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domingo, 22 de octubre de 2023

MAQUETA EN MADERA DE UN VIEJO JU-52.

              Hace unos días un buen amigo mío me regaló una maqueta fabricada en madera de un viejo JU-52, que su padre hizo hace ya muchos años. La maqueta, de madera y metal, representa un viejo Ju-52, no sé la escala, y fue construido en los años sesenta del siglo XX por el entonces sargento primero Ramón Pardo Ruiz, padre del teniente José Ramón Pardo Onrubia, quien me la regaló hace unos días.

La maqueta:

Como digo fabricada en madera de balsa, y metal para las hélices. Con el paso del tiempo ha perdido sus antenas, y, patín de cola. Pensé en retocarla y añadirle los elementos que le faltaban, repintar las escarapelas nacionales, demasiado grandes para el avión, pero pensé que sería tocar algo que en realidad lleva así ya muchos años. Por ello he decidido dejarla tal cual.





                                             Distintas vistas de la maqueta.

Aprovechando la maqueta, he querido montar un pequeño bodegón con los emblemas paracaidistas, ya que el 1er regimiento de transportes de Alcalá de Henares contaba precisamente con aviones Ju-52 en su base aérea, que fueron utilizado por la 1ª Bandera de Paracaidistas del Ejército del Aire.

El bodegón:

Acompañando al Ju-52 he colocado un título de cazador paracaidista de cinco cuerdas, a la izquierda el emblema y el rombo de la 1ª Bandera de Paracaidistas y a la derecha el emblema y el rombo del 1er Escuadrón de Cazadores Paracaidistas.

Tan solo me queda a gradecer a José Ramón su regalo.


domingo, 12 de marzo de 2023

JOSÉ MARÍA BUENO CARRERA, 1932-2023.

    Ayer y a través de un buen amigo mío, coleccionista como yo, conocí la triste noticia del fallecimiento de uno de los más, sino fue el más grande, uniformólogo de España. Don José María Bueno Carrera, falleció el viernes en su querida ciudad de Málaga. Gracias a don José María tuve el placer de comenzar a descubrir el mundo de la uniformología, y de todo lo relacionado con un uniforme, sus libros, los primeros que pude ir comprando, me abrieron ese mundo al que hoy sigo enganchado, pero más especializado hacia los uniformes del Ejército de Aire.  

No conocía a don José María personalmente, tan solo tuve un encuentro con él en una de las ferias del libro que se celebran a Madrid, un lejano 1997 cuando me dedicó el libro “Ejército español, uniformes contemporáneos”, de la desaparecida editorial San Martín. Le pregunté por qué no había realizado algún libro sobre el Ejército del Aire, y me contestó “que no tenía prácticamente contacto con dicho Ejército, con lo que era muy complicado su labor de dibujar sus uniformes”. Hay tan solo un libro sobre uniformes aeronáuticos de la serie Cuadernos de Uniformología de la editorial, también desaparecida, Barreira, una de las primeras librerías especializadas en material histórico militar de España. También ha colaborado con los más prestigiosos historiadores militares, como José Luis Grávalos, José Luis Calvó, y con cualquier historiador que le propia escribir un libro de historia de tal regimiento y el colaboraba con sus laminas de uniformes.

Don José María había nacido el 11 de noviembre de 1932, licenciado en derecho por la universidad de Sevilla, desde sus primeros años la llamada del dibujo de uniformes le hizo dedicarse a ello en cuerpo y alma, llegando a publicar más de 35 libros dedicados a la uniformología, la inmensa mayoría españoles, aunque también trabajo para el Reino Unido, Francia, Italia, Alemania y algún país más europeo. No solamente ha publicado libros, también ha representado uniformes mediante posters, laminas, postales, y un largo etcétera de diversos soportes, en papel, donde plasmaba sus dibujos. Fue condecorado con la cruz del mérito militar distintivo blanco, además de ser “legionario de honor”. Su famosa obra “Soldados de España” publicada en 1978, obtuvo el segundo premio “Ejército” al ser declarada obra de interés para el Ejército de Tierra en 1978. Fue miembro fundador de la “Agrupación de miniaturas militares de España”, para la que dibujó cientos de figuras uniformadas que se publicaron en sus boletines. Ha colaborado con diversas revistas de actualidad e historia, “La Legión”, “Blanco y Negro” o “Historia y Vida”. En el enlace de más abajo se puede leer una entrevista a José María Bueno que le hicieron ya hace unos años.

