A través de las siguientes líneas, pretendo homenajear la memoria de un pequeño grupo representativo de españoles honrados y talentosos. Con enorme esfuerzo y sacrificio, contribuyeron de manera extraordinaria a reconstruir un país agonizante a causa de una guerra fratricida.
Nuestros protagonistas
nacieron en los albores de los años treinta del siglo pasado. Tras finalizar la
instrucción escolar, y aprobar el exigente examen de ingreso preceptivo,
accedieron a los estudios de ingeniería aeronáutica en 1952, siendo por ya
aquel entonces una carrera extremadamente vocacional. Entre los años 1939 y
1948, la formación aeronáutica se caracterizaba por un significativo arraigo militar,
al impartirse Academia Militar de
Ingenieros Aeronáuticos (AMIA), dependiente del Ministerio del Aire.
Con la entrada en vigor del denominado “Plan del 49”, impulsado por el ministro Eduardo González-Gallarza, se produjo una reestructuración de los
estudios, que tuvo como principal consecuencia la creación- en sustitución de
la AMIA - de la denominada Escuela Especial de Ingenieros Aeronáuticos (EEIA), que pasó a ser dependiente del Ministerio de Educación. De
este modo, se reorientaron los nuevos estudios hacia el ámbito civil, aunque la
Escuela mantuvo cierta vinculación administrativa con el Ministerio del Aire.
La
denominada IV Promoción del Plan del 49
estaba constituida por un reducido número de alumnos, apenas 25, quienes
curiosamente, recibieron la formación completa en la actual Escuela Especial de
Ingenieros Navales, dado que la actual, situada en la Ciudad Universitaria de
Madrid, se encontraba en plena construcción.
VERANOS
EN VILLAFRÍA - MILICIA AÉREA UNIVERSITARIA (VI PROMOCIÓN).
Como
parte del nuevo plan, los estudiantes realizaban la instrucción militar
obligatoria en el aeródromo de la Milicia Aérea Universitaria situada
en Villafría, Burgos, creada por Decreto de 23 de mayo de 1947. Dicho servicio
militar se organizaba en los meses de verano, tras dos períodos de formación recibidos
en el segundo y tercer curso de carrera, y un tercero adicional de prácticas, en
esta ocasión, realizadas en el Taller de Material de la Base Aérea de Getafe.
Los alumnos, al terminar la mencionada instrucción, eran promovidos al empleo
de Alférez Eventual de Complemento del Arma de Aviación con antigüedad de 17 de
septiembre de 1955 (B.O.A nº 107). En total, 193 hombres procedentes de
distintas carreras universitarias configuraron la VI Promoción de la MAU. En
1958, el mencionado grupo de ingenieros se licenció con el rango de Alférez de
Complemento del Cuerpo de Ingenieros Aeronáuticos por promoción de 11 de
diciembre de 1958 (B.O.A núm. 149).
Emblema conmemorativo de la VI Promoción
de la MAU (25 aniversario).
VIAJE DE FIN DE CARRERA.
En
1957, los 25 alumnos, ya convertidos en Ingenieros aeronáuticos, participaron
en el clásico viaje de fin de carrera, bajo la tutela del profesor Carlos Sánchez
Tarifa. A lo largo del viaje, pudieron visitar, entre otros, el Salón
Internacional Aeronáutico Paris-Le Bourget, SNECMA, o las factorías de helicópteros Agusta en Milán, o las
de Mercedes y Bayer en Alemania.
UNA
HISTORIA PERSONAL, FÉLIX MANUEL SANZ PEREIRA, “LORENZO”
Algunos de los miembros
de la IV Promoción atesoraban apellidos que han dejado una enorme impronta en
la historia de la ingeniería y la aviación española del siglo XX, tales como Carlos de la Cierva y Gómez- Acebo, - hijo
del inventor del Autogiro Juan de la Cierva y Codorníu-, Jaime Warleta
Carrillo, Enrique Corbella Fernández, Cesar Pazó Jiménez de la Espada, Manuel
Galnares Fernández ó José Manuel Armenta Hardisson, entre otros.
Otros alumnos, como Félix Manuel Sanz Pereira, - mi abuelo materno, conocido en el entorno más cercano como Lorenzo- tenía también vinculación genealógica con el ámbito militar, aunque, en su caso, con el ejército de tierra. Su padre, Lorenzo Sanz de Santos, fue Oficial -asimilado Capitán de Intendencia- del Cuerpo C.A.S.E. Ya en su juventud, Félix Manuel soñaba con ser aviador, sin embargo, tras lograr el ansiado ingreso en la Escuela de ingenieros, en 1952, fue diagnosticado, en un reconocimiento médico, con dicromatismo (daltonismo), truncándose, de este modo, su verdadera vocación de piloto.
Solicitud de ingreso de
Félix M. en la Sección de Tropas (MAU) por diagnóstico de dicromatismo.
Sin embargo, durante los primeros años de carrera profesional pudo aportar a la aviación militar -desde tierra firme- sus conocimientos aeronáuticos, incorporándose a la Sección de Motores de Aviación del Centro de Estudios de Materiales Especiales (CETME), en colaboración con el Instituto Nacional de Industria (INI). Desde 1956 y hasta el cierre de la sección (1960), colaboró en el desarrollo de prototipos de motores a reacción, tales como el INI-11, o el escasamente divulgado turborreactor de doble flujo INI-13.
Sanz a las puertas
del INTA, en Torrejón de Ardoz, 1962.
