Este año se cumple el 100º aniversario de la hazaña realizada por la tripulación del hidroavión Plus Ultra que unió por aire España con Sudamérica. El impresionante salto por aire de 10.270 kilómetros del océano Atlántico está considerado como el más importante raid aéreo llevado a cabo por la Aviación Militar española, que además fue reconocido con gran admiración por la prensa internacional. Desde el primer momento de los preparativos de la travesía se pensó en utilizar un hidroavión de dos motores y resistente en su faceta marinera. Son miles de kilómetros los que volarán sobre el oscuro océano los tripulantes de la aeronave y ya son conocidas las trágicas noticias de distintas tripulaciones francesas e italianas desaparecidas en sus aguas intentando realizar la travesía en vuelo del Atlántico saliendo de Europa. * Para la magna y peligrosa empresa se eligió un hidroavión Dornier Do J Wal de la Aeronáutica Militar, muy utilizado desde principios de la década de los años 20 en la Campaña de Marruecos. El robusto diseño de casco totalmente metálico incorporaba sendos flotadores que en caso de necesidad le proporcionaban una gran estabilidad en el agua. Además, está equipado con dos motores en tándem W Napier Lion de 450 CV con excelente resultado ya comprobado en miles de horas voladas por estos hidros en la pacificación del Protectorado español en Marruecos. El hidroavión militar con matrícula M-MWAL (W-12) fue bautizado con el nombre Plus Ultra, que con preciosa caligrafía blanca se rotuló en la proa gris de la canoa. La tripulación estaba formada por el piloto comandante Ramón Franco, el capitán observador Julio Ruiz de Alda y el mecánico Pablo Rada. Poco antes de la partida, la Aeronáutica Naval exige que uno de sus pilotos participe en tan importante vuelo en representación de la Armada. Se nombra para ello al teniente de navío Juan Manuel Durán, que actuará como segundo piloto, aunque este no volará en las etapas más largas y comprometidas del trayecto por el excesivo peso que ya soporta el hidro sobrecargado de combustible, aceite, radio y pequeños repuestos. Ramón Franco, que es conocedor del peso que supera las especificaciones técnicas de la firma alemana constructora del avión, acepta a regañadientes al nuevo tripulante, lo que implica que se vuelva a revisar la carga para ajustarla a esta nueva situación. El destructor Alsedo, con hélices y piezas de gran peso, así como el combustible y aceite de avión, actuó como buque de auxilio en caso de necesidad acompañando al Plus Ultra en todo el trayecto. Además de este soporte logístico, ya se tenía dispuesto en distintas etapas del recorrido el carburante necesario para, en caso de necesitarlo, no esperar la llegada del lento destructor.
Las etapas previstas
sobre las cartas náuticas y las fechas más propicias en cuanto a la
climatología sobre el océano Atlántico han sido una y otra vez estudiadas y
calculadas al más mínimo detalle, incluso se han estudiado posibles
complicaciones en el vuelo por tormentas y fuertes vientos y, en consecuencia,
cambios de derrota, ya que no puede existir margen de error en tan arriesgada
aventura. Las etapas del vuelo fueron:
- Palos de la Frontera – Las Palmas (1300 km) 8 horas
- Las Palmas – Porto Praia (1745 km) 9 h 50 min
- Porto Praia – Fernando de Noronha (2305 km) 12 h 40 min
- Fernando de Noronha – Pernambuco (540 km) 3 h 38 min
- Pernambuco – Río de Janeiro (2100 km) 12 h 15 min
- Río de Janeiro – Montevideo (2060 km) 12 h 5 min
- Montevideo – Buenos Aires (220 km) 1 h 11 min.