http://losjovenessemuerendemaldeamores.blogspot.com/2011/08/jose-maria-bueno-carrera.html

 


José María Bueno Carrera (Fotografía extraída del libro “Las tropas nómadas del Ejército español. Grunoel ediciones. Málaga 2.002).  


      Pequeño bodegón de homenaje a un maestro de la uniformología. (Colección Carlos Bourdon). 


lunes, 26 de diciembre de 2022

Activación del blog

 Estimados seguidores del blog “Museo aviación militar española”:

Quiero comunicarles que el próximo mes de enero el blog volverá a estar operativo, seguiré mostrando todo aquello relacionado con la historia de nuestro querido Ejército del Aire, tal y como suele ser la línea que esta página ha venido exponiendo desde aquel lejano 2012. Quiero volver a agradecer a todos aquellos que han colaborado y que quieren seguir colaborando con esta página de historia, ellos, los colaboradores, son los que a través de su esfuerzo me ayudan a dar a conocer la historia de un Ejército al que muchos amamos.

También a todos aquellos que a través del correo electrónico y de otros medios de comunicación me ha solicitado que no dejara el blog, muchos de ellos vistiendo el color azul como segunda piel.

A todos os doy las gracias, seguiremos dando “caña” y mostrando nuestra historia.

Hoy y siempre… ¡Viva el Ejército del Aire ¡. ¡Viva España ¡

lunes, 13 de septiembre de 2021

TUBO DE LICENCIAMIENTO.

 Conseguí esta especie de tubo de madera hace mucho tiempo, lleva en mi colección muchos años y hasta ahora sigo sin saber para qué sirve dicha pieza. Es un tubo fabricado en madera para portar algún tipo de diploma, de curso de licenciamiento o algo así. Tiene unas medidas de: altura 17,5 centímetros, ancho 6 centímetros. Numerado con el 532, que debe de ser el número del alumno. Las dos tapas tiene forma de tuerca, una es fija, la otra se abre para acceder al interior.  En la tapa que se abre lleva grabado el emblema del Ejército del Aire. Lo he visto por primera vez en fotografías de la 5ª Promoción de la AGA. Desconozco si solo se uso para dicha promoción o si fue usado en alguna más.

                                            Vista lateral del tubo con el número grabado.



Izquierda, vista del tubo de pie, en la tapa se aprecia el emblema, derecha, he introducido un documento que nada tiene que ver con el tubo o con la AGA para que sirva de muestra y se vea el efecto.


                               Vista del conjunto con el tapón abierto.  

       

Fotografía de una comida de los alumnos del 5º curso de la AGA, en ellas se puede apreciar el tubo de madera, debajo de la jarra de agua. (Fotografía extraída del libro de la 5º promoción Archivo Santiago Guillén).


En esta fotografía es la que más se aprecian los tubos, hasta siete he contado, todos iguales. (Fotografía extraída del libro de la 5º promoción Archivo Santiago Guillén).

Emblema o mascota de la 5ª promoción de la AGA, esmaltada, con el lema “somos lo que no hay”, procedente del mismo libro.

Como pueden apreciar poco o nada más pudo aportar a este trabajo, es uno de esos artículos que quedan incompletos y que no habría salido publicado en el blog sin tener más datos, pero después de varios años sin conseguir averiguar algo más he decidió mostrarlo a ver si alguien a través del blog lo leyera y pudiera arrojar algo de luz sobre el tema.

Fuentes: elaboración propia, tubo de madera colección Carlos Bourdon.

lunes, 22 de febrero de 2021

PASODOBLE DE “MADRID A MANILA”.

