jueves, 4 de agosto de 2016

EL ESCUDO DEL 3-51.

Como se sabe el Comandante Garcia Morato se mató en accidente aéreo en el aeródromo de Griñon, en Madrid, un 4 de abril de 1939, tras ser filmado realizando unos ejercicios acrobáticos en su avión, el 3-51, Fiat CR-32 “Chirri”. Dicho aparato, más bien los restos, quedaron en el campo mientras se atendía al héroe caído. Fueron custodiados por soldados hasta que definitivamente fueron retirados del campo. Pero durante ese tiempo, los soldados que lo custodiaron e incluso la gente que pasó por delante de dicho avión se llevaron un recuerdo. Era ni más ni menos que el mítico 3-51 que Garcia Morato usara en sus combates, no es de extrañar pues que alguno se aprovechara de la circunstancia. Con el paso del tiempo, el emblema que el 3-51 luciera en la cola del aparato y se paseara invicto por los cielos de España acabara en un bar, y su dueño lo luciera con orgullo. 


Restos del 3-51 tras su caída al suelo, los restos quedaron bastante destrozados, además de quemados, poco se pudo recuperar de este aparato. (Fotografía Revista Aeronáutica y Astronáutica).  



El mítico emblema de la Patrulla Azul pintado sobre la cola de los aparatos de la unidad. (Fotografía Revista Aeronáutica y Astronáutica).

En los años 70 (no he podido confirmar aún la fecha ni el número de la revista en la que aparece dicho trabajo) apareció una articulo en la revista Defensa que escribió Canario Azaola, en dicho artículo se mostraba una fotografía y un texto de una entrevista que el director de dicha revista militar realizó en su momento al Sr. Ángel Urrutia. Esta es la entrevista.

Un recuerdo de Garcia Morato en Bermeo (Vizcaya). Por Vicente Talón.

Habiendo sido el primer civil que voló en un avión a reacción del Ejército del Aire español, un T-33 de la entonces Ala de Caza nº1, y como quiera que esta unidad era la heredera de las reliquias, glorias y tradiciones de la escuadrilla de Garcia Morato cuyo lema, Vista, Suerte y al Toro, ostenta, me interesé mucho por el famoso piloto cuya vida se truncase, en un estúpido accidente, a los pocos días de concluido el conflicto que le había hecho mundialmente famoso. Por esto, cuando en abril de 1964me dijeron que el distintivo del avión en el que pereció Garcia Morato se encontraba en poder de Ángel Urrutia, un vecino de la localidad vizcaína de Bermeo, tan conocida y visitada por mí, en aquellas fechas quise averiguar si era cierto y, efectivamente, Urrutia me enseño aquel recuerdo, asi como otra pieza del mismo aparato; un reloj. Mi interlocutor, que al principio no era muy locuaz, acabo por contarme su historia que era como sigue. Movilizado en 1937, fue destinado a un grupo de rescate de aviones en el que permaneció hasta el fin de la guerra. Su misión consistía en recoger los aparatos abatidos y llevarlos a Sevilla en donde los reparaban o se aprovechaban sus piezas, según los casos. El periodo de más actividad lo tuvo durante la batalla del Ebro en la que las perdidas aéreas, en ambos bandos, fueron cuantiosas. Nada de esto se había borrado de la memoria de Urrutia y mucho menos la tragedia final. Reproduzco de sus declaraciones, publicadas en “El Periódico Español- El Pueblo Vasco”: “Lo que nunca creí es que iba a ver morir a Garcia Morato. Y, además, cuando todo había terminado. Estábamos en Griñón y se acababa de filmar un simulacro de combate aéreo entre el comandante, a los mandos de su “Fiat”, y un “rata” ruso pilotado por Barranco. De pronto el avión de Morato, pintado con la matricula 3-51 se estrelló contra el suelo. Yo eché a correr e intenté sacarle de allí, pero no pude. Inmediatamente llegaron otros y se acabó liberándole de aquella cárcel de hierros retorcidos. Pero era tarde. Había muerto. Yo me quede con dos recuerdos. El emblema que llevaba pintado en la cola y el reloj del salpicadero. Quería tener alguna cosa de Garcia Morato. No sé si hice bien. Pero todos deseábamos lo mismo y quien pudo se llevó algo”.

Ignoro qué habrá sido de estas piezas. Solo sé que a la pregunta de si las vendería, Ángel Urrutia contesto y así consta en letras de molde: “Ni aunque no tuviese con qué comer”.


En la fotografía, Ángel Urrutia (izquierda) muestra a Vicente Talón (derecha), que tiene en su mano el reloj del avión, el distintivo de la Escuadrilla Azul, arrancado al Fiat CR-32.

En un próximo artículo hablaré de los resto del 3-51 de Griñón y del 3-51 del Museo del Aire de Cuatro Vientos, que no son lo mismo.

Fuente: elaboración propia, agradezco a Blas Vicente la información facilitada, a Vicente Talón y a Canario Azaola su colaboración.  

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