ejecutivo de la firma española Domecq Hermanos de Méjico, volando los aviones Cessna y Navión, que portaban en su fuselaje sendos anuncios publicitarios como coñac Fundador.

Vuelve Pombo a España en 1956 con intención de fijar su residencia definitiva. Acude al palacio de El Pardo a cumplimentar al Caudillo, y le propone a Franco un nuevo viaje entre Méjico y España, que cayó en saco roto. Pero es en 1960 cuando Pombo con toda su familia nuevamente regresa a Méjico, porque quiere participar en una gran carrera aérea entre Méjico y San Luis de Potosi. Consigue Pombo, por sus buenas amistades un buen puesto de trabajo en las Acerías Mejicanas Tepesac S.A. como director de laboratorio. También representa para España periódicos mexicanos, lo que le hace viajar a España con cierta frecuencia. En 1962, sufre Juan Ignacio Pombo según algunas fuentes, episodios de trastorno bipolar con depresiones e inseguridades, cosas que afectan al matrimonio. Inicia un nuevo regreso a España, pero el solo dejando a toda su familia en Méjico, y solo regresando en contadas ocasiones, para asistir a comuniones de sus nietos, los hijos de su hija Ana Maria con la que le une especial cariño. Otra vez en Madrid, ya nunca regresará a Méjico, vuelve a entrevistarse con Franco en octubre de 1970 para cumplimentarle y manifestarle que ya no se moverá de España. Se hace cargo Pombo de la corresponsalía del periódico Universal de Méjico en Madrid, y disfruta de su "soltería" madrileña, con almuerzos, cenas, copas, recalando y aparcando  su coche deportivo en el madrileño Hotel Palace, donde establece tertulia y corren las "copas" y jolgorios. Derrocha mucho dinero Pombo llevando una vida de ricachón, y su economía cae en la bancarrota, teniéndole que muchas veces socorrer familia y amigos, y entre ellos don Nicolas de Cotoner Marques de Modéjar, Jefe de la Casa Real y también de don Juan de Borbón que goza ya de suculenta cuenta corriente. Muy deteriorado anímicamente, inicia un retiro espiritual en la Hospedería de la Abadía del Valle de los Caídos, y asesorado y aconsejado por el Cardenal Primado de España. el genio y figura de don Marcelo Gonzalez, dirige sus pasos al Parador Nacional de Guadalupe, donde días después, el 27 de octubre de 1975, acuden dos monjes y lo acompañan a ingresar en el Real  Monasterio de Santa Maria de Guadalupe, donde le ponen al frente de la tienda de Postales y recuerdos del Monasterio.

En Enero de 1977, y con 64 años de edad, se le impone el hábito de terciario después de su paso por la condición de "Donado", al Hermano Juan Ignacio Pombo. No aguanta la vida monacal y el cenobio el Hermano Juan Ignacio y sin alcanzar la condición de Fray Juan Ignacio, el 6 de diciembre de 1978, deja el Convento de Guadalupe. Una vez más el Marqués de Modéjar tiene que socorrer a Juan Ignacio Pombo, y se mueve para que Juan Ignacio, se pueda alojar en la antigua residencia para mayores "Casa Solar del santo Duque de Gandía" residencia para mayores de Hidalgos de España próxima a la Casa de Campo Madrileña. Allí residió Pombo hasta 1985, corriendo los gastos de su alojamiento a cargo de la Casa Real del anterior Monarca. Parece que recibe Pombo desde Méjico una remesa económica, y decide dejar la Casa Para Mayores, y cambia su alojamiento a la Gran Peña de la calle Gran Vía de Madrid, para más tarde contratar alojamiento y pensión alimenticia en el Hotel Paris de la Puerta del Sol Madrileña. Es en este año 1985, cuando se cumple el 50º aniversario del vuelo Santander  a Méjico por Pombo, y la Corporación santanderina, aprueba un presupuesto de casi 2.000.000 de pesetas para la conmemoración. También en Madrid la Casa Regional de Cantabria celebra un homenaje en su honor. En dicho acto se le comunica a Juan Ignacio, que el Ayuntamiento de Santander colocará en su casa natal del Paseo de Pereda, una placa de Bronce donde se  señale su nacimiento. Estaban en este homenaje a Pombo dos personajes de la Aviación Militar Española: El General don Luis Serrano de Pablo, y el Coronel Historiador don Emilio Herrera Alonso.



En conmemoración del 50ª Aniversario del vuelo Santander-México, se creó una medalla del mítico vuelo, en su anverso se aprecia el perfil de Pombo, y en su reverso el trayecto realizado desde Santander a México. (Archivo Canario Azaola).