 Dos curiosas piezas relacionadas con la historia de la aviación militar española nos ocupa en este artículo, una partitura de un pasodoble y un rollo de música para pianola, los dos relacionados con el vuelo Madrid Manila de 1926.



             Portada y partitura, fabricado en papel con unas medidas de 33,2 cm por 24,8 cm.

Partitura de pasodoble español, dedicado a la hazaña de los capitanes Rafael Martínez Esteve, Eduardo González Gallarza y Joaquín Lóriga Taboada. Impreso en cuatro páginas de doble hoja, portada y contraportada. En portada presenta un dibujo alegórico a la salida de España del Raid. Aparecen los tres Breguet Bre-XIX sobre la figura de tres matronas con los colores nacionales. El dibujo no aparece firmado. La primera página corresponde al pasodoble "Paris Paris!!". Revista en dos actos, "Porcelanas Animadas", Tiempo de Garota. Letra de E. Gomez de Miguel y Amichatis. Música de J. Aulí. Dispone de sello del editor, numerado, a pié de la primera página, (nº 000124). Las siguientes páginas corresponden al pasodoble de portada "De Madrid a Manila", música de Matías Rogel. Las cuatro páginas están numeradas con la cifra 4910. En contraportada presenta una viñeta alusiva a distribución del editor. Color: Beige, rojo, gualda, negro (Descripción de la Biblioteca Virtual de Defensa). Se encuentra depositado en el Museo de Aeronáutica y Astronáutica de Madrid.

El rollo para pianola del pasodoble Madrid-Manila.

Una pieza bastante curiosa y por lo visto difícil de conservar, pues no se encuentra copia en la Biblioteca Nacional de Madrid de dicha obra en este sistema musical. 


Fabricado en USA y comercializado es España a donde llegaron muy escasos ejemplares. (Fotografía procedencia internet).

Tomando como base la partitura original y utilizando una escala y regla se asientan las notas en la cinta de papel y se diseñan las perforaciones. Cada nota se transcribe como una perforación. El proceso es el siguiente: se trazan longitudinalmente líneas equidistantes y paralelas –pautas maestras– tantas como notas tiene el lector o flauta de pan de la pianola, cada nota de la partitura se marca en el papel con una línea de diferentes longitudes que corresponde a la duración de la misma; posteriormente se trazan líneas perpendiculares a las anteriores que indican los compases –espacio comprendido entre dos líneas perpendiculares–, y se subdivide según el tipo de compás. Finalmente se pica, o se “pica solfa”, es decir, se realizan las perforaciones de las notas transcritas y se llevan a cabo las correcciones, obteniendo la matriz que permite realizar las copias La longitud de la cinta perforada oscila entre los cuatro metros de los temas dedicados a la música tradicional o popular, hasta los 26 metros de las obras clásicas completas.

Los primeros rollos de pianola se fabricaron con 58, 65, y 70 notas, aunque el más común en esta primera época fueron los de 65 notas; posteriormente, en Europa se elaboraron con 73, 80 y 82 notas y a partir de 1908 se utilizaron universalmente los rollos estándar de 88 notas. En algunas pianolas se instalaron adaptadores que permiten la “lectura” de los rollos de 65 y 88 notas. Los rollos de 88 notas presentan unos orificios situados en una banda lateral o en las dos bandas laterales, cuya función es la de corregir de forma neumática, en caso de desplazamiento, la posición del rollo en su deslizamiento sobre la “flauta de pan”. La codificación se puede presentar en uno o dos lados formando una línea continua, o formar una línea discontinua: varios orificios agrupados e intervalos sin codificar. La primera codificación realizada directamente por un intérprete se llevó a cabo en Estados Unidos en 1912 para la Compañía G.R.S. Posteriormente Aeolian y luego otras compañías utilizaron este procedimiento.

La incorporación de un sencillo mecanismo, permite que el teclado sea utilizado para registrar y reproducir la interpretación de un músico, es decir, que el intérprete al tiempo que ejecuta la melodía marca directamente las notas en la cinta de papel. Este sistema hace posible que se conserven las interpretaciones de grandes compositores de la época y que puedan ser escuchadas por generaciones posteriores con los matices, articulaciones y variaciones musicales empleadas en la interpretación.