Allí
trabajó junto a ingenieros de la envergadura del propio Carlos Sánchez Tarifa, Ricardo Martí Pérez, o Pedro Pérez del
Notario y Martínez de Marañón, siendo este último, además, compañero de
promoción, y con los años, Catedrático de Termodinámica de la Escuela. En 1959,
Félix Manuel se incorpora al INTA,
a la División de Combustibles y lubricantes, donde permanece hasta 1963,
alcanzando la posición de jefe de laboratorio. Poco después, obtiene el
doctorado en 1964.
En
1963 se incorpora a la Empresa Nacional de Autocamiones ENASA-Pegaso, entidad Estatal dedicada a la fabricación de
vehículos industriales, incluyendo camiones, tractores, vehículos de lujo o
camionetas. En ENASA, Félix Manuel tuvo la oportunidad de transferir la
tecnología y conocimientos obtenidos en CETME e INTA al ámbito empresarial, extrapolando
la cultura de alta fiabilidad de los motores de aviación al sector automotriz. Allí
permaneció cerca de 25 años, ostentando desde 1968 el cargo de director de
Posventa, simultaneando también el de director de Recambios (1980-1981) en
Comercial Pegaso, y posteriormente, ascendiendo a director ejecutivo de Calidad
y Fiabilidad de la matriz ENASA. A través de su gestión inoculó los estándares
aeronáuticos a los míticos Pegaso, participando y contribuyendo activamente en
la internacionalización y consolidación del prestigio de la marca Pegaso.
Félix M. Sanz, (centro a la derecha),
presentando un motor Pegaso en el Centro de Formación Profesional Acelerada de
Vigo, 1969.
LEGADO
DE OTROS MIEMBROS DE LA PROMOCIÓN.
También
tuvo una aportación excepcional en el ámbito automotriz Manuel Galnares Fernández, presidente y fundador de SYRSA Automoción,
Grupo referente en Andalucía que nació de la empresa Industrias Subsidiarias de Aviación (ISA), fundada por su
padre, el también ingeniero y aviador Francisco Galnares Sagastizábal, en 1938.
Varios
mantuvieron vinculación estrecha con la aviación, ejerciendo responsabilidades
relevantes tanto en la compañía Hispano
Aviación, -Zacarías López Melendo- como en Construcciones Aeronáuticas (CASA); Bertoldo
Schlosser Rodríguez ó Francisco Martín Viyuela, por citar a alguno.
Otros
miembros, sin embargo, se decantaron por la investigación y la docencia, como
el mencionado Pedro Pérez del Notario y Martínez de Marañón, figura icónica de
la Escuela. Fue parte integrante del famoso Grupo de Combustión, - creado por Gregorio Millán Barbany -, y referente
en el ámbito de la Propulsión aeronáutica.
LOS
25 DE LA PROMOCIÓN DEL 57.
Nombres
de todos los miembros de la Promoción: D. Pedro Pérez del Notario y
Martínez de Marañón, D. Manuel Galnares Fernández, D. Jaime Warleta
Carrillo, D. Bertoldo Schlosser Rodríguez, D. Carlos de la Cierva y
Gómez-Acebo, D. José Manuel Armenta Hardisson, D. Enrique Corbella
Fernández, D. Gonzalo Fernández Romero, D. Mariano Gallego
Díaz, D. Jaime Garitagoitia Sánchez, D. José González Brasa, D.
José Luis Gutiérrez Ruiz, D. Juan Manuel Higuera de Arce, D. Zacarías
López Melendo, D. Francisco Martin Viyuela, D. César Pazó Jiménez de
la Espada, D. Francisco de la Peña Herranz, D. Juan José Pérez
González, D. Félix Manuel Sanz Pereira, D. Domingo Velasco
Urtiaga, D. Ángel Romero Benito, D. Javier Bara Soler, D. José
Luis Domínguez Hernández, D. Antonio Mas Requena, D. Juan Luis Torres
García.
En
definitiva, estos veinticinco hombres no solo representan a una promoción
académica, encarnan a una generación que contribuyó enormemente a la
industrialización de España, con los pies en la tierra, pero sin apartar la
mirada del cielo.
PD: Mi enorme
agradecimiento a Carlos Bourdon por darme la oportunidad de divulgar esta
breve historia en un Blog tan reconocido y valorado como el suyo.
FUENTES
DOCUMENTALES:
-
Archivo Personal Félix Manuel Sanz Pereira
-> Fotografías y emblema
-
Expediente Archivo de Ejército del Aire
FMSP
-
Boletín Oficial del Aire (MAU) ->
Nombramiento Alférez de Complemento
-
Boletín Oficial del Estado -> Sección
de Motores de Aviación
-
Libros y revistas:
o Tres escuelas y veinte promociones de ingenieros
aeronáuticos", José María Román y Arroyo
o Ingeniería Aeronáutica y Astronáutica nº 382
(julio-septiembre 2007) Contraportada (50 años IV Promoción).
Al magnífico trabajo que ha realizado Carlos
López Sanz sobre su abuelo y la VI promoción de la M.A.U, he montado el
uniforme que llevaría su abuelo, Félix Manuel Sanz Pereira, el cual muestro
para que complemente dicho artículo.
Uniforme M-46 en azul aviación de alférez de complemento de la M.A., con rombos negros del cuerpo de ingenieros aeronáuticos, cordones, en rojo y negro, además de los emblemas de la milicia y de su promoción. (Colección Carlos Bourdon).
En la parte superior vemos el emblema de la milicia aérea universitaria, que todos los miembros en ella destinados, tanto alumnos como plantilla de la escuela, llevaban en su uniforme, debajo la mascota de la VI promoción, con el lema “sígame”. A los lados los rombos en fieltro del cuerpo de ingenieros aeronáuticos del Ejército del Aire. (Colección Carlos Bourdon).





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