La memorable hazaña
realizada en dieciocho días por las alas españolas tuvo gran repercusión
nacional e internacional, editándose extensos artículos en los periódicos y
revistas de la mayoría de los países y en la totalidad de los de habla
española. Las radios lanzaban al aire constantes noticias de la llegada del
Plus Ultra al cubrir las diferentes etapas del recorrido, lo que fue in
crescendo de un país a otro la admiración por la hazaña llevada a buen término
por nuestros aviadores. En España, la noticia de la llegada del Plus Ultra a
Buenos Aires fue seguida por miles de personas que, congregadas a las puertas
de los diarios, seguían con gran entusiasmo cualquier detalle del
extraordinario vuelo que los periodistas iban relatando por la megafonía instalada
ex profeso. El rey Alfonso XIII, por conversación telegráfica desde Málaga felicitó
a los tripulantes por la perfecta realización de tan magna empresa para orgullo
de la Aviación Militar española. El rey añadió: “Haz público mi saludo a la nación argentina
y mi agradecimiento por el recibimiento que te dispensan”. Además, nombró a Ramón
Franco con el título de Gentilhombre de Cámara.
Los cuatro tripulantes
fueron agasajados hasta la extenuación en las diversas comitivas de bienvenida
que en interminables sobremesas de banquetes con bailes incluidos en los que se
les pedía un discurso para cerrar el evento. Otras veces los aviadores españoles
fueron invitados a eventos de distinta índole a las que acudían juntos o por
separado para así repartirse la agotadora agenda de las visitas previstas.
Miles de personas congregadas en las calles donde estaban los hoteles en los
que se alojaban los aviadores españoles pedían a voz en grito que estos
salieran al balcón para saludarles. El camino para acceder a cada hotel se
hacía tortuoso por la cantidad de gente que esperaba su llegada, hasta tal
punto que la policía tenía que abrir pasillos por los que los cuatro aviadores
y demás autoridades pudieran acceder. El público no se conformaba con verlos,
también querían tocarlos y esto resultó fatal para los uniformes que vestían,
llegándoles a arrancar algún botón como recuerdo.
En estas jornadas agotadoras, el descanso de
Ramón Franco y sus compañeros fue realmente escaso. Por si fuera poco, nuestros
compatriotas se vieron sometidos a largas horas a firmar fotografías, abanicos,
paipáis, servilletas o cualquier soporte que pudiera ser susceptible de ser
firmado.
En este trabajo, que los
dos autores han decidido realizar para dar a conocer al pueblo español la
riqueza de este histórico vuelo, no entraremos en los datos técnicos de la
hazaña que ya han sido recogidos en decenas de libros y miles de artículos. Lo
que sí queremos resaltar del raid aéreo llevado a cabo por la tripulación del
Plus Ultra es lo que vino aparejado con el vuelo. Nos referimos a lo que
actualmente se reconoce con el anglicismo de “merchandising” o comercialización
de recuerdos de la gesta aeronáutica española. En distintos artículos que durante
los próximos meses iremos mostrando, veremos piezas editadas o fabricadas en
dicha época para recordar el vuelo. Estas van desde colecciones de cromos a
postales, calendarios, monedas de mano, partituras musicales, caramelos, medallas,
pósteres, latas de dulces, aceites y membrillo serigrafiadas con escenas del
vuelo, porcelanas, juguetes, incluso muebles de ebanistería, también
multimedia, como CD, y DVD, sellos de correos conmemorativos y originales emitidos
para conmemorar el vuelo, así como un largo etcétera. También veremos una gran
cantidad de libros, diarios, periódicos y revistas que relataron la hazaña del
Plus Ultra. Siendo de los primeros libros en editarse los escritos por los
propios tripulantes una vez ya asentados de nuevo en la Patria y lejos del
tremendo ajetreo por tierras hispanoamericanas. Los libros publicados con el
tema del vuelo del Plus Ultra en estos cien años son numerosos y de distintos
géneros, y algunos títulos han visto la luz en las últimas dos décadas. Los
trabajos publicados van desde la rigurosa descripción del vuelo desde su
preparación hasta la llegada del avión a Buenos Aires, otros son novelas
inspiradas en el famoso vuelo. Existen libros de fácil lectura que fueron
editados para el lector infantil y juvenil con los datos reducidos y bonitos
dibujos. La obra publicada es extensa y no está toda en nuestras manos, pero
aquí mostramos una buena recopilación de libros que además son los que abren
esta primera parte de objetos relacionados con el vuelo del Plus Ultra.