Arriba, rollo para pianola de una pieza musical ya perforada y lista para ser introducida en la pianola (Fotografía Centro de documentación musical de Andalucía). Abajo, el rollo de pianola iba empaquetado en una caja de cartón para su conservación y comercialización (fotografía procedencia internet).

El autor del pasodoble Madrid-Manila.

Nacido en febrero de 1868 en Orihuela. Desde muy niño se impregnó de vocación musical, seguramente por el ambiente musical de la familia, recibiendo sus primeras clases de solfeo por parte de su padre, Mariano Rogel Soriano, y al morir éste, continuó con su tío Federico, el célebre oriolano por el Canto de la Pasión. Como la economía familiar era escasa, compaginó sus estudios musicales con el trabajo de tipógrafo en el diario oriolano La Lectura Popular y como pianista en el café Europeo. Su destino siguiente fue marcharse a Pinoso (Alicante) donde ejercicio como director de orquesta, organista de su iglesia y fundando un cuadro artístico infantil dedicado principalmente a la zarzuela con resultados exitosos. Además de esas labores prosiguió con sus estudios musicales recibiendo clases por correspondencia de los famosos Ruperto Chapí y Tomás Bretón. Con posterioridad, se marchó a Barcelona donde ingresó en la Orquesta Sinfónica; sus actuaciones en El Dorado, El Cómico, El Tívoli, le hacen merecedor de felicitaciones por sus excelentes dotes musicales por parte de los citados zarzuelistas bretones y Chapí. De su regreso de Barcelona practica vida musical a caballo entre Orihuela y Alicante. Fue profesor de violín, lenguaje musical y piano. Su primera zarzuela fue Las robinsonas estrenada en el teatro Cómico de Barcelona en diciembre de 1916 con 25 representaciones, interrumpidas por la Semana Trágica y, posteriormente, 20 representaciones más en Alicante. En el propio Alicante estrenó A la vejez…, bailoteo (teatro Calderón) y Rosa, La casa de huéspedes y Amor Triunfante en el cine Sport. En Orihuela y para Orihuela compuso Monserrratica, ambientada en el popular barrio del Rabaloche y a beneficio de las procesiones de Semana Santa, con libreto de Justo Lafuente, y que fue estrenada en el Novedades. Rogel Monzón conto a la prensa la siguiente anécdota personal ocurrida en Villena cuando se disponía a dar un concierto con un molesto dolor de muelas. El famoso guitarrista Federico Tárrega le preguntó qué iba a interpretar y él contestó “una improvisación en dos tiempos, 1.- Andante doloroso y 2.- Allegro con fuego, que eran, precisamente, los tiempos en los que estaba pasando su dolorida boca. Compuso, además, pasodobles, tangos, fantasías, foxtrop. De sus pasodobles destacan, el dedicado al militar Bermúdez de Castro; el también dedicado al presidente Canalejas y que fue estrenado el 3 de septiembre de 1910 en Puerto Rico; De Madrid a Manila, en homenaje a los heroicos aviadores Estévez, Gallarza y Lóriga, compuesto en 1926; Manolete, Magritas club (peña taurina y hoguera de Alicante); Abd-el Krim (político y militar marroquí; Escudero, político oriolano y que fue gobernador civil de Salamanca durante la II República; etc. De su producción religiosa se conocen gozos a Ntra. Sra. De Monserrate y a Nuestro Padre Jesús. Falleció en Alicante en el año 1937.

 Fuentes:

Biblioteca Virtual de Defensa.

Biografía de  Mariano Rogel Soriano, página de básicos oriolanos:

 https://patronatohistoricoorihuela.es/m%C3%BAsicos-oriolanos

Información sobre los rollos de pianola: 

www.centrodedocumentacionmusicaldeandalucia.es


martes, 24 de septiembre de 2019

RELOJES Y AERONÁUTICA

Doy la bienvenida a uno de los mejores historiadores de la aeronáutica militar española, Carlos Lazaro, al cual deseo se convierta en un asiduo de este blog.


