lunes, 25 de mayo de 2026

IV PROMOCIÓN DE INGENIEROS AERONÁUTICOS (1952-1957).

             A través de las siguientes líneas, pretendo homenajear la memoria de un pequeño grupo representativo de españoles honrados y talentosos. Con enorme esfuerzo y sacrificio, contribuyeron de manera extraordinaria a reconstruir un país agonizante a causa de una guerra fratricida.





Nuestros protagonistas nacieron en los albores de los años treinta del siglo pasado. Tras finalizar la instrucción escolar, y aprobar el exigente examen de ingreso preceptivo, accedieron a los estudios de ingeniería aeronáutica en 1952, siendo por ya aquel entonces una carrera extremadamente vocacional. Entre los años 1939 y 1948, la formación aeronáutica se caracterizaba por un significativo arraigo militar, al impartirse Academia Militar de Ingenieros Aeronáuticos (AMIA), dependiente del Ministerio del Aire. Con la entrada en vigor del denominado “Plan del 49”, impulsado por el ministro Eduardo González-Gallarza, se produjo una reestructuración de los estudios, que tuvo como principal consecuencia la creación- en sustitución de la AMIA - de la denominada Escuela Especial de Ingenieros Aeronáuticos (EEIA), que pasó a ser dependiente del Ministerio de Educación. De este modo, se reorientaron los nuevos estudios hacia el ámbito civil, aunque la Escuela mantuvo cierta vinculación administrativa con el Ministerio del Aire.


Foto de la IV Promoción de Ingenieros Aeronáuticos (1957) con el profesor Carlos Sánchez Tarifa (primera fila, tercero por la izquierda).

La denominada IV Promoción del Plan del 49 estaba constituida por un reducido número de alumnos, apenas 25, quienes curiosamente, recibieron la formación completa en la actual Escuela Especial de Ingenieros Navales, dado que la actual, situada en la Ciudad Universitaria de Madrid, se encontraba en plena construcción.

VERANOS EN VILLAFRÍA - MILICIA AÉREA UNIVERSITARIA (VI PROMOCIÓN).

Como parte del nuevo plan, los estudiantes realizaban la instrucción militar obligatoria en el aeródromo de la Milicia Aérea Universitaria situada en Villafría, Burgos, creada por Decreto de 23 de mayo de 1947. Dicho servicio militar se organizaba en los meses de verano, tras dos períodos de formación recibidos en el segundo y tercer curso de carrera, y un tercero adicional de prácticas, en esta ocasión, realizadas en el Taller de Material de la Base Aérea de Getafe. Los alumnos, al terminar la mencionada instrucción, eran promovidos al empleo de Alférez Eventual de Complemento del Arma de Aviación con antigüedad de 17 de septiembre de 1955 (B.O.A nº 107). En total, 193 hombres procedentes de distintas carreras universitarias configuraron la VI Promoción de la MAU. En 1958, el mencionado grupo de ingenieros se licenció con el rango de Alférez de Complemento del Cuerpo de Ingenieros Aeronáuticos por promoción de 11 de diciembre de 1958 (B.O.A núm. 149).


                Emblema conmemorativo de la VI Promoción de la MAU (25 aniversario).

   VIAJE DE FIN DE CARRERA.

En 1957, los 25 alumnos, ya convertidos en Ingenieros aeronáuticos, participaron en el clásico viaje de fin de carrera, bajo la tutela del profesor Carlos Sánchez Tarifa. A lo largo del viaje, pudieron visitar, entre otros, el Salón Internacional Aeronáutico Paris-Le Bourget, SNECMA, o las factorías de helicópteros Agusta en Milán, o las de Mercedes y Bayer en Alemania.


IV promoción, cartel Hispano Aviación, 1957. 

UNA HISTORIA PERSONAL, FÉLIX MANUEL SANZ PEREIRA, “LORENZO”

Algunos de los miembros de la IV Promoción atesoraban apellidos que han dejado una enorme impronta en la historia de la ingeniería y la aviación española del siglo XX, tales como Carlos de la Cierva y Gómez- Acebo, - hijo del inventor del Autogiro Juan de la Cierva y Codorníu-, Jaime Warleta Carrillo, Enrique Corbella Fernández, Cesar Pazó Jiménez de la Espada, Manuel Galnares Fernández ó José Manuel Armenta Hardisson, entre otros.

Otros alumnos, como Félix Manuel Sanz Pereira, - mi abuelo materno, conocido en el entorno más cercano como Lorenzo- tenía también vinculación genealógica con el ámbito militar, aunque, en su caso, con el ejército de tierra. Su padre, Lorenzo Sanz de Santos, fue Oficial -asimilado Capitán de Intendencia- del Cuerpo C.A.S.E. Ya en su juventud, Félix Manuel soñaba con ser aviador, sin embargo, tras lograr el ansiado ingreso en la Escuela de ingenieros, en 1952, fue diagnosticado, en un reconocimiento médico, con dicromatismo (daltonismo), truncándose, de este modo, su verdadera vocación de piloto.


Solicitud de ingreso de Félix M. en la Sección de Tropas (MAU) por diagnóstico de dicromatismo.

Sin embargo, durante los primeros años de carrera profesional pudo aportar a la aviación militar -desde tierra firme- sus conocimientos aeronáuticos, incorporándose a la Sección de Motores de Aviación del Centro de Estudios Técnicos de Materiales Especiales (CETME), en colaboración con el Instituto Nacional de Industria (INI). Desde 1956 y hasta el cierre de la sección (1960), colaboró en el desarrollo de prototipos de motores a reacción, tales como el INI-11, o el escasamente divulgado turborreactor de doble flujo INI-13.


              Sanz a las puertas del INTA, en Torrejón de Ardoz, 1962.