Diversas
fotografías con el material que en los próximos meses irán apareciendo en el
blog con los artículos que describirán dichas piezas. (Colección de los
autores).
Los autores.
Santiago Guillén González, nacido en Madrid
en 1959 de profesión Delineante Proyectista de la rama de la construcción,
sector donde ha trabajado hasta su jubilación. Es hijo de militar del Ejército
del Aire, veterano de la Guerra Civil. Empezó a coleccionar a la temprana edad
de diez años los uniformes que su padre desechaba y a estos les siguieron los
de sus compañeros. En estos más de cincuenta años de coleccionismo de todo lo
relacionado con la Aviación militar española, ha reunido miles de objetos,
centenares de uniformes, documentos, fotografías, medallas y todo tipo de
recuerdos aeronáuticos de las primeras cuatro décadas de este Arma. Ha viajado
por toda España y países del extranjero para conocer y entrevistar a famosos aviadores
que participaron en nuestra Guerra Civil y en la II Guerra Mundial. Ha colaborado
en decenas de libros relacionados con nuestra historia de la aviación militar y
escrito un buen número de artículos de uniformidad en revistas especializadas. Colabora
frecuentemente con la Fundación AENA y la Fundación ENAIRE, prestando sus fondos
para montar exposiciones las cuales suelen ser inauguradas por S.M el Rey.
Muchas piezas de su colección pueden verse en museos militares donde están
expuestas de forma permanente. Con un fondo de más de 11.000 fotografías
aeronáuticas en su archivo, presta de forma desinteresada a editoriales o historiadores,
por lo que es muy conocido desde hace años entre los entusiastas de nuestra
historia aeronáutica.
Carlos Bourdon García, nacido en Madrid
en 1965, de profesión jardinero. Es investigador aeronáutico. Desde niño le
atrajo el Ejército del Aire (EA) y desde los quince años colecciona todo
aquello relacionado con la aviación militar española, en la que destaca su apartado
dedicado a los paracaidistas del E.A. Su colección se compone de más de ciento
veinte uniformes, además de emblemas, prendas de cabeza, banderas, distintivos,
etc. Dispone de un archivo fotográfico con más de cuatro mil quinientas
fotografías todas relacionadas con el E.A., y un fondo documental con cientos
de documentos. Ha publicado varios artículos en revistas de militaría e
historia militar, como Soldiers-raid y Serga. Actualmente tiene publicados once
libros, todos ellos relacionados con la historia del Ejército de Aire, su
uniformidad, vexilología, heráldica aeronáutica, y sobre todo la historia de
los cazadores paracaidistas del Ejército del Aire. Ha colaborado con varios
autores en sus libros, bien cediendo parte del material de su colección o de su
archivo fotográfico. Desde el año 2022, lleva con un inmenso orgullo el título
de zapador honorifico concedido por el Escuadrón de Zapadores Paracaidistas del
Ejército del Aire. Es el fundador y director del blog en internet “Museo
Aviación Militar Española, creado en 2012, dedicado a dar a conocer la rica
historia aeronáutica de nuestras Fuerzas Aéreas desde su creación como servicio
de aerostación hasta la actualidad. Ha realizado los cursos de Uniformología y
Vexilologia que el Instituto de Historia y Cultura Militar imparte en sus
aulas. Es miembro de la Asociación de Veteranos Paracaidistas del Ejército del
Aire (ASVEPAREA) y de la Sociedad Española de Vexilologia (SEV), en las cuales
colabora.
(*) La primera travesía del Atlántico Sur saliendo de Europa, la realizaron en 1922 los aviadores portugueses Sacadura Cabral y Gago Coutinho partiendo de Lisboa y llegando a Río de Janeiro 79 días más tarde, utilizando para ello tres aviones. Un año después del raid del Plus Ultra, Charles Lindbergh cruzó el Atlántico saliendo del continente americano llegando a Europa en un vuelo de 6000 km sin escalas.









Muy interesante
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