Por C. Lázaro Ávila

            A partir de la aparición de las aeronaves más pesadas que el aire, se fue haciendo cada vez más necesario el control del tiempo para saber distancias, tiempo de vuelo y reserva de combustible o el haber culminado un nuevo record. En la época de la aerostación, Alberto Santos Dumont intentó en 1901 conseguir el Premio Deutsch (dotado con 100.000 francos) que se otorgaría a aquella aeronave que a quien partiese del parque Saint Cloud y sin ningún tipo de auxilio en tierra, rodease la torre Eiffel regresara al mismo punto inicial en no más de 30 minutos. En el trayecto el aeronauta brasileño se desesperó porque no podía dejar los mandos de su Dirigible nº 5 para poder mirar el reloj que, acorde a la moda de la época, llevaba en un bolsillo de su chaleco. Después de haber obtenido el premio, Santos Dumont comentó con su amigo Louis-François Cartier, fundador de la relojera parisina, el problema de soltar un mando de la aeronave para consultar el reloj. Por ello, Cartier decidió diseñar un reloj que se atara a la muñeca para poder ser leído en un solo golpe de vista. La genial idea del relojero parisino alumbró el que sería el primer reloj para piloto de la historia y que Santos Dumont lució en el resto de exhibiciones aéreas que protagonizó[i].

Diseño original del reloj que Cartier fabricó para Santos Dumont (www.tuttipazziperlabore.com)


A principios del siglo XX, el reloj de muñeca se fue introduciendo poco a poco entre los aviadores españoles. Hay que recordar que lo que hoy es un objeto muy común (incluso en proceso de declive por el empleo del teléfono móvil que ya contiene la hora) en aquella época era un objeto caro y portarlo (en el bolsillo del chaleco o en la muñeca) era símbolo de distinción. En este sentido, regalar un reloj a un aviador también encerraba un carácter singular, tal y como les ocurrió a los miembros de la Segunda Promoción de Pilotos militares españoles que obtuvieron su título en 1913 en el aeródromo de Cuatro Vientos: los capitanes (y hermanos) Alfonso y Celestino Bayo Lucía (de Estado Mayor e Infantería, respectivamente), el teniente de Infantería Julio Ríos Angüeso, el teniente de Intendencia Carlos Alonso Llera, el teniente de Ingenieros Emilio Jiménez Millas y los tenientes de Sanidad Militar Carlos Cortijo Ruiz del Castillo y Antonio Pérez Núñez.


Conseguir el título de piloto en esa etapa en la que nuestra aeronáutica daba sus primeros pasos no estaba exento de peligros por las consecuencias de los accidentes, volando como piloto u observador, siendo muchos de ellos mortales: Bayo pereció el 29 de junio de 1912 después de estrellarse en el MF nº 2), Cortijo falleció (a bordo del MF nº 16 el 27 de octubre de 1914) y Jiménez Millas (cuando hacía las pruebas para piloto de 1ª a bordo del Maurice Farman nº 23 el 15 de junio de 1917). Su compañero Ángel Martínez de Baños, por poner un ejemplo, salió indemne de la docena de incidentes en los que se vio involucrado con sus aparatos o volando junto a sus compañeros. Era una profesión peligrosa y el rey Alfonso XIII quiso reconocérselo regalándoles un reloj de bolsillo en el que llevaba grabadas sus iniciales[i].

Reloj obsequiado por el monarca a Antonio Pérez Núñez (Foto CLA y colección Familia Pérez Núñez).



A medida que transcurría el siglo, los relojes comenzaron a ser uno de los elementos del equipo del piloto así como del tablero del avión, aunque su funcionamiento dependía del celo en el mantenimiento por parte del personal especialista de tierra o la falta de repuestos por causas excepcionales, como en servicios de guerra. En la campaña de Marruecos a veces se volaba con instrumental averiado (como en el caso de indicadores de combustible o las imprescindibles brújulas de a bordo) y el reloj de muñeca del piloto asumía una función esencial. Durante la guerra civil, un reloj de muñeca aún seguía siendo un objeto personal relativamente poco extendido entre el resto de la población, pero su posesión era creciente entre los aviadores de uno y otro bando. Los tiempos de vuelo y la precisión en la realización de servicios y combates se volvieron cada más exigentes, dando lugar a que, como en el caso de los observadores de los Tupolev SB Katiuska, se adquirieran cronógrafos. 