Allí trabajó junto a ingenieros de la envergadura del propio Carlos Sánchez Tarifa, Ricardo Martí Pérez, o Pedro Pérez del Notario y Martínez de Marañón, siendo este último, además, compañero de promoción, y con los años, Catedrático de Termodinámica de la Escuela. En 1959, Félix Manuel se incorpora al INTA, a la División de Combustibles y lubricantes, donde permanece hasta 1963, alcanzando la posición de jefe de laboratorio. Poco después, obtiene el doctorado en 1964.

En 1963 se incorpora a la Empresa Nacional de Autocamiones ENASA-Pegaso, entidad Estatal dedicada a la fabricación de vehículos industriales, incluyendo camiones, tractores, vehículos de lujo o camionetas. En ENASA, Félix Manuel tuvo la oportunidad de transferir la tecnología y conocimientos obtenidos en CETME e INTA al ámbito empresarial, extrapolando la cultura de alta fiabilidad de los motores de aviación al sector automotriz. Allí permaneció cerca de 25 años, ostentando desde 1968 el cargo de director de Posventa, simultaneando también el de director de Recambios (1980-1981) en Comercial Pegaso, y posteriormente, ascendiendo a director ejecutivo de Calidad y Fiabilidad de la matriz ENASA. A través de su gestión inoculó los estándares aeronáuticos a los míticos Pegaso, participando y contribuyendo activamente en la internacionalización y consolidación del prestigio de la marca Pegaso.


Félix M. Sanz, (centro a la derecha), presentando un motor Pegaso en el Centro de Formación Profesional Acelerada de Vigo, 1969.

LEGADO DE OTROS MIEMBROS DE LA PROMOCIÓN.

También tuvo una aportación excepcional en el ámbito automotriz Manuel Galnares Fernández, presidente y fundador de SYRSA Automoción, Grupo referente en Andalucía que nació de la empresa Industrias Subsidiarias de Aviación (ISA), fundada por su padre, el también ingeniero y aviador Francisco Galnares Sagastizábal, en 1938.

Varios mantuvieron vinculación estrecha con la aviación, ejerciendo responsabilidades relevantes tanto en la compañía Hispano Aviación, -Zacarías López Melendo- como en Construcciones Aeronáuticas (CASA); Bertoldo Schlosser Rodríguez ó Francisco Martín Viyuela, por citar a alguno.

Otros miembros, sin embargo, se decantaron por la investigación y la docencia, como el mencionado Pedro Pérez del Notario y Martínez de Marañón, figura icónica de la Escuela. Fue parte integrante del famoso Grupo de Combustión, - creado por Gregorio Millán Barbany -, y referente en el ámbito de la Propulsión aeronáutica.

LOS 25 DE LA PROMOCIÓN DEL 57.

Nombres de todos los miembros de la Promoción: D. Pedro Pérez del Notario y Martínez de Marañón, D. Manuel Galnares Fernández, D. Jaime Warleta Carrillo, D. Bertoldo Schlosser Rodríguez, D. Carlos de la Cierva y Gómez-Acebo, D. José Manuel Armenta Hardisson, D. Enrique Corbella Fernández, D. Gonzalo Fernández Romero, D. Mariano Gallego Díaz, D. Jaime Garitagoitia Sánchez, D. José González Brasa, D. José Luis Gutiérrez Ruiz, D. Juan Manuel Higuera de Arce, D. Zacarías López Melendo, D. Francisco Martin Viyuela, D. César Pazó Jiménez de la Espada, D. Francisco de la Peña Herranz, D. Juan José Pérez González, D. Félix Manuel Sanz Pereira, D. Domingo Velasco Urtiaga, D. Ángel Romero Benito, D. Javier Bara Soler, D. José Luis Domínguez Hernández, D. Antonio Mas Requena, D. Juan Luis Torres García.

En definitiva, estos veinticinco hombres no solo representan a una promoción académica, encarnan a una generación que contribuyó enormemente a la industrialización de España, con los pies en la tierra, pero sin apartar la mirada del cielo.

PD: Mi enorme agradecimiento a Carlos Bourdon por darme la oportunidad de divulgar esta breve historia en un Blog tan reconocido y valorado como el suyo.

FUENTES DOCUMENTALES:

-        Archivo Personal Félix Manuel Sanz Pereira -> Fotografías y emblema

-        Expediente Archivo de Ejército del Aire FMSP

-        Boletín Oficial del Aire (MAU) -> Nombramiento Alférez de Complemento

-        Boletín Oficial del Estado -> Sección de Motores de Aviación

-        Libros y revistas:

o   Tres escuelas y veinte promociones de ingenieros aeronáuticos", José María Román y Arroyo

o   Ingeniería Aeronáutica y Astronáutica nº 382 (julio-septiembre 2007) Contraportada (50 años IV Promoción).

 

Al magnífico trabajo que ha realizado Carlos López Sanz sobre su abuelo y la VI promoción de la M.A.U, he montado el uniforme que llevaría su abuelo, Félix Manuel Sanz Pereira, el cual muestro para que complemente dicho artículo. 


Uniforme M-46 en azul aviación de alférez de complemento de la M.A., con rombos negros del cuerpo de ingenieros aeronáuticos, cordones, en rojo y negro, además de los emblemas de la milicia y de su promoción. (Colección Carlos Bourdon).


En la parte superior vemos el emblema de la milicia aérea universitaria, que todos los miembros en ella destinados, tanto alumnos como plantilla de la escuela, llevaban en su uniforme, debajo la mascota de la VI promoción, con el lema “sígame”. A los lados los rombos en fieltro del cuerpo de ingenieros aeronáuticos del Ejército del Aire. (Colección Carlos Bourdon).


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