 El 28 de Julio llega Juan Ignacio a Santander, donde el Real Aeroclub tiene un alto número de actos de conmemoración de su gran vuelo transoceánico. Acudió desde Méjico y acompañada de sus dos hijos, Ana Maria hija de Juan Ignacio, para acompañarle en estos actos, que comenzaron el cinco de agosto en el Ayuntamiento de Santander, con la imposición de la Insignia de Oro de la Capital Cántabra, al aviador Juan Ignacio Pombo Alonso Pesquera, iniciándose así una serie de actos, exposiciones, conferencias etc.  También recibiría Pombo la Medalla de Oro de la Comunidad Autónoma y el descubrimiento de la Placa de Bronce en su casa natal. Otros muchos actos también se celebraron en Laredo, lugar de especial semblanza para Pombo. De Madrid y del Museo del Aire se trajo al replica de la avioneta Santander, para que fuera conocida por las nuevas generaciones de cántabros.


Avioneta de Juan Ignacio Pombo en el hangar nº1 del Museo del Aire de Cuatro Vientos en Madrid.

Culminó la semana de eventos con el magnificó festival aeronáutico en el aeropuerto de Parayas, de Santander, patrocinado por el Ejercito del Aire, que cautivó a los miles de personas allí congregadas. Un emocionado Juan Ignacio presenció todo aquella puesta en escena para honrar su vuelo y su memoria, y alcanzó los mayores grados de emoción, cuando los cinco pilotos de la Patrulla águila con los “CASA C-101”, subieron a cumplimentar a Pombo a la terraza del Aeropuerto y fotografiarse juntos, en los precisos momentos que otros 4 F-4C Phantom iniciaban espectaculares pasadas, acelerando sus motores, provocando impresionante estruendo. Cuando aún Juan Ignacio Pombo estaba gozando en Santander de su renovada popularidad, fallecería este gran aviador el 5 de Diciembre de 1985 a los setenta y dos años de edad, víctima de un cáncer hepático.  Juan Ignacio había ingresado en el Hospital Marqués de Valdecilla el 29 de Noviembre, donde aquejado de la cirrosis que venía padeciendo, se le diagnosticó cáncer hepático terminal. Según su hija Ana Maria Pombo Rivero, su padre siempre le había manifestado que quería ser sepultado en su "tierruca" y por eso al verse afectado, allí se trasladó. Su hija Ana Maria al ser informada del luctuoso suceso, voló inmediatamente desde Méjico a España, para estar presente en el magno funeral que la Presidencia de la Comunidad había organizado. También asistieron su hermanos Teodosio (Teo Pombo) Maria del perpetuo Socorro y Maria Lourdes. Sus restos fueron inhumados en el Panteón de Montañeses Ilustres en el Cementerio de Ciriego (Santander).


Una de las ultimas fotos de Juan I. Pombo, en la solapa de su chaqueta se puede apreciar la medalla de mutilados y el título de piloto militar. (Foto Canario Azaola).



          Lapida con los restos del famoso aviador Pombo en Ciriego, Santander.

Durante la inhumación varios C-101 del Ejército del Aire, sobrevolaron varias veces la localidad para rendir honores aeronáuticos y militares al piloto aviador Juan Ignacio Pombo Alonso Pesquera héroe del Raid Santander-Méjico, último de los Grandes Vuelos de la Aviación Española. El 27 de Enero de 2005, en Valencia, un avión CRJ-200 de la Compañía Aérea "Air Nostrum" fue bautizado con el nombre de Juan Ignacio Pombo. El 21 de Octubre de ese mismo año el pleno municipal del Ayuntamiento de Santander, aprobaba que una calle del Barrio de la Lagunilla, llevase el nombre de "Calle Aviador Juan Ignacio Pombo”. 

Fuentes: Artículo escrito por Fernando Llorente Jimenez.
Libro “Grandes vuelos de la aviación española”, del Instituto de Historia y Cultura Aeronáutica, Madrid 2.007. Conversaciones con Juan Ignacio Pombo, una de ellas en el 50º Aniversario del vuelo Santander-Méjico de 1985. Entrevistas personales con su sobrino Rafael Pombo y su hermano Teodosio Pombo.

2 comentarios:

  1. Permítaseme aportar algunos añadidos a tan completa reseña histórica sobre este gran personaje de nuestra historia aeronáutica. El Museo del Aire aportó a los actos de conmemoración del 50º aniversario de su vuelo dos exposiciones, una en Santander y otra en Torrelavega, donde también homenajearon a este aviador. La pieza central de ambos eventos fue la reproducción a escala 1:10 de su famosa avioneta, ya que la réplica a escala real no se construiría hasta 7 años después, cuando la proyectada participación del Museo en la Expo-92 sevillana posibilitó recursos para la recreación de tres joyas de nuestra colección museística: el Dornier Wal "Plus Ultra", el Casa-Breguet XIX Superbidón "Cuatro Vientos" y la British Klemm Eagle 2 "Santander".

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  2. Efectivamente las Exposiciones gozaron de muy alta concurrencia,y los Santanderinos pudieron conocer la "Santander" a escala 1:10. También se confecionó una bonita medalla conmemorativa.

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