Regalar un reloj a un piloto ya no sólo era un símbolo de distinción sino un objeto práctico para su profesión. Indalecio Prieto, Ministro de Marina y Aire de la República encargó a Marcelino Pascua que comprara en Helsinki (Finlandia) una partida de relojes y cronógrafos para obsequiárselos a los instructores de la Escuela de Aviación de Kirovabad en agradecimiento por su dedicación en la formación de la Primera Promoción de Pilotos que viajaron a la URSS[i]. Ya en plena batalla del Ebro, la jefatura de la Escuadra de Caza insistió mucho en el control de los tiempos de vuelo y combate sobre el frente para evitar pérdidas de aviones o averías por falta de combustible. De hecho, cuando un piloto ascendía a jefe de escuadrilla se le entregaba un reloj de regalo, pero fue un obsequio muy excepcional. De hecho, durante el mando de la Escuadra por parte de Andrés García Lacalle, los aviadores de caza emplearon esta concesión de relojes para mofarse de aquellos compañeros que se arriesgaban demasiado en el combate o mostraban su arribismo con el mando (¿Quieres que el jefe de la Escuadra te regale un reloj?)[ii].

Anécdotas aparte, hoy en día, pese a la compleja tecnología que rodea la navegación aérea, ningún piloto renuncia a exhibir en su muñeca un reloj exclusivo; tan exclusivo como el que Cartier concibió para que un aeronauta brasileño pudiera surcar los cielos de Francia atento a los mandos de su aeronave.


Reloj de E. Vilatela Soria, jefe de la 1ª escuadrilla del Grupo 21 (Polikarpov I-16) (Foto Colección Familia Vilatela Soria).





[i] Archivo Histórico Nacional. Diversos. Marcelino Pascua, 13. Expediente 2.

[ii] C. Lázaro Isidoro Giménez, maestro de pilotos. Edición del autor. Madrid, 2019: página 250.


[i] José Warleta Carrillo “Los Farman de los primeros años”.  Aeroplano 4. IHCA, 1986.


[i] N. Winters. Man flies. The story of Alberto Santos Dumont. Londres, 1997.


jueves, 4 de octubre de 2018

TROCITOS DE HISTORIA



            Hace unos meses y junto a Carlos Lázaro, escribí un artículo sobre la participación de los Ju 87 "Stuka" en la Guerra Civil Española. El artículo fue publicado en el número 22 de la revista Desperta Ferro y en él narrábamos las vicisitudes por las que pasó este aparato de novísima concepción para la época, cuyo bautismo de fuego fue precisamente durante la Guerra Civil, en la Batalla de Teruel (Febrero de 1938), aunque había estado ya en el año 1936 en su forma primigenia y a modo de prueba (se trata del prototipo Junkers 87 V4 (La 'V' por Versuchmachine –prototipo- y 4 por ser el cuarto de ellos).

            Este es uno de esos aviones que no necesita presentación, pues seguro que todo el mundo ha oído hablar alguna vez del Ju 87.  Su diseño y su el tipo de bombardeo en "picado" que efectuaba fue el resultado de la búsqueda del avión perfecto con el que disminuir el índice de error en el lanzamiento de la "bomba" (pues sólo llevaba una o de 250 kg. o de 500 kg.), consiguiendo que el Stuka llegase a tener un margen de error por debajo de los 5 m2. En Alemania hubo verdadera obsesión por diseñar un avión que cumpliese con estas expectativas y a raíz de esto surgió el Hs 123 “Angelito”, que también participó en nuestra contienda.

            Retomando la participación en España, y tras las enseñanzas adquiridas con el prototipo citado, el 15 de enero de 1938 llegaron desde Barth los tres primeros ejemplares de Junkers Ju 87 de la serie A, siendo montados en los Talleres del Parque de Aviación del aeródromo de León). Estos aviones recibieron el indicativo 29 (dentro de la “veintena” de todos los aviones de bombardeo), y como número propio recibieron el 2, 3 y 4. Una vez finalizado el montaje en León, bajo el mando del teniente Hermann Haas, la patrulla de Ju 87 partió el 7 de febrero hacia el gélido aeródromo de Calamocha (Teruel), agrupándose bajo el nombre inicial de Stukakette (Cadena de Bombardero en Picado) y bajo la supervisión del oberstleutnant Schwartzkopff se preparó para intervenir en la contraofensiva franquista que se había iniciado un mes antes. La Stukakette pasó a depender, administrativamente, del Grupo J.88 y adoptó la denominación 5.J/88. Tras su paso por Calamocha durante las campañas de Teruel y Aragón, se desplazó la unidad a el aeródromo de La Cenia, dónde permanecería durante parte de la campaña de Levante y las de Ebro y Cataluña.

            La imperiosa necesidad de reducir los márgenes de error y de mejorar resultados con el avión, llevó a los alemanes a probar diversos componentes con los que mejorar sus rendimientos (partes de motor, flaps, alerones, timones de cola, equipos de radio, etc.).

            Todos estos componentes eran de la casa Junkers y venían con una "chapa" identificativa.


Una de estas chapas ha llegado recientemente a mi poder de las manos de un buen amigo y la cantidad de información en ella contenida ha permitido que varios amigos del grupo de Facebook "Junkers Ju 87" puedan averiguar a qué componente pertenecía.


            En primer lugar, decir que estas chapas identificadoras van marcadas, como no podía ser de otra forma, con el logo de la casa Junkers en el lado superior izquierdo, a continuación hay tres líneas:
            SERIE.- Es el número de referencia de la pieza.
            ZEICHN.- Nos refiere la pieza exacta y el tipo de avión que la emplea,
            F.M. (fabr. monat).- Es la fecha de fabricación del componente.



          
            Básicamente, esta chapa pertenecía a un alerón de un Ju 87 (el 87 es el tipo de Junkers y el alerón es el 313) y fabricada en Junio de 1937. De estos sencillos datos, podemos deducir que a partir del verano de 1937 llegaron a España componentes de los famosos alerones del "Stuka" en forma de "ala de gaviota invertida" que eran probados buscando el que mejores prestaciones desarrollase.



            Con esto, está demostrado que este tipo de piezas pese al tamaño reducido de las mismas (apenas 6 cm de largo), son una fuente excepcional de información.

Fuente: artículo escrito por Blas Vicente Marco, chapa y documentos archivo del autor.

domingo, 19 de febrero de 2017

XVI CURSO DE SEÑALADORES DE OBJETIVOS.

Carpetilla de cartulina con emblema de la Escuela de Apoyo Aéreo, dependiente del Mando Aéreo Táctico. Este tipo de carpetas solían realizarse al final del curso y entregarse una a cada miembro a modo de recuerdo. En su cara exterior figuraba el nombre de la escuela o academia que realizaba el curso y el emblema, aunque en otras que tengo en mi archivo no aparece ningún dibujo. En su interior, a la izquierda figura el número así como el nombre del curso realizado. A continuación la relación de nombres, empezando por el profesorado, su arma y Ejército, y la relación de alumnos, igualmente su grado y procedencia, todos ellos acompañados de un número. Por último la ciudad y la fecha. En el lado derecho una hoja de papel cebolla con el contorno en color negro y un número en su interior, que se adapta a la figura que aparece en la fotografía que pegada a la derecha identifica a los miembros del curso.


Carpetilla con el nombre de la escuela o academia que realiza el curso.


Fotografía interior con los miembros y profesores del curso, en su margen inferior derecho podemos ver el distintivo de cooperación aeroterrestre.

Este curso, el XVI de señaladores de objetivos, se realizó en Sevilla, sede del Mando Aéreo Táctico en septiembre de 1982. Contaba con tres profesores del Ejército del Aire y dos del Ejército de Tierra. Fueron en total 15 alumnos, todos oficiales, 7 del Ejército del Tierra, 7 de la Armada, y 1 del Ejército del Aire. Desconozco si se siguen realizando estas carpetas con fotografía en los cursos actuales.

Fuente: elaboración propia, carpeta y emblema colección del autor.


viernes, 10 de febrero de 2017

BALIZAS DE AERÓDROMO.

Recipientes de metal, con un peso en su fondo y rellenos de petróleo, gasolina, o queroseno, con una mecha en su parte superior para encenderla.



                      Distintos modelos de balizas (fotografía procedencia internet).

Estas balizas comenzaron a usarse en la guerra civil para campos de aterrizaje de emergencia o aeródromos de campaña. Se usaban por las noches, cuando se realizaban operaciones aéreas nocturnas, posteriormente fueron reemplazados por balizas eléctricas. También se usaron en los aeródromos de la provincia africana del Sahara.

No dispongo de más información, si alguien tiene algún dato más ruego se ponga en contacto con el blog en este correo lacenia@telefonica.net

Fuentes: elaboración propia fotos procedencia internet.

martes, 15 de noviembre de 2016

SEMÁFORO DE AERÓDROMO

Muchos no van a saber lo que es un semáforo de aeródromo o incluso lo confundirán con el semáforo que nos encontramos en las calles de nuestras ciudades. Pero cuando sigan leyendo y vean las imágenes enseguida reconocerán de lo que estoy hablando. Para la explicación técnica de lo que es un semáforo, acudimos al Reglamento nº 3, titulado “Reglamento de disciplina de vuelo” publicado por el Estado Mayor del Aire en 1943, en su páginas 80 y 81 se habla de las señales entre aviones y aeródromos, concretamente a lo que nos interesa a nosotros, pagina 81, señales de aeródromo. Articulo 187. Cada aeródromo tendrá un puesto central de mando, marcando la situación mediante un semáforo. El semáforo tendrá unas dimensiones adaptables a cada edificación, y se compondrá de un poste principal de diez metros de alto y dos crucetas, la inferior de doble longitud que la superior y separadas entre sí por dos metros, debiendo quedar otros dos metros de poste hasta su extremo. En el poste y en la parte superior, una polea para izar la bandera nacional. El semáforo se colocará donde pueda ser observado con más facilidad desde los diferentes puntos del aeródromo.

La primera cruceta indicará la situación del aeródromo: reposo, alerta, trabajo en relación con los servicios que se ejecutan, sean de instrucción o vuelo.


La cruceta inferior marca la situación del jefe. En esta cruceta se colocarán los distintivos de los Oficiales Generales.


Disposición del semáforo con la enseña nacional en la parte superior del mástil central. A continuación se colocarían las banderas de situación del aeródromo. Se efectúa vuelo con bandera de color verde, por el contrario no hay vuelos, en color rojo. Luego la situación del jefe de aeródromo, bandera blanca para señalar que el jefe esta en el aeródromo, o bandera verde y blanca para señalar que el jefe está volando.

Las distintas banderas para el semáforo con sus correspondientes colores.



Lamina con los distintivos de autoridad del Ejército del Aire que en ese momento pudieran estar en el aeródromo. Estos distintivos irían colocados en el lugar de la bandera derecha. 



Arriba, insignia del Ministro del Aire, abajo, insignia de Capitán General del Ejército del Aire.



       Arriba, insignia de General Jefe del Estado Mayor del Aire. Abajo, Teniente General.



                       Arriba, insignia de General de División. Abajo, General de Brigada.


Fotografía de la torre del aeródromo de Cuatro vientos, se aprecia el semáforo con la enseña nacional y otra bandera que no se distingue. (Fotografía AHEA).


El semáforo en la actualidad, aeródromo de Cuatro Vientos. (Fotografía Pilar Alguacil).

Fuente: elaboración propia, Reglamento disciplina de vuelo de 1943. Reglamento de Banderas, estandartes, guiones, insignias y distintivos de